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FAR cubana

Heriberto Machado

El miedo

El tren estaba repleto. Yo rodaba con mi hijo hacia Ciego de Ávila y, como casi siempre ocurre cuando viajamos juntos, él iba entretenido en el paisaje y yo leyendo. Caía la tarde. Un señor pregonaba ciruelas mientras esquivaba a los viajeros para poder desplazarse por el vagón con su mercancía.

Luego de diez minutos de recorrido se armó un alboroto: un niño lanzó la semilla de una ciruela y había golpeado a un joven que, enfurecido, se levantó buscando al culpable. Pensé que no sucedería nada, pues el muchacho, al ver que el golpe era resultado de una chiquillada, terminaría riendo, o haciendo caso omiso, o cuando más regañándolo. Estaba yo muy lejos de imaginar lo que se acercaba: el joven comenzó a zarandear al niño violentamente mientras reclamaba a gritos la presencia del padre para ajustar cuentas; el padre jamás apareció, pues el niño viajaba con su abuela, quien, asustada, no sabía qué hacer.

Como la furia del muchacho no menguaba y su rostro cejijunto se descomponía en una mueca, amenazando con provocar males mayores, un señor intercedió por el niño y la anciana. Apenas el hombre habló, comenzó la trifulca: el muchacho le saltó encima como una fiera y la emprendió a piñazos contra él. Ambos contrincantes tenían partidarios en aquel espacio colmado. En breves segundos, la bronca de dos fue una pelea colectiva.

Los viajantes entramos en pánico, pues los golpes y los empujones iban a diestra y siniestra. Sentí pavor por mi hijo en aquella escena tan terrible. Cargué con él y me retiré hacia el segundo y último vagón, en el cual se aglomeraba la gente, huyendo de la reyerta.

Los conductores detuvieron el tren en el poblado más próximo y llamaron a la Policía, que demoró unos 15 minutos en llegar. Pude ver cómo el muchacho que había comenzado toda la barahúnda era el primero en huir, pero finalmente los policías le dieron alcance y lo metieron en la fiana junto a dos más que iban bastante maltrechos. Al señor justiciero lo montaron en otro carro, pues llevaba en el vientre una herida propinada, según escuché, con un paraguas.

Relaté a familiares y amigos el susto que había pasado al verme en aquella lamentable situación. Y así pasaron los días hasta que lentamente comenzó a disipárse el suceso de mi memoria; pero ocurrió algo que me haría traerlo una vez más a colación, para entonces sí mantenerlo fijo para siempre.

Solo unos meses después, iba yo a casa de un amigo cuando volví a encontrarme a aquel muchacho, a aquel vándalo de inolvidable rostro cejijunto. El miedo que sentí al verlo fue mayor al de aquella tarde en el tren. Fue un miedo colosal, indescriptible. El joven iba vestido con traje verdeolivo, gorra negra y tonfa prendida al cinturón, mientras en la mano sujetaba una correa que terminaba en el cuello de un perro pastor alemán. A su lado había dos guardias más de las Brigadas Especiales.

Lo miré incisivamente, quería estar seguro de lo que ya estaba. El notó mi indiscreción. Sus ojos porcinos se clavaron en los míos. Él fue el primero en retirar la mirada.

Heriberto Machado
Poeta y narrador. Lector. Padre. Casado con la literatura. Amante de la música, la pintura y el cine. Disfruto con las victorias del Real Madrid, aunque no tanto como con las derrotas del Barça.
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Manuel González

ese caso es uno de mil, esa no es la tónica real de las personas que cuidan por nuestra tranquilidad. puede cometerse un error, una mala selección, una papa podrida dentro del saco, lo feo es hacer leña de ese pequeño desliz.
Manuel González

Uno ahi

Manuel González es una verdadera pena que usted piense que simplemente se trata de “…uno entre mil…” Conozco personalmente a varios de nuestros aguerridos agentes del orden público pues hube de laborar en un ambiente cargado de ellos y le digo, con mucho dolor que esos que “cuidan por nuestra tranquilidad” no son para nada “tranquilos” cuando andan de civil por ahí, de hecho, de civil, lo que se dice civil, nunca están, pues todos cargan, mínimo, con la miniporra y en muchas ocasiones la usan con toda desfachatez y sin nunguna represalia simplemente por formar parte de ese inselecto grupo que son los que cuidan por nuestra tranquilidad.
Uno ahi

Isabelle

Coincido con el comentario de Manuel, NO es la mayoría, eso no sucede a toda hora ni mucho menos. Pero si se trata de desprestigiar y sobredimensionar las cosas que ocurren en Cuba, y que pueden suceder en cualquier lugar, entonces busque usted sitios como estos. Espero que en aras de la tan llamada “libertad de expresión” sea publicado mi comentario. Gracias y buen fin de semana
Isabelle

Anónimo

Con el mayor respeto del mundo, esta historia se me parece más a un invento que a otra cosa, quizás el autor no tenía nada que escribir y necesitaba buscarse unos pesos.
Anónimo

Anónimo

Con el mayor respeto del mundo, esta historia se me parece más a un invento que a otra cosa, quizás el autor no tenía nada que escribir y necesitaba buscarse unos pesos.
Anónimo

GerardoCruz

Estos de ojos de porcino y cerebro trepanado son los encargados de repartir el miedo para defender la revolución.
GerardoCruz

Heriberto

Anónimo: La realidad muchas veces supera la ficción. De alguna manera me halagas con tu comentario. Ojalá esa historia fuera producto de mi imaginación. Me sentiría ahora mismo mucho mejor.

Manuel: No intento exagerar nada. Solo conté algo que me sucedió, y traté de hacerlo de la manera más sosegada posible. Exactamente se trata de eso. De una papa podrida. Pero ¿qué hace una papa podrida dentro del saco? Es fácil la respuesta: podrirlas todas. Alguien es responsable de que esa papa haya llegado al saco, y es algo inadmisible teniendo en cuenta el nivel de responsabilidad. Solo lanzo un aviso, una preocupación. Dejo constancia de un temor, de un mal que nos puede perjudicar a todos.

Heriberto

De viaje

Por esas mismas personas que dicen que cosas así no pasan en Cuba es por lo que la violencia en Cuba, dentro de muy poco, será un problema mayor que el conseguir el pan diario. Mientras sigan poniendo en la prensa los aislados casos de violencia de otros países y no pongan los diarios casos violentos que suceden en Cuba seguiremos ciegos y nada. Que dios nos proteja, porque la policía no lo va a hacer… créamne.
De viaje

Carlos.

Heriberto el periodismo es objetivo, es profundo, lleva investigación.Para contar una historia como esa, se necesita ser creible.Por lo menos contar con otras fuentes, el nombre de los conductores por ejemplo, o del poblado mas próximo dónde se llamó a la policia.O el testimonio de otros pasajeros.Articulos como ese pueden salir de la imaginación de cualquiera.Saludos.
Carlos.

Jesse Diaz

Es increible leer lo que escriben las personas como Manuel Gonzalez, Isabelle, Anonimo, Carlos, etc… Quieren nombres yo se los dare: cuando cumplia mi servicio social en Canaleta, vi a reclutas golpear a patadas con las botas militares que todos saben como son a los reclusos y estos indefensos en el suelo gritando, quieren nombres apunten, ellos eran Fabian, Juan, Duran, Tamayo y el unico delito del recluso era exigir que lo llevaran a lo enfermeria para curarse un dedo que estaba casi al perderlo, y lo se pues yo era el enfermero. Asi que no se trata de una papa podrida en el saco se trata de varias, miles diria yo; no quieran tapar el sol con un dedo; el escritor NO necesita dinero para publicar historias de ficcion, antes deberian leer primero sobre el, ha ganado infinifad de premios con sus libros. Por personas como Uds., que no quieren ver la realidad es que Cuba esta como esta, y seguira peor, nadie le pone un PARE, no es un caso, son miles. El golpear a las Damas de Blanco, es un acto de cobardia, y su unico delito es caminar en silencio con una flor en la mano, o van a decirme lo contrario. Por favor.. Y todavia se atreven a decir que es una papa podrida en un saco, son miles no solo una, mas bien una cosecha entera. Hay que tener la cara dura para decir eso.. Pero bueno, ya lo dijo la Biblia: de todo hay en la viña del Señor. Jesse.
Jesse Diaz

Carlos.

Jesse Díaz, solo digo que el periodismo que se respete tiene que ser objetivo, hablo de manera puntual de este articulo.Lo otro que usted describe si no es verificable es pura especulación.Por que no lo denuncio en su momento.Quizás lo escrito por Heriberto clasifique en el género de cuento, pero como periodistico desde mi punto de vista no.Saludos y no se ofenda, en las contradicciones y en las miradas diferentes esta el desarrollo.
Carlos.

Màximo

Creo que es un buen texto, narrativo, es cierto,y es lo que màs valor le da, pues logra en una historia habar de una realidad que nos rodea. Solo hay que tener en cuenta que estas personas mucahs veces son victimas del Sistema y de ellos mismos. El pais no tiene de donde sacar, nadie quiere ser policia, ni militar, y esa responsabilidad esta cayendo en manos de gente sin preparacion ni conocimientos, y los que tienen que decidir y captar muchas veces son los que menos saben.
Màximo

Jesse Diaz

Estimado Carlos. Le agradezco de antemanos su forma tan correcta de expresar su opinion, y es cierto como Ud., dice, no se puede verificar, en eso estamos de acuerdo; pero digame amigo, que ganaria con denunciarlo, si Ud., mismo me dio la respuesta: no tenia prueba, excepto unos cuantos puntos en la cabeza del recluso, y para cuando llegara alguien a averiguar, ya se habria cambiado la historia; ademas digame, se puede verificar el abuso a las Damas de Blanco ??, a los disidentes ??, el abuso a los que estan en contra del sistema ??, es una lastima no tenga internet para que pueda ver en Youtube como las personas suben videos con los abusos que a diarios comete la Policia Nacional Revolucionaria, por el simple hecho de las personas decir lo que peinsan; le decomisan a una simple persona una carretilla donde su unico delito es vender platanos, boniatos y algunas viandas, -cosa de las que se deberia ocupar el estado y no lo hace-, pero desde su punto de vista eso no se puede VERIFICAR. Tampoco se puede verificar la pobreza en la que vive sumida la Isla entera, no se pueden verificar los estados de los hospitales y de las escuelas, amigo dese una vuelta por Ceballos, en Ciego de Avila, y digame que ha sido de las Escuelas en el campo, yo creo que eso si se puede verificar. Ud., lo podra ver, si quiere por su puesto, con sus propios ojos, y creo que eso si es verificable, reitero. Pero no me haga caso, yo solo especulo y escribo algo pues no tengo nada que escribir. A proposito, otra cosa que no se puede verificar, cierta vez viaje a la Isla y llevaba algunas cosas para regalar a mis amigos, el costo era sumamente alto y como hacia tiempo no iba a mi tierra nadie me dijo nada al respecto, pues en Cubita la bella uno nunca sabe nada, el oficial de la Aduana me dijo: si no lo puede pagar debe donarlo a la Revolucion, yo le dije, NO; dejelo ahi y lo recojo al regreso, o yo lo dono a quien yo quiera, puesto que es mio, y me dijo: NO, no se puede, firme este papel donde Ud., lo dona y yo le dije, bueno deme una copia y me dijo, no es necesario, nosotros nos quedamos con el papel y se acabo.. Claro, estoy seguro amigo que para Ud., es otra fantasia mia, pero el Oficial solo tenia en su solapin el nombre de Ricardo, – yo le pregunte su apellido y me dijo: mi nombre es Ricardo y punto. Le pregunto Carlos: Cuantos Ricardos existen en el Isla ??. Pero como Ud., dice amigo es otra cosa que no se puede verificar. Todo lo que las personas escriben es pura fantasia. Carlos, por su forma de escribir se que es una persona inteligente, y creame que entiendo el contexto de su escrito, pero por favor amigo mio, le pregunto: Cree Ud., que el reportero y yo tenemos necesidad es escribr algo que no sea cierto. El mismo Raul Castro lo ha dicho,, hay que hacer cambios y cambios profundos. En el Invasor lei hace unas semanas: Aumentan los asaltos con arma blanca en Sancti-Spiritus. Quizas el Invasor tambien fantaseaba, o escribia de mas, quien sabe, a lo mejor no tenia nada que escribir y lo hicieron para llenar cuartillas. En fin apreciado mio, VERIFIQUE por Ud., mismo lo que cree que es fantasia o invento, uno nunca sabe que podra encontrar entre los escombros. No cree ??. Con un fraternal saludo. Jesse Diaz.
Jesse Diaz

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Heriberto Machado

El miedo

El tren estaba repleto. Yo rodaba con mi hijo hacia Ciego de Ávila y, como casi siempre ocurre cuando viajamos juntos, él iba entretenido en el paisaje y yo leyendo. Caía la tarde. Un señor pregonaba ciruelas mientras esquivaba a los viajeros para poder desplazarse por el vagón con su mercancía.

Luego de diez minutos de recorrido se armó un alboroto: un niño lanzó la semilla de una ciruela y había golpeado a un joven que, enfurecido, se levantó buscando al culpable. Pensé que no sucedería nada, pues el muchacho, al ver que el golpe era resultado de una chiquillada, terminaría riendo, o haciendo caso omiso, o cuando más regañándolo. Estaba yo muy lejos de imaginar lo que se acercaba: el joven comenzó a zarandear al niño violentamente mientras reclamaba a gritos la presencia del padre para ajustar cuentas; el padre jamás apareció, pues el niño viajaba con su abuela, quien, asustada, no sabía qué hacer.

Como la furia del muchacho no menguaba y su rostro cejijunto se descomponía en una mueca, amenazando con provocar males mayores, un señor intercedió por el niño y la anciana. Apenas el hombre habló, comenzó la trifulca: el muchacho le saltó encima como una fiera y la emprendió a piñazos contra él. Ambos contrincantes tenían partidarios en aquel espacio colmado. En breves segundos, la bronca de dos fue una pelea colectiva.

Los viajantes entramos en pánico, pues los golpes y los empujones iban a diestra y siniestra. Sentí pavor por mi hijo en aquella escena tan terrible. Cargué con él y me retiré hacia el segundo y último vagón, en el cual se aglomeraba la gente, huyendo de la reyerta.

Los conductores detuvieron el tren en el poblado más próximo y llamaron a la Policía, que demoró unos 15 minutos en llegar. Pude ver cómo el muchacho que había comenzado toda la barahúnda era el primero en huir, pero finalmente los policías le dieron alcance y lo metieron en la fiana junto a dos más que iban bastante maltrechos. Al señor justiciero lo montaron en otro carro, pues llevaba en el vientre una herida propinada, según escuché, con un paraguas.

Relaté a familiares y amigos el susto que había pasado al verme en aquella lamentable situación. Y así pasaron los días hasta que lentamente comenzó a disipárse el suceso de mi memoria; pero ocurrió algo que me haría traerlo una vez más a colación, para entonces sí mantenerlo fijo para siempre.

Solo unos meses después, iba yo a casa de un amigo cuando volví a encontrarme a aquel muchacho, a aquel vándalo de inolvidable rostro cejijunto. El miedo que sentí al verlo fue mayor al de aquella tarde en el tren. Fue un miedo colosal, indescriptible. El joven iba vestido con traje verdeolivo, gorra negra y tonfa prendida al cinturón, mientras en la mano sujetaba una correa que terminaba en el cuello de un perro pastor alemán. A su lado había dos guardias más de las Brigadas Especiales.

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Manuel González

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Manuel González

Uno ahi

Manuel González es una verdadera pena que usted piense que simplemente se trata de “…uno entre mil…” Conozco personalmente a varios de nuestros aguerridos agentes del orden público pues hube de laborar en un ambiente cargado de ellos y le digo, con mucho dolor que esos que “cuidan por nuestra tranquilidad” no son para nada “tranquilos” cuando andan de civil por ahí, de hecho, de civil, lo que se dice civil, nunca están, pues todos cargan, mínimo, con la miniporra y en muchas ocasiones la usan con toda desfachatez y sin nunguna represalia simplemente por formar parte de ese inselecto grupo que son los que cuidan por nuestra tranquilidad.
Uno ahi

Isabelle

Coincido con el comentario de Manuel, NO es la mayoría, eso no sucede a toda hora ni mucho menos. Pero si se trata de desprestigiar y sobredimensionar las cosas que ocurren en Cuba, y que pueden suceder en cualquier lugar, entonces busque usted sitios como estos. Espero que en aras de la tan llamada “libertad de expresión” sea publicado mi comentario. Gracias y buen fin de semana
Isabelle

Anónimo

Con el mayor respeto del mundo, esta historia se me parece más a un invento que a otra cosa, quizás el autor no tenía nada que escribir y necesitaba buscarse unos pesos.
Anónimo

Anónimo

Con el mayor respeto del mundo, esta historia se me parece más a un invento que a otra cosa, quizás el autor no tenía nada que escribir y necesitaba buscarse unos pesos.
Anónimo

GerardoCruz

Estos de ojos de porcino y cerebro trepanado son los encargados de repartir el miedo para defender la revolución.
GerardoCruz

Heriberto

Anónimo: La realidad muchas veces supera la ficción. De alguna manera me halagas con tu comentario. Ojalá esa historia fuera producto de mi imaginación. Me sentiría ahora mismo mucho mejor.

Manuel: No intento exagerar nada. Solo conté algo que me sucedió, y traté de hacerlo de la manera más sosegada posible. Exactamente se trata de eso. De una papa podrida. Pero ¿qué hace una papa podrida dentro del saco? Es fácil la respuesta: podrirlas todas. Alguien es responsable de que esa papa haya llegado al saco, y es algo inadmisible teniendo en cuenta el nivel de responsabilidad. Solo lanzo un aviso, una preocupación. Dejo constancia de un temor, de un mal que nos puede perjudicar a todos.

Heriberto

De viaje

Por esas mismas personas que dicen que cosas así no pasan en Cuba es por lo que la violencia en Cuba, dentro de muy poco, será un problema mayor que el conseguir el pan diario. Mientras sigan poniendo en la prensa los aislados casos de violencia de otros países y no pongan los diarios casos violentos que suceden en Cuba seguiremos ciegos y nada. Que dios nos proteja, porque la policía no lo va a hacer… créamne.
De viaje

Carlos.

Heriberto el periodismo es objetivo, es profundo, lleva investigación.Para contar una historia como esa, se necesita ser creible.Por lo menos contar con otras fuentes, el nombre de los conductores por ejemplo, o del poblado mas próximo dónde se llamó a la policia.O el testimonio de otros pasajeros.Articulos como ese pueden salir de la imaginación de cualquiera.Saludos.
Carlos.

Jesse Diaz

Es increible leer lo que escriben las personas como Manuel Gonzalez, Isabelle, Anonimo, Carlos, etc… Quieren nombres yo se los dare: cuando cumplia mi servicio social en Canaleta, vi a reclutas golpear a patadas con las botas militares que todos saben como son a los reclusos y estos indefensos en el suelo gritando, quieren nombres apunten, ellos eran Fabian, Juan, Duran, Tamayo y el unico delito del recluso era exigir que lo llevaran a lo enfermeria para curarse un dedo que estaba casi al perderlo, y lo se pues yo era el enfermero. Asi que no se trata de una papa podrida en el saco se trata de varias, miles diria yo; no quieran tapar el sol con un dedo; el escritor NO necesita dinero para publicar historias de ficcion, antes deberian leer primero sobre el, ha ganado infinifad de premios con sus libros. Por personas como Uds., que no quieren ver la realidad es que Cuba esta como esta, y seguira peor, nadie le pone un PARE, no es un caso, son miles. El golpear a las Damas de Blanco, es un acto de cobardia, y su unico delito es caminar en silencio con una flor en la mano, o van a decirme lo contrario. Por favor.. Y todavia se atreven a decir que es una papa podrida en un saco, son miles no solo una, mas bien una cosecha entera. Hay que tener la cara dura para decir eso.. Pero bueno, ya lo dijo la Biblia: de todo hay en la viña del Señor. Jesse.
Jesse Diaz

Carlos.

Jesse Díaz, solo digo que el periodismo que se respete tiene que ser objetivo, hablo de manera puntual de este articulo.Lo otro que usted describe si no es verificable es pura especulación.Por que no lo denuncio en su momento.Quizás lo escrito por Heriberto clasifique en el género de cuento, pero como periodistico desde mi punto de vista no.Saludos y no se ofenda, en las contradicciones y en las miradas diferentes esta el desarrollo.
Carlos.

Màximo

Creo que es un buen texto, narrativo, es cierto,y es lo que màs valor le da, pues logra en una historia habar de una realidad que nos rodea. Solo hay que tener en cuenta que estas personas mucahs veces son victimas del Sistema y de ellos mismos. El pais no tiene de donde sacar, nadie quiere ser policia, ni militar, y esa responsabilidad esta cayendo en manos de gente sin preparacion ni conocimientos, y los que tienen que decidir y captar muchas veces son los que menos saben.
Màximo

Jesse Diaz

Estimado Carlos. Le agradezco de antemanos su forma tan correcta de expresar su opinion, y es cierto como Ud., dice, no se puede verificar, en eso estamos de acuerdo; pero digame amigo, que ganaria con denunciarlo, si Ud., mismo me dio la respuesta: no tenia prueba, excepto unos cuantos puntos en la cabeza del recluso, y para cuando llegara alguien a averiguar, ya se habria cambiado la historia; ademas digame, se puede verificar el abuso a las Damas de Blanco ??, a los disidentes ??, el abuso a los que estan en contra del sistema ??, es una lastima no tenga internet para que pueda ver en Youtube como las personas suben videos con los abusos que a diarios comete la Policia Nacional Revolucionaria, por el simple hecho de las personas decir lo que peinsan; le decomisan a una simple persona una carretilla donde su unico delito es vender platanos, boniatos y algunas viandas, -cosa de las que se deberia ocupar el estado y no lo hace-, pero desde su punto de vista eso no se puede VERIFICAR. Tampoco se puede verificar la pobreza en la que vive sumida la Isla entera, no se pueden verificar los estados de los hospitales y de las escuelas, amigo dese una vuelta por Ceballos, en Ciego de Avila, y digame que ha sido de las Escuelas en el campo, yo creo que eso si se puede verificar. Ud., lo podra ver, si quiere por su puesto, con sus propios ojos, y creo que eso si es verificable, reitero. Pero no me haga caso, yo solo especulo y escribo algo pues no tengo nada que escribir. A proposito, otra cosa que no se puede verificar, cierta vez viaje a la Isla y llevaba algunas cosas para regalar a mis amigos, el costo era sumamente alto y como hacia tiempo no iba a mi tierra nadie me dijo nada al respecto, pues en Cubita la bella uno nunca sabe nada, el oficial de la Aduana me dijo: si no lo puede pagar debe donarlo a la Revolucion, yo le dije, NO; dejelo ahi y lo recojo al regreso, o yo lo dono a quien yo quiera, puesto que es mio, y me dijo: NO, no se puede, firme este papel donde Ud., lo dona y yo le dije, bueno deme una copia y me dijo, no es necesario, nosotros nos quedamos con el papel y se acabo.. Claro, estoy seguro amigo que para Ud., es otra fantasia mia, pero el Oficial solo tenia en su solapin el nombre de Ricardo, – yo le pregunte su apellido y me dijo: mi nombre es Ricardo y punto. Le pregunto Carlos: Cuantos Ricardos existen en el Isla ??. Pero como Ud., dice amigo es otra cosa que no se puede verificar. Todo lo que las personas escriben es pura fantasia. Carlos, por su forma de escribir se que es una persona inteligente, y creame que entiendo el contexto de su escrito, pero por favor amigo mio, le pregunto: Cree Ud., que el reportero y yo tenemos necesidad es escribr algo que no sea cierto. El mismo Raul Castro lo ha dicho,, hay que hacer cambios y cambios profundos. En el Invasor lei hace unas semanas: Aumentan los asaltos con arma blanca en Sancti-Spiritus. Quizas el Invasor tambien fantaseaba, o escribia de mas, quien sabe, a lo mejor no tenia nada que escribir y lo hicieron para llenar cuartillas. En fin apreciado mio, VERIFIQUE por Ud., mismo lo que cree que es fantasia o invento, uno nunca sabe que podra encontrar entre los escombros. No cree ??. Con un fraternal saludo. Jesse Diaz.
Jesse Diaz
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