La 00 Bienal Alternativa de La Habana ocurre desde el sábado 5 de mayo en las casas/estudios/talleres de varios creadores “independientes”. Es, desde su gestación, un evento polémico.

Concentrado en demostrar la posibilidad de hacer arte y convocar artistas al margen de las instituciones culturales del Estado cubano, el catálogo logró reunir unos 100 participantes, varios de ellos extranjeros.

La chispa de la 00 Bienal saltó cuando fue anunciada una segunda posposición de la XIII Bienal de La Habana, que de mayo de 2018 había sido pospuesta primero para noviembre del mismo año y luego para 2019, como resultado, dijeron sus organizadores, de la situación creada por el paso del Huracán Irma.

A un grupo de artistas la posposición no les agradó y decidieron lanzar su propia iniciativa.

“Alguien tenía que organizarla, y me decidí, ese alguien era yo”, asegura Luis Manuel Otero, mientras le cuenta a El Toque como ha sido su casa, también desde el principio, el centro de operaciones de la 00 Bienal.

Fue aquí donde, bajo la acusación de “receptación” de unos sacos de arena y cemento, la Policía detuvo a Luis Manuel. Fue liberado y no le pudieron imputar cargos por falta de pruebas, pero la disposición de las autoridades a buscar pretextos para impedir el evento les quedó muy clara.

Otero insiste en que no fue solo indignación ante el cambio de la Bienal oficial lo que sentía el grupo que le acompaña, sino deseos de hacer arte, deseos de él, de sus amigos, de exponer las obras que por tanto tiempo se venían gestando en los talleres.

“No haber hecho un evento de este tipo nuclea inconformidad, la Bienal no es del Estado, sino de los artistas, hecha por nosotros y para nosotros”, insiste.

La respuesta institucional al desafío ha sido enérgica en su oposición. Desde una primera declaración de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y la Asociación Hermanos Saíz (AHS) llamando “personas inescrupulosas” a Otero y quienes le acompañaran, quedó claro que no habría mucho espacio al diálogo. Aunque siempre lo buscaron, asegura Luis Manuel:

“(A pesar de esa declaración) nosotros seguíamos abiertos a las instituciones, queríamos que participaran en conjunto, pero eso fue hasta que nos enteramos que el Ministerio de Cultura había convocado a una reunión con las galerías estatales y expusieron públicamente que no iban a aceptar que ninguno de sus trabajadores ni las instituciones dieran ni un solo like a los posts de #00Bienal en las redes sociales.”

“Posteriormente hicieron otra reunión más ampliada con las entidades de música, danza y teatro, en la que mostraron una foto mía y de mi novia Yanelis (Nuñez Leyva) y aclararon que no podíamos exponer en ninguna galería estatal. Aclaro, la apatía ha sido por parte del Estado, nosotros queríamos inclusión y ellos nos excluyeron”, se defiende Otero.

La mutua exclusión es ya un hecho. Pocas horas antes de la inauguración oficial de la 00 Bienal, otra declaración de las mismas organizaciones oficiales subía el tono:

“Se han sumado a este engendro muy pocas personas, en su mayoría sin obra alguna de relevancia, que con intención malsana o por confusión, buscan la notoriedad que puede ofrecerles la plataforma mercenaria y su sobreexposición en las redes sociales. Se anuncia su realización en espacios sin ninguna importancia más allá del intento fallido de atacar la política cultural, no pocos de ellos con actividades al margen de la ley. Se pretende desorientar a los artistas para que utilicen sus estudios, que cuentan con todo el apoyo de la institución, en función de una maniobra provocadora.”

La actitud gubernamental no genera sorpresa en uno de los participantes de la 00 Bienal, el ex profesor de la Academia de artes de San Alejandro, Ítalo Expósito:

“Entiendo perfectamente que no quieran formar parte. Como Ministerio, como instituciones gubernamentales, tienen que cuidar otros intereses, por lo que no quieren generar niveles de compromiso con nuestra propuesta alternativa. Lo importante es que nos den el espacio que reclamamos en la espera pública”.

El artista cubano Cuban Italo Espósito, que participa en "00Biennial", junto a sus trabajos en su casa de La Habana, el 2 de mayo de 2018. REUTERS/Alexandre Meneghini

El artista cubano Cuban Italo Espósito, que participa en “00Biennial”, junto a sus trabajos en su casa de La Habana, el 2 de mayo de 2018. REUTERS/Alexandre Meneghini

El espacio de momento lo tienen, quizás beneficiados por la participación de artistas extranjeros que ha conseguido el evento o por su coincidencia en el tiempo con el próximo Examen Periódico Universal al que tendrá que someterse el gobierno cubano el 16 de mayo ante el Consejo de Derechos Humanos, de las Naciones Unidas, en Ginebra, Suiza.

Allí abundan los señalamientos a los límites a la libertad de expresión y de asociación que existen en el archipiélago y una noticia de persecución de artistas seguramente caería como una bomba.

Insistentemente alejado de las lecturas políticas, Ítalo Expósito reitera a quien le pregunte las motivaciones para sumarse a la 00 Bienal:

“La Galería-Taller Yo soy el que soy con gusto abre sus puestas a esta muestra de arte, porque no es más que eso, el espacio que encontramos algunos artistas para no morir, para no dejar pasar por alto un acontecimiento tan esperado, demandado y necesario. Hoy existen muchos buenos artistas no nucleados en un catálogo de Galería oficiales que están creando de forma independiente, y esos encontrarán su espacio dentro de la 00 Bienal”.

A Expósito y los otros participantes cubanos se unió también Amaury Pacheco, quien ofreció intervenir su propio apartamento en el barrio de Alamar.

“Yo aposté por este proyecto desde el inicio, es algo en lo que creo, confío en las personas que están trabajando, que lo están haciendo muy bien, justificando cada decisión, sin dar cabida a malas interpretaciones porque en ningún caso somos plataforma de disidencia, no queremos que nos confundan con revoltosos que quieren lucirse organizando un evento alternativo, simplemente es alternativo porque no es oficial, pero si se hubiera hecho la XIII Bienal de La Habana hubiéramos participado también, y hubiéramos expuesto las mismas obras, porque lo que nos interesa es la defensa del arte, no lo que hay detrás de cada evento”.

No es lo que creen los críticos de la 00 Bienal, para quienes la presencia de artistas como Tania Bruguera, conocida por el intento frustrado de performance en la Plaza de la Revolución, en diciembre de 2014, desacredita todo lo demás. Y les llaman mercenarios, por aceptar dinero “vinculado a la contrarrevolución”.

Aunque se ha asegurado por los organizadores que se dará a conocer el uso dado al dinero recibido, hasta el momento la única información disponible muestra financiamientos conseguidos a través de crowdfunding en internet o entregados por otros artistas, como Reynier Leyva Novo, quien donó 3800 CUC en un acto público.

Ese dinero le fue pagado a Leyva Novo por el estatal Consejo Nacional de las Artes Plásticas tras comprarle la obra “No me guardes si me muero”, una urna de cristal que contenía las cenizas de la incineración de los 27 tomos de las Obras Completas de José Martí.

La 00 Bienal Alternativa de La Habana se inscribe por su naturaleza en la creciente cercanía conceptual de un grupo de jóvenes de la Isla con lo que se ha dado en llamar “artivismo”, una tendencia que cubre la frontera difusa entre el arte contemporáneo y el más típico activismo político.

El acto de hacerla es en si mismo un reto y una decisión:

“No me arrepiento de mis actos, estoy dispuesto a todo en la defensa del arte, en eso es en lo que confío, a lo que le apostaría mi vida”, remarca Luis Manuel.

 

Programa de la 00 Bienal Alternativa de La Habana

Programa de la 00 Bienal Alternativa de La Habana