En Facebook se han hecho famosas las obras artísticas de Guillo Moreno, ese muchacho de anteojos y bigote que realiza peculiares ilustraciones POP de grandes personajes: desde la “diva” Celia Cruz hasta un simpático y rosáceo Lorca.

Antes se popularizaron sus diseños relacionados con la serie más vista de HBO en los últimos tiempos: Juego de Tronos. Sin embargo, más allá de las colecciones que Guillo presenta, es su apuesta por un emprendimiento que privilegia la autoría y el valor artístico, lo que lo mantiene en la preferencia de muchos. Es decir, propone diseño de autor en un soporte que casi ninguno de sus colegas prefiere: tazas de cerámica o, como él las llama CUP, por su traducción al inglés.

¿Por qué en inglés? Dice que “eufónicamente suena mejor que jarras”, como se les llama en el país a estas tazas. Como nombre de marca, debe tener un sonido funcional. Además, para posicionar o llegar a otros mercados es más útil también. No tiene nada que ver con el CUP, nombre de la moneda nacional.

Para Guillo, “la línea de optar por las jarras le otorga singularidad al proyecto”. Opina que “hay otros soportes más tradicionales como las bolsas y los pulóveres”. Pero él no trabaja con ninguno de ellos por su popularidad y porque la jarra le da “la sensación de un trabajo más personalizado, pues se trata de un objeto de uso cotidiano y se establece una relación mucho más directa entre este y la persona”, dice.

“Quizás así me acerco más a los usuarios porque emplean la jarra más que si se tratara de una prenda personal”, agrega, e insiste en la exclusividad del producto, en tanto las personas se sienten más familiarizadas con él. No es algo que se preste, indica, y si se regala a un amigo, “este te podrá recordar cada vez que tome café, por ejemplo”.

Guillo lo dice por su propia experiencia. Resulta que la primera jarra que diseñó no fue con fines comerciales, sino que la pensó como regalo de cumpleaños para un amigo suyo. Luego se hicieron una foto con la jarra. Luego la postearon en Facebook. Luego tuvieron muchos likes. Luego se gestó la idea de hacer una colección. Luego estamos aquí hablando sobre esto.

La estrategia publicitaria de Guillo se ha volcado tácitamente a las redes sociales, lo cual lo hace bastante particular en Cuba, aun cuando se trate de un joven millennial graduado del ISDI como diseñador gráfico. Su pericia para las redes debe venir un poco, también, de su creación como ilustrador en OnCuba magazine. Allí ha pasado los primeros años de su vida laboral, mientras simultanea con el trabajo en Juventud Rebelde.

A sus colecciones de divas, de personajes de series audiovisuales o películas, de escritores, y a otras que vendrán, las singulariza algo más: se venden en uno de los estudios de tatuajes más famosos de la capital, La Marca. Con los artistas que allí crean, Guillo mantiene una alianza por la línea de otros emprendedores cubanos que se unen por un objetivo común. Otras jarras las vende el propio autor por encargo.

Federico García Lorca. De la serie Sabor Hispánico. Por Guillo Moreno

Este opening en el que estamos —en El Café de la Habana Vieja— ha sido para presentar su serie Sabor hispánico, con figuras de la literatura hispana: Lorca, Carpentier, Guillén, Gabo y Dulce María Loynaz. Su objetivo, resalta Guillo, es “rendir tributo a estos grandes escritores en el contexto de las celebraciones por el Día de la Hispanidad, teniendo en cuenta además que se cumplen cien años de la publicación de la obra de Lorca”.

Asimismo, ha querido reconocer las de estos escritores que fueron Premio Cervantes o, en general, realizaron grandes aportes a la lengua y a la hispanidad.

No obstante, la primera jarra, aquella que le regaló a su amigo, representaba a una figura de la música anglosajona: Adele. A partir de ahí fue que Guillo empezó a tomarse en serio la idea de las colecciones. Conceptualizó, y el resultado fue la colección de Divas del pop. Salieron posteriormente las líneas Besos Icónicos, Sabor CubaJuego de Tronos, La Guerra de las Galaxias.

La idea —explica— era crear una marca de la que salieran varias líneas.

“Tengo en mente hasta 12 colecciones más, pero debo pensar en qué momento es más propicio presentar cada una”, dice.

—¿Y las ventas?

—Todas las colecciones están a la venta siempre. Casi nunca son ediciones limitadas, salvo algunas excepciones como una jarra que diseñé para Haydee Milanés.

Le pregunto si ha logrado difusión internacional y, si bien el proyecto no ha tenido presentaciones en el exterior, cuenta Guillo que una de sus jarras llegó a la India porque quien la compró como regalo para su novia tuvo que pasar por aquel lejano país del Oriente antes de llegar a su destino final. “De Estados Unidos han venido a comprar algunas también… y de México”, asegura.

Celia Cruz. De la serie Sabor Cuba. Por Guillo Moreno

Por lo pronto, el muchacho de anteojos y bigote que combina el estilo POP con el soporte CUP, y que desde su emprendimiento otorga valor artístico a estos productos tan comercializados en la Isla, considera que está en una fase de inversión para que se conozca su trabajo.

Pero más allá o más acá de la hispanidad o lo anglosajón, sigue siendo la jarra que muestra una versión POP de Celia Cruz, la negra cubana del “azúcaaaaar” y la bemba “colorá”, la más vendida. Quizás no esté tan lejos el día en que —salvando las distancias— Guillo pueda vivir de su emprendimiento artístico como Celia de su música.