Circuló en la barriada de Facebook y ya se ha extendido a los cuatro vientos. Es un duelo epistolar tan apócrifo como delicioso. El trovador Silvio Rodríguez, esta vez nombrado “Silvio Navaja” y presentado con una foto de su etapa juvenil algo trucada, se enfrenta al reguetonero Chocolate MC, quien aparece con un fusil al hombro estilo cowboy.

No le temo ni al jamás/ ni al ojalá, ni a locales/ poetas monotonales…/ Yo soy trovanda de atrás./ Cuquéame y tú verás/ que te afino a pescozones/ las cuerdas y los tendones,/ San Antonio se me sube/ y me saco el rabo’e nube/ pa que sueñes con aviones, dispara Silvio. El Choco, en su veta típica, responde: Tu inflanda no me lastima,/ no creo en juglar pesao, ni en pajarito preñao,/ cagándome la autoestima./ Sácate la sal de encima/ y ponte pa mi palón,/ que el rabo de tu canción/ es de nube y pichicorta,/ ¿no aparece? No me importa,/ yo te doy un reguetón.

Cada uno de los contendientes en esta singular pelea utiliza como arma una estrofa poética: la décima.

Esta forma de creación de herencia española y amplio arraigo en Cuba está armada por diez versos preferentemente octosílabos. Su variante de mayor difusión a partir del siglo XVII es la espinela (rima consonante abbaaccddc) y puede ser utilizada para expresar tanto una loa patriótica y propagandista, una cuita amorosa, una burla disidente; como una crítica al ineficiente transporte público.

En el siglo XIX, el XX y lo que va del XXI, muchos de los mejores escritores del país, incluyendo a José Martí, Rubén Martínez Villena, Roberto Fernández Retamar o Carilda Oliver la han incluido en sus libros. Y los improvisadores o poetas repentistas, desde Jesús Orta Ruiz y Ángel Valiente hasta Alexis Díaz Pimienta, Tomasita Quiala, Juan Antonio Díaz o Leandro Camargo, la han difundido oralmente a medio mundo. De hecho, el propio Díaz Pimienta protagonizó en el Pregón del Carnaval de Cádiz 2019, una controversia con el cantautor español Joaquín Sabina, que le dio la vuelta al orbe.

Sin embargo, esa que por consenso se asume como estrofa nacional y su música acompañante, el punto, declarado por la UNESCO patrimonio inmaterial de la Humanidad, enfrentan desde hace décadas en la Isla no pocos contratiempos. Menosprecio institucional, intelectual e investigativo, escasa transmisión impresa y audiovisual, poca inclusión en planes de estudio, y subvaloración en concursos literarios y musicales son algunas de las barreras que ha debido sortear la tradición. ¿Con cuántas heridas? ¿Con qué ganancias?…

Un campesino llegó

a una farmacia en Navajas

y de viagra cuatro cajas

al punto solicitó.

La mujer le preguntó:

“¿Tiene la receta ahí?”.

Y el hombre le dijo así

con su típico lenguaje:

“La receta no la traje,

pero el enfermo está aquí”.

De Orestes Pérez, incluida por

Yamil Díaz Gómez en el libro Decimerón (2018).

 

UN “DECIMAZO” EN PLENA GUAGUA 

Aquel día se pusieron de acuerdo para tomar por asalto con punto guajiro y poesía en décimas, un ómnibus repleto, en pleno Vedado habanero, a la hora en que casi todos, fatigados, hastiados, retornan a la casa.

“Yo me disfracé de poeta decadente, con una corbata ajada, un libro, el rostro demacrado, y otros compañeros se montaron en paradas siguientes, con una bocina portátil de estas que suelen poblar nuestros ómnibus amplificando reguetón, pero en este caso nos pusimos a amplificar una controversia entre los magníficos repentistas Oniesis Gil y Luis Quintana. Había gente con cámaras grabando el momento.

“Eran muy extrañas y diversas las reacciones del público de la guagua. Algunas francamente reaccionarias. La gente protestaba, nos mandaban a bajar. Un hombre incluso nos dijo que trabajaba en la policía y que llamaría a sus compañeros para que nos detuvieran.

“Claro, cuando ves ese tipo de respuestas, te das cuenta de que no ha calado en el imaginario popular la décima como merece. Y uno se pregunta ¿de qué han servido entonces estos 60 años de instrucción, de trabajo cultural, de programas para difundir controversias y otras manifestaciones decimísticas? Mientras el público cubano no pueda consumir nuestro repentismo —que en lengua castellana es el más lírico y exuberante, dicho por altos exponentes de otros países—, algo parece que está fallando. Y mientras no lo acepte al menos como incorpora otros géneros y estilos foráneos, debemos preguntarnos qué es lo que está fallando”.

Roly Ávalos Díaz, comunicador social, poeta, editor y repentista, que solo en el performance interpretó un bardo “decadente”, porque su carrera ha sido de triunfos, evoca aquella experiencia en guagua —titulada por él y sus “cómplices” ¿La poesía hace ruido?— como lo más “pintoresco” que les ha sucedido en su afán por rescatar la tradición cultural con formas novedosas.

Desde marzo de 2018, él y su primo, el también poeta Alex Díaz, junto a otros tres jóvenes artistas desarrollan el proyecto RolleX, que pretende “oxigenar” el culto a la décima y el punto en el país a través de “Neorrepentismo”, fusión de las ya clásicas formas musicales y poéticas con otras vertientes creativas como el teatro, el hip hop, el cine, las artes plásticas y hasta la docencia para la improvisación en décimas, a la que han dedicado varios talleres en Cuba y México.

Precisamente en tierra mexicana estuvo RolleX en septiembre de 2018. Allá, recuerda Roly, vio cómo se aprecia el son huazteco, el son jarocho, el huapango arribeño; cómo entre los jóvenes y en muchas ciudades se valoraba y se auspiciaba desde lo institucional esa tradición. En Cuba, la tradición ha sobrevivido, pero sin la notoriedad que merece, ni la crítica musical, ni la difusión periodística que deberían acompañarla. Los intelectuales y creadores de otras áreas, la han visto muchas veces “como la Cenicienta, la pariente pobre”. Y algunos decisores en instituciones culturales padecen de miopía si de décima se trata, razona el poeta.

Roly Avalos y Alex Díaz Pimienta durante una actividad del proyecto Rolex. Foto: Cortesía del entrevistado

Roly Avalos y Alex Díaz Pimienta durante una actividad del proyecto RolleX. Foto: Cortesía del entrevistado

 

A veces he muerto. Antes.

Cuando era nunca. Mañana.

Voces-nubes de una nana.

Absolutas y distantes.

En un lugar de Cervantes

de cuya Mancha su nombre

olvidaré, no se asombre

si el personaje lo agrede.

En ocasiones sucede

que me canso de ser hombre.

“En un lugar de Cervantes”, de Roly Ávalos,

en su cuaderno El mar es el bar de un par (2019)

 

ÍNFIMO Y HASTA INFAME

El tunero Carlos Esquivel, autor cubano más veces galardonado con el premio Cucalambé (máxima distinción para la décima escrita), no duda en calificar como “ínfimo, y en algunos casos hasta infame, el reconocimiento a la jerarquía de estas manifestaciones”.

“La décima sufre de exclusiones, y hablo de la escrita ahora. Se publican pocos libros de esta forma estrófica, no se avalan sus certámenes, no se apoya lo suficiente a eventos que la distingan o promuevan. Lo mismo sucede con lo referido al punto cubano. Se prioriza la banalidad, el desparpajo, la seudocultura antes que las legítimas pruebas de creación seria, el curso de la marca identitaria y los referentes asociados a ella”, expone el también ensayista y narrador.

El propio Premio Cucalambé pasó de tener una dotación máxima de 1 500 CUC y rango iberoamericano, a una de 5 000 MN (200 CUC) y rango nacional y, de ahí, a partir de 2010, a premiarse con una obra de arte y “complementarse” “con una gira promocional por la provincia de Las Tunas, donde se realizarán varios recitales poéticos por los que percibirá [el ganador] una remuneración total de 5 000.00 pesos cubanos (MN)”, según rezaba la convocatoria de 2017.

Idéntica suerte han sufrido competencias paralelas a esta lid, como la del Concurso Nacional de Glosas Canto alrededor del Punto y la del Nacional de Repentismo Justo Vega, que, antes de 2010, entregaban al ganador sendos premios de 1 500 CUP y, desde ese año, solamente obra de arte e invitación a participar en la Jornada Cucalambeana de Las Tunas, festividad anual más importante de la décima y el punto en el país.

El apoyo logístico a esta celebración que antes involucraba a todas las provincias y municipios de Cuba hasta llegar a la cita nacional, ha decaído notablemente, para deslucimiento y poca efectividad de la convocatoria, según observan los investigadores pinareños Irma Rodríguez Curbelo y Lorenzo Suárez Crespo.

La dramaturga, narradora y poetisa Elaine Vilar Madruga explica que a contrapelo de estas circunstancias, “hay muchos decimistas jóvenes, de cabo a rabo del país, con voces poéticas impactantes. Algunos de ellos trabajan la improvisación (un ejercicio dramático, performativo que, si se hace con elegancia y buen tino, llega a provocar el escalofrío de admiración junto al aplauso)”.

PENDIENTES PARA EL PUNTO CUBANO

12 años lleva la poetisa, pedagoga y promotora cultural Mariana Pérez Pérez conduciendo la tertulia “La décima es un árbol”, en el Museo de Artes Decorativas de Santa Clara. Cada mes, los poetas asistentes (escritores y repentistas) recrean en versos algunas de las piezas que previamente les presentan los especialistas de la plástica de la institución. El resultado son los originales Catálogos rimados, en los que se compila y premia, de manera mensual y anual, la inspiración lírica que describió y cantó con más elegancia —a juicio de un jurado— la pieza museable.

Escritora multipremiada ella misma, esta villaclareña no ceja en su empeño de que el desdén institucional y las pirotecnias creativas de algunos cultores no se traguen la autenticidad de la estrofa nacional.

Cuando le pregunto por causas de la subvaloración de estas formas artísticas, me lista un profundo catálogo (sin rima), que resume el asunto, en consonancia con lo que piensan otros entrevistados. Algunos de sus criterios son los siguientes:

  • El punto cubano ha sido relegado a los programas “campesinos” y jamás se incluye en otros espacios musicales.
  • Los propios poetas que cultivamos la décima escrita nos autocensuramos cuando debemos participar en lecturas colectivas, en las que prevalece el versolibrismo…
  • En las galas culturales, que se celebran por distintos motivos, pocas veces se incluye a la décima y el punto cubano, aunque sí se presentan otros géneros como la rumba y el son. Por ejemplo, en la gala inaugural del [último] Congreso de la UNEAC fue interpretado al piano el zapateo cubano, pero no hubo presencia de improvisadores ni tonadistas.
  • Son escasos los estudios literarios acerca de la décima y su evolución en Cuba y América Latina.
  • Las editoriales, con la excepción de Sanlope, Capiro, Sed de Belleza y algunas más de provincias, apenas publican decimarios; mientras que, por otra parte, se han realizado ediciones lujosas de pésimos libros en esa estrofa.
  • Las principales publicaciones seriadas literarias han desterrado la décima de sus ámbitos, con la honrosa excepción de la revista Signos, que mantiene vivo el espíritu de Samuel Feijóo.

Elaine Vilar sintetiza con maestría: “pienso, sobre todo, que la décima no forma parte del mainstream literario; digamos, de otra manera, de lo establecido y consumido a ‘pila abierta’. Sigue siendo potestad de pequeños grupos de poetas”. Y Carlos Esquivel apostilla: “La insensibilidad de promotores, funcionarios y hasta creadores por esas expresiones, y luego la desmejorada imagen que se le ha dado (estigma de frivolidad suprema) al culto de lo campestre, lo telúrico, dentro de la cultura cubana. Si escribes una décima ya te condenan al bando de los desfasados. Ese es el espíritu, aunque estés ideando una obra fresca y auténtica”.

El que se va no señala

ni sabe qué más lo estruja:

si el deseo que lo empuja

o el recuerdo que lo hala.

La ausencia que lo apuñala

es llaga que se renueva.

Y son después una cueva

que a esperanza se reduce

el vacío que produce

y el vacío que se lleva.

Juan Antonio Díaz (improvisando

al tema “El desterrado”)

 

A la amarilla luz de una farola, los tonadistas Antonio Iznaga (El Jilguerito) y Yaidelín, participan de una serenata de punto cubano durante el VII Festival Toda luz y toda mía (Sancti Spiritus, junio 2019). Foto: Jesús Arencibia

A la amarilla luz de una farola, los tonadistas Antonio Iznaga (El Jilguerito) y Yaidelín, participan de una serenata de punto cubano durante el VII Festival Toda luz y toda mía (Sancti Spiritus, junio 2019). Foto: Jesús Arencibia

INVESTIGAR, UNIR, REVELAR Y REBELARSE

La musicóloga e investigadora Sonia Pérez Cassola, quien fuera por 10 años docente en la Escuela Nacional de Arte y llegara a dirigir allí la Cátedra de Historia de la Música, es del criterio de que quienes investigan y documentan las tradiciones tienen que estar en permanente contacto con ellas, y eso no siempre sucede en Cuba.

“La gente que trabaja la tradición no puede quedarse detrás del buró […], tienes que vivirla. Muchos investigadores han escrito grandes trabajos con la música tradicional, pero […] no podemos estar repitiendo lo mismo, y la tarea de nosotros es esa, analizar el presente, estudiar lo de antes e ir allí y hacer el análisis de lo que sucede hoy”, explicó a la periodista y repentista Yunet López Ricardo para el libro Los cazadores del viento (tesis de licenciatura tutorada por el autor de este reportaje, inédita, 2014).

La profesora abundó en torno al contrasentido de que se pudiera escuchar a los jóvenes estudiantes del Instituto Superior de Arte tocar obras barrocas y renacentistas con instrumentos de cuerdas, y que no supieran acompañar un punto guajiro, una tonada.

En la Isla, opinó la especialista, se cuenta con el privilegio de un sistema organizado para trabajar la cultura, refrendado legalmente por el Estado. Sin embargo, sucede muchas veces que no se logra la articulación entre las entidades que deben contribuir a un mismo fin. Asimismo se desconoce por momentos la racionalidad material con que funciona la vida cotidiana:

“Las instituciones tienen que entender que el repentismo es el medio de vida de los poetas, hay que pagarles, no puede haber tampoco discriminación económica, ni con ellos ni con los músicos guajiros”.

Al igual que Sonia, la socióloga Patricia Tápanes Suárez, lleva años investigando el complejo artístico cultural de la décima, sobre todo en la vertiente de oralidad.

Entrevistada para Los cazadores del viento, afirmó: “Me atrevería a decir que los repentistas no saben a ciencia cierta a quién, a qué o a quiénes responder, […] no luchan, se quedan en la retaguardia, incapaces de dar frente. La desunión parte de ellos, no tienen una conciencia de movimiento cultural, eso no lo tiene el repentismo en Cuba”.

En cuanto a los Centros Provinciales de la Música, que supuestamente deben atender este tipo de talento profesional, señaló la investigadora que, generalmente, ni siquiera buscan espacios para suministrarles trabajo a quienes representan.

Sobre la generación de repentistas emergentes de los talleres de esta modalidad creativa que fundó e impulsó en Cuba Alexis Díaz Pimienta, iniciando los años 2000, Patricia apuntó que padecen, como las generaciones anteriores, de la no conciencia grupal y “la ausencia de líderes, de alguien que lance una estrategia a nivel visual y a nivel de proceso que los encamine hacia donde quieren ir”.

Entre las “Prioridades” reconocidas por el ministerio de Cultura en su página institucional se encuentran: “Prestar la mayor atención a la programación que se ofrece a la población. Debe estar caracterizada por defender la calidad, la cubanía, nuestras tradiciones…” y “proteger el patrimonio cultural, material e inmaterial, y promover su conocimiento y difusión”.

¿QUIÉN DIJO QUE NO GUSTA?

Alexis Díaz Pimienta, el repentista y profesor de improvisación cubano más conocido y reconocido a nivel internacional opina para el mencionado volumen de Yunet López: “Sobre la idea de que el repentismo no les gusta a los jóvenes discrepo absolutamente. He llegado a la Universidad de La Habana, a todas las universidades del mundo y siempre me han recibido muy bien. El mal repentismo no gusta, la mala factura de los programas de repentismo no gusta, el repentismo folclorizante, folclorizado, edulcorante, edulcorado no gusta. Cuando para improvisar tienes que ir vestido de guayabera, con traje de bata o de cola, haciendo prácticamente una caricatura de quien eres, no gusta”.

Y retando fraternalmente a sus colegas, añadía: “¿Dónde están los repentistas actuales que se propongan además de cantar, la creación de espacios mediáticos para defender su arte, y ser ellos los protagonistas, los guías y los capitanes de su propia renovación y continuidad? Pienso que no debemos perder el norte, no pidamos tanto a las instituciones y hagamos más nosotros por nosotros mismos, seamos capaces de autogestionarnos…”.

Alexis Díaz Pimienta. Imagen tomada del sitio web LA CASA DELLA POESIA DI COMO

Alexis Díaz Pimienta. Imagen tomada del sitio web LA CASA DELLA POESIA DI COMO

Precisamente de crear agrupaciones propias —no desligadas de lo institucional, pero con cierto grado de autonomía y una constante proyección de trabajo— hay mucho en el movimiento generado desde hace algunos años al interior de la grey decimística cubana, sobre todo impulsado por los escritores.

Prueba de ello son proyectos como: “Décima al filo”, en Guáimaro, Camagüey, liderado por Odalys Leyva Rosabal; “Toda luz y toda mía” (Sancti Spíritus), comandado por Merari Mangly Carillo; “La décima es un árbol” de Villa Clara o los llevados a cabo por la Casa Celestino García y la Casa Cultural Amauta en Pinar del Río, que tienen en Lorenzo Suárez, Irma Rodríguez y Juan Montano, sus principales gestores. Cada uno de estos espacios/grupos con tertulias, concursos nacionales, reconocimientos a los principales cultores, documentación impresa y audiovisual (en tiradas o reproducciones pobres, pero al menos salvando la memoria).

Singularísima resulta la labor del Grupo Ala Décima, fundado y liderado desde el año 2000 por el multipremiado poeta y periodista Pedro Péglez y cuyo sitio digital, CubaAlaDécima, ha publicado más de 5 000 post sobre esta forma escritural y sus expresiones anexas, de tal forma que representa el mayor reservorio digital on line de información al respecto en Iberoamérica.

Lo paradójico es que este espacio web, muchas veces, ha funcionado sin que su creador y actualizador posea en su casa las condiciones tecnológicas necesarias para mantenerlo al día. Y entre los propios decimistas se preguntan: ¿Dónde han estado el MINCULT y su red de instituciones, organismos y entidades de cara al apoyo de un sitio así?

El Día Iberoamericano de la Décima se festeja el 30 de septiembre, en homenaje al natalicio de Jesús Orta Ruiz, principal cultor de esta estrofa (tanto repentizada como escrita) en el siglo XX. Con el método de enseñanza de la improvisación poética creado por Díaz Pimienta hoy se estudia, con notables resultados —además de en Cuba—, en Puerto Rico, Panamá, Venezuela y España, según refiere el catedrático de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria Maximiano Trapero.

Sin embargo, en la Isla caribeña, de donde son Orta y Pimienta, aún queda mucho por hacer y articular desde lo estatal, lo artístico y lo ciudadano por estas expresiones culturales.

Creo que nunca estará

solo aquel que lleva luz

y que carga con su cruz

a donde quiera que va.

No me importa el que te da

la espalda para volver.

Date por dentro a crecer

y lúchalo cuando puedas

que si es por mí no te quedas

hambriento y sin qué comer.

      Improvisada por Leandro Camargo e incluida por

Díaz Pimienta en Teoría de la Improvisación Poética (2014)