Todas las ciudades de Cuba han visto crecer un negocio peculiar: los gimnasios particulares. Para llevar a buen puerto esta iniciativa privada, se requiere una licencia bajo el nombre de “Instructor de Prácticas Deportivas” que cuesta solo 150.00 pesos cubanos ($6.00 dólares), más una mensualidad que oscila entre 300.00 y 600.00 pesos.

En poco tiempo estos sitios se han llenado de jóvenes, ansiosos de esculpir sus cuerpos a base de ejercicios. Aunque las tarifas oscilan entre 50 pesos cubanos y 250 pesos mensuales (prácticamente la mitad del salario medio del país), algunos chicos como Ana Flavia Núñez se las ingenian, y van casi a diario.

Foto: Yandy Santana

“En realidad yo comencé a hacer ejercicios en un gimnasio particular por embullo de mis amiguitas. ¡Y ahora no lo puedo dejar!”, me cuenta Ana Flavia, una estudiante de Ciencias Médicas, cliente asidua del Gimnasio Géminis. “Ya antes de entrar a la universidad sabía que los ejercicios físicos son muy buenos para la salud, tanto corporal como mental. Cuando haces ejercicios te sientes… así… vaya, ¡relajada!”.

En una ciudad tan pequeña como Cienfuegos, donde vive y estudia Ana Flavia, se ha generalizado en pocos años la práctica de ejercicios físicos en gimnasios particulares, sobre todo por mujeres jóvenes.

En esta provincia, una de las más pequeñas de Cuba, existen 54 gimnasios al aire libre, 15 biosaludables y 8 de Cultura Física, todos bajo gestión administrativa estatal. A esos espacios se han agregado en menos de tres años 198 gimnasios manejados por trabajadores por cuenta propia.

Foto: Yandy Santana

“Yo voy casi todos los días, siempre después de las clases. Uno sale cansado y aturdido del aula, pero cuando estás haciendo ejercicios te sientes mejor, tranquila y con tremendas energías. Eso es bueno porque te levanta el ánimo. Pero también hay jóvenes que van a esos gimnasios particulares a hacer “hierros” y después se inyectan esteroides y toman una tonga de pastillas, sin saber que nada de eso es bueno”, dice Ana Flavia.

“Digamos que esa es la cara fea de la práctica de ejercicios hoy en el país. Es verdad que esos suplementos los ayudan a aumentar la masa muscular más rápido, pero tienen muchos efectos adversos: esos son los que después tienen lesiones en las rodillas o los hombros y apenas dejan de tomar pastillas… ¡ahí mismo se desinflan!”

Mientras se prepara para su sección de ejercicios, la joven nos sigue contando sobre este fenómeno que hoy arrastra a jóvenes de ambos sexos, “pero más a las chicas que a los chicos”.

Foto: Yandy Santana

“Hay personas en los gimnasios que ya lo tienen como una forma de vida, que solo se dedican a hacer ejercicios y no hacen nada más, ni estudian ni trabajan, pero eso se les acaba pronto. Cuando uno hace ejercicios adecuadamente se siente bien consigo y con las otras personas, pero cuando solo piensas en hacer ejercicios y nada más vas por mal camino. Te disocias de las personas y solo te concentras en ti, en verte bien.”

“Lo otro es la carestía. Tengo amigas que quieren hacer ejercicios como se debe, con la orientación de un profesor, pero no tienen cómo pagar los 200 pesos que cuesta Géminis, a donde yo voy, tienen que conformarse… porque la cuenta no da.”