Ha’BiCi, el primer sistema de bicicletas públicas de La Habana y proyecto piloto de ciclovías en el país, se hizo realidad tras poco más de un año de colaboración entre los especialistas de varias direcciones de la Oficina del Historiador de La Habana (OHCH), miembros del emprendimiento Vélo Cuba; así como representantes del Gobierno Vasco y su empresa Tecnalia, quienes suministraron los 60 vehículos que se utilizan actualmente.

Nayvis Díaz Labaout —quien lidera la puesta en marcha y el funcionamiento de Ha’BiCi por parte de Vélo Cubarecuerda que en las disímiles reuniones previas a la inauguración del proyecto en noviembre de 2018, fueron tomadas en cuenta sus opiniones técnicas sobre cómo debía funcionar el sistema de movilidad y sobre cuáles debían ser las bicicletas más apropiadas.

“No todo se pudo lograr como queríamos porque las bicicletas venían de donación y había que trabajar con eso. En sentido general estamos bastante contentos por haber sido elegidos y creo que ello no fue de forma fortuita, pues de alguna manera se lo ha ganado el equipo con todo su trabajo tan fuerte en el incremento de la ciclomovilidad y en proyectos comunitarios”, cuenta Díaz Labaout.

Sinergia para rodar

Vélo Cuba es un grupo de emprendedores que comenzó su proyecto de reparación de bicicletas hace cuatro años. Aunque ya tienen más de 800 clientes, no olvidan cuando abrieron su primer taller detrás de Coppelia en el Vedado habanero.

En el año 2016 los trabajadores de este emprendimiento —en su mayoría mujeres— lograron abrir su segundo taller en La Habana Vieja. En Obrapía, entre las calles Habana y Compostela, además de reparar bicicletas comenzaron sus acciones de concientización y educación vial con niños y jóvenes del municipio.

Las actividades comunitarias, la apuesta por el empoderamiento femenino y el aporte de 100 mil CUP para el desarrollo del entorno comenzaron a ser reconocidas por la prensa nacional, el gobierno del municipio y la Oficina del Historiador de La Habana.

El interés de los miembros de Vélo Cuba por la educación vial de sus clientes y las personas del entorno, unido a la disposición de la Oficina del Historiador de aliarse con un negocio privado y poner a funcionar el sistema de bicicletas de La Habana Vieja que durante años fue una aspiración, permitieron el surgimiento de la experiencia piloto.

“Este tipo de proyecto en todo el mundo siempre tiene una colaboración no gubernamental. No conozco ningún proyecto de bicicletas públicas en ninguna de las ciudades en las cuales he estudiado cómo funciona que sea 100% un proceso privado ni gestionado por un privado ni que todos los recursos los haya dado un emprendedor, porque todos estos son proyectos gubernamentales, con intereses sociales y, de hecho, los precios siempre deben de ser baratos porque normalmente hay un presupuesto destinado del gobierno para gestionar la operación”, explica Nayvis Díaz, fundadora y también directora de Vélo Cuba.

En este caso el gobierno, a través de la Oficina del Historiador, facilita toda la infraestructura y Vélo Cuba es quien garantiza la factibilidad y la sostenibilidad económica y logística.

Sede de Ha’BiCi en Prado 20. Foto: Jeiddy Martínez.

Sede de Ha’BiCi en Prado 20. Foto: Jeiddy Martínez.

Ha’BiCi les dio la posibilidad de tener una “hermosa sucursal en Prado 20” en la cual se realiza el mantenimiento de las bicicletas públicas. El local se ubica casi enfrente del lujoso Hotel Packard.

Tanto a la casa matriz de Prado —un local que ha sido habilitado por la Oficina del Historiador— como a la subsede de Ha’BiCi, ubicada en Compostela, los clientes pueden dirigirse para hacer sus suscripciones, recoger y entregar las bicicletas.

Con respecto a esa alianza público-privada, Nayvis comenta que otros gobiernos de distintos países están interesados en donar su aporte a la iniciativa habanera para que siga funcionando.

El nombre Ha’BiCi parte de la conjugación de las palabras Habana y Bicicleta; su pronunciación remite a la acción de ir montando en una bici, dice Daylín Martínez Morales, Jefa de Departamento de Diseño de RESTAURA de la Oficina del Historiador. En dicho departamento se concibió la identidad visual del proyecto, el diseño arquitectónico y de interiores de los diferentes locales que se usan como parqueos y se definió el equipamiento a utilizar.

Las diversas rutas fueron pensadas entre todos los integrantes del proyecto, especialmente por los especialistas de la Dirección General de Transporte, agregó Martínez Morales.

Además, hubo otras instituciones estatales involucradas en la planeación de Ha’BiCi. La dirección de Planificación Física autorizó el uso del suelo; ingeniería de tránsito del Ministerio del Transporte dictó y reguló las normas técnicas.

Como parte de la gestión, los miembros de Vélo Cuba registran estadísticas diarias, a partir de las cuales llevan el control constante de los movimientos del cliente con la bicicleta. Actualmente están terminando, con el apoyo de un grupo de colaboradores informáticos, un sistema automatizado que permitirá reunir toda la información que necesitarán las autoridades gubernamentales para extenderlo a otras ciudades en el futuro.

Dado que es una iniciativa piloto, la intención es monitorear su funcionamiento y que luego pueda extenderse a otros municipios de La Habana. Nayvis Díaz cuenta que los propios clientes lo están pidiendo y que el gobierno va a trabajar en función de ese deseo de la población. “He participado en muchas reuniones donde se ha conversado que esas son las intenciones”, agrega.

La oferta diversa e inclusiva de Ha’BiCi 

La más reciente modalidad de servicio, implementada semanas después de la inauguración de Ha’BiCi, es la de los clientes laborales habituales. “Sus integrantes deben presentar su carnet de identidad y realizar este tipo de asociación en nuestras oficinas”, explica la directora.

Está consciente de que mientras más trabajadores se asocien con este tipo de contrato, más baratos podrán ser los precios. Otras instituciones, además de la Oficina del Historiador, están interesadas en que sus trabajadores usen este servicio para cuestiones laborales como llegar a su oficina y luego hacer el trayecto de regreso a su casa en la tarde.

En un futuro muy cercano van a hacer otro tipo de contratos, a través de convenios con algunas escuelas cercanas como la de Ballet  y la de Turismo, con el objetivo de que sus estudiantes puedan utilizar las bicicletas para llegar a su centro de estudios, pero con un 30 por ciento de descuento, argumenta Nayvis.

Además del servicio para clientes laborales y el próximo dirigido a escolares, desde su inauguración Ha’BiCi ofrece servicios a clientes habituales y a clientes ocasionales, que varían en precios.

Los trabajadores de Vélo Cuba se ocupan del mantenimiento de las bicicletas. Foto: Jeiddy Martínez.

Algunos de los beneficiados pueden dar fe de su experiencia. Roberto, por ejemplo, alquila regularmente la bicicleta y considera que “es una buena opción, una gran oferta que le dan a la población, más asequible y rápida para las personas”. Al comparar este medio de transporte con otros agrega: “Es muy alto el precio de los carros, así que como no tengo la posibilidad de rentar uno es mejor la bicicleta, pues además no tenemos que tener licencia de conducción, sino ser mayor de edad y tener carnet de identidad”.

Otra clienta de La Habana Vieja menciona la utilidad del alquiler de bicicletas en la movilidad familiar. “Recojo a mi hijo en la escuela y rento una bici para que haga ejercicios y le ha mejorado mucho la salud. Excelente opción para las familias”.

Si bien los clientes pueden moverse con libertad hacia cualquier parte de La Habana, Ha’BiCi fue concebido en un inicio para La Habana Vieja. Como parte del proyecto se crearon en la zona ciclovías: carriles priorizados para los ciclistas, que garantizan una circulación segura. Se adecuaron con ese propósito por el momento las calles Compostela, Luz y Empedrado.

Sobre la devolución de las bicicletas —expresa la Jefa de Administración de Ha’BiCi, Johana Curbelo Llorente— que los clientes pueden hacer la devolución de las bicicletas en cualquiera de las siete estaciones del proyecto, dispersas en el centro histórico de La Habana Vieja y en las cuales hay un trabajador que recepciona el medio y lo revisa.

“Para trasladar las bicicletas tenemos además un sistema de mensajería, que consiste en unos triciclos con tráiler donde se trasladan las bicicletas y se recogen en los puntos. Este servicio de recogida se ha perfeccionado, pues al principio no teníamos tráiler, eran los mensajeros los que llevaban una a una las bicicletas a cada uno de los puntos, después nos llegaron los triciclos, en los cuales se pueden montar de 4 a cinco bicicletas. Para recoger las bicicletas, por la tarde nos comunicamos con los trabajadores que hay en cada punto y ahí vemos cuántas bicicletas hay en cada uno y depende de la cantidad de bicicletas que haya es que se manda al mensajero con el tráiler y se recogen”, explica Yisel Alberdi Guerra, coordinadora de Ha’BiCi.

Al respecto, Nayvis agrega que han diseñado un proceso para que la operación sea más rápida. Desde la casa matriz se abastecen estaciones como la de Ursulinas y Emboque de Luz (La Lanchita de Regla), mientras en Compostela dejan bicicletas toda la noche y desde allí distribuyen a otros puntos. La idea es que de esta manera sea “mucho más rápida la gestión, es decir, se mueven los mensajeros de un lugar a otro, pero desde los dos puntos se pueden tomar las bicicletas y devolverlas”.

En cuanto a la seguridad para tener localizadas las bicicletas, en Ha’BiCi se usan walkie talkie, con los que en tiempo real y de forma inmediata se comunican los trabajadores desde las diferentes sucursales, garitas y parqueos.

“A cada cliente se le realiza además, en el momento en el que se le hace la suscripción, una fotografía a su carnet, así como una lectura del código QR de su carnet de identidad y quien venga con el carnet antiguo, le tiramos una foto personalmente y de forma inmediata se le informa que para su próxima suscripción tiene que traer un carnet nuevo, porque es la garantía para Vélo Cuba de que no va a existir una falsedad en el proceso de suscripción de un cliente”, explica Nayvis.

En su trayecto el cliente puede cambiar de criterio y entregar la bicicleta en un parqueo o garita diferente del que había previsto. Los trabajadores de Ha’BiCi en cada uno de esos puntos se comunican entre ellos para informarse sobre sobre los procesos de entrega. Existe de esa manera una comunicación continua que permite la localización y el control de los vehículos en todo momento.

Explica Nayvis que solo 12 personas se encargan de controlar todo el funcionamiento de este proyecto de bicicletas públicas.

Sobre la manera en que se distribuyen las ganancias entre los distintos organismos implicados, agrega que los integrantes de Vélo Cuba y principales gestores de Ha’BiCi se quedan con la poca ganancia que genera, debido a los precios económicos que ofrece.

“Qué fortuna que Vélo Cuba no ha tenido que poner dinero para la operación de bicicletas públicas, sino que Ha’BiCi con su propia operación de gastos-ingresos ha podido pagar sus gastos y la ganancia es netamente en este caso para el operador que en este caso es Vélo Cuba, el gobierno ni ninguna otra instancia recibe nada por el proyecto.

“Está diseñado para que los ingresos que tenga, producto de la renta, sean para pagar a los trabajadores que están en el sistema, para pagar el mantenimiento de las bicicletas y otros gastos en los que se incurren como agua, electricidad, insumos, materias primas y materiales”, argumenta Nayvis acerca de la distribución de ganancias.

Al respecto dice sentirse muy alegre pues en los pocos meses de funcionamiento del proyecto ha habido una ganancia mínima y no se han generado pérdidas.

Estación del Emboque de Luz (La Lanchita de Regla). Foto: Jeiddy Martínez

Estación del Emboque de Luz (La Lanchita de Regla). Foto: Jeiddy Martínez

Retos para rodar mejor con Ha’BiCi 

Como parte de la donación del gobierno Vasco al proyecto Ha’BiCi no solo llegaron a Cuba 60 bicicletas, sino también piezas de repuesto. Con estos suministros prevén asegurar el funcionamiento del proyecto durante un año aproximadamente.

Para las inversiones futuras, que serán necesarias debido al propio desgaste de los equipos, esperan que exista apoyo de las diversas entidades del gobierno.

En este sentido, el rol de Vélo Cuba está muy claro hasta el momento. Se mantendrán como operadores porque esa ha sido la función negociada dentro del proyecto y porque además no pueden importar equipamiento. Aun teniendo la posibilidad, los precios con los que hoy se ofrece el servicio al público tampoco les permitirían acumular un presupuesto con el cual importar.

“Nosotros no estamos autorizados a realizar ningún tipo de importación. Ningún cuentapropista cubano puede hacer importaciones. Por tanto, aunque quisiéramos no pudiéramos hacerlo. En este caso, el llamado intermediario, es decir, la Oficina del Historiador, no lo es; más bien es proveedor y es quien está apoyando para que el proyecto realmente exista; porque ningún privado, ahora mismo, según creo, podría estar en condiciones de asumir un proyecto de este tipo, no solo por la cantidad de medios que se requieren, sino por los precios que mantiene”, explica Nayvis.

Mensualmente representantes de todas las instancias que forman parte del proyecto Ha’BiCi, sobre todo de la Oficina del Historiador de La Habana y de la dirección de transporte en la provincia, se reúnen con los integrantes de Vélo Cuba para conocer sobre su funcionamiento y hacer un cierre de estadísticas generales que permiten evaluarlo.

Han existido además reuniones de seguimiento por parte de los donantes extranjeros del proyecto, es decir Tecnalia, cuyos directivos vienen a Cuba para dar seguimiento a la iniciativa.

El acompañamiento a Ha’BiCi desde estas diferentes instituciones no ha cesado. Se escuchan en cada ocasión las inquietudes de las integrantes de Vélo Cuba para de esa manera perfeccionar el primer servicio de bicicletas públicas de La Habana. Si esta sinergia entre lo privado y lo estatal funciona, pudiera contribuir a la extensión del servicio al resto de la ciudad y del país.