Desde enero de 2021, un grupo de artistas cubanos impulsó la idea de crear una asociación autónoma que agrupara a todos los actores del país sin discriminación de ningún tipo. La organización llevaría por nombre Asociación Nacional de Actores de Cuba y comprendería, además, a los actores cubanos que residen en el extranjero.

La propuesta, publicada en una declaración en Facebook, recibió el apoyo de cerca de un centenar de artistas. La Asociación tendría el objetivo de defender los derechos de los actores, reconocerlos como creadores independientes, representar los intereses del gremio y promover la manifestación artística.

Sin embargo, las autoridades no creen necesario el surgimiento de una asociación en este gremio. En una reunión realizada a finales de enero entre los firmantes de la declaración y autoridades del Ministerio de Cultura (Mincult), algunos de los actores invitados por el viceministro Fernando Rojas (presidente también del Consejo Nacional de las Artes Escénicas, CNAE) expusieron que existen otras estructuras institucionales, perfectibles, que al parecer cuentan con los mismos propósitos.

Según el sitio web de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), dentro de esta organización existe una Asociación de Artistas Escénicos. Pero no agrupa exclusivamente a actores, sino que cuenta con otras siete secciones: Diseño, Directores, Danza, Crítica e Investigación, Circo y Variedades, Espectáculos, y Humorismo. La Asociación es presidida por Francisco González López, quien fue invitado por el viceministro Rojas al encuentro con los firmantes de la declaración.

Algo similar ocurre con el CNAE. Uno de sus objetivos es «propiciar el desarrollo y la integración continua de los movimientos teatrales y danzarios, atendiendo a criterios artísticos e ideológicos que permitan la mayor diversidad de expresión».

Además, existen dos agencias de representación artística: Caricato y ACTUAR, pero Yunior García, uno de los asistentes al encuentro entre autoridades y artistas, opina que se trata de empresas mediadoras para la contratación y que a menudo no garantizan a los actores trabajo o mejores salarios, mientras que se benefician con un porciento de lo obtenido por aquellos.

La declaración de la Asociación Nacional de Actores de Cuba, en ciernes y sin reconocimiento oficial, afirma que «no existe ninguna asociación en Cuba que agrupe específicamente a los artistas del gremio, que abundan las inconformidades con las agencias de representación existentes», y que desean asociarse a partir de una estructura y un reglamento propios. Además, manifiesta que no mantendrán conversaciones con quienes desde la autoridad justifiquen actos represivos como los ocurridos el 27 de enero.

La creación de organizaciones no gubernamentales en Cuba está regulada por la Ley de Asociaciones de 1985. En ella se expresa que la constitución de cualquier asociación debe ser autorizada por el Ministerio de Justicia (Minjus). Si se trata de una asociación nacional, la solicitud debe presentarse «ante el órgano, organismo o dependencia estatal que tenga relación con los objetivos y las actividades que desarrollará la asociación que se pretende constituir». En el caso de la Asociación Nacional de Actores sería a través del Ministerio de Cultura, que manifestó su inconformidad con la iniciativa.

También la Ley indica que, recibida la solicitud formal, el Mincult contaría con 90 días para enviar un informe al Minjus en el cual expondría si la solicitud procede, teniendo en cuenta que los fines de la Asociación Nacional de Actores correspondan con el ámbito de acción del ministerio. Recibido el informe, el Minjus aceptaría o denegaría la petición en un plazo de 60 días.

El Minjus puede denegar la creación de una asociación, entre otras razones, «cuando aparezca inscripta [sic] otra con idénticos o similares objetivos o denominación a la que se pretende constituir».

«Eso garantiza que el Estado mantenga el control del entramado asociativo, porque tiene la capacidad de crear primero una organización que mantenga el monopolio de los diferentes gremios», opina el abogado Eloy Viera. «Siendo así y a partir de un análisis positivo de la norma, la única forma de que la creación de una Asociación Nacional de Actores tenga futuro legal es si son capaces de definir objetivos diferentes a los declarados por la Asociación de Artistas Escénicos».

«La asociación representaría los derechos de los actores, velaría por ellos, por que no se cometan injusticias, y podría estar en reuniones con instituciones culturales para impulsar aumentos salariales», explica García en el podcast El Enjambre. «Sería una organización gremial, artística, autónoma, democrática y no discriminatoria que representara a todos los actores y actrices cubanos, incluso a los que viven fuera de Cuba».

Según un documento del Portal de la Cultura de América Latina y el Caribe de la Unesco —que citaba una página desaparecida del portal del Mincult—, la fundación de organismos, instituciones y agrupaciones culturales es uno de los avances de la Revolución Cubana. El documento recoge la definición de política cultural cubana y establece que esta «tiene como pauta la asociación indisoluble de los conceptos de cultura y libertad, presentes en el ideario de los máximos exponentes de nuestra historia revolucionaria». Con «máximos exponentes» se refiere expresamente a José Martí y Fidel Castro.

Actualmente, el sitio web del Mincult solo muestra los «postulados básicos de la política cultural cubana», una ínfima parte del documento reproducido por la Unesco. Entre esos postulados se encuentran «el reconocimiento a la diversidad cultural», así como «el respeto y apoyo al protagonismo y creatividad de las comunidades en la conducción de sus procesos socioculturales».

Aunque la solicitud de una Asociación de Actores fue posterior a la manifestación pacífica del 27 de noviembre, no es un tema tan reciente. El actor Yunior García mencionó en El Enjambre que en los años 90 también se discutió el tema, y en determinado momento otros actores como Luis Alberto García y Patricio Wood abogaron por esta organización. Luis Alberto García fue uno de los actores escogidos para asistir a la reunión con las autoridades del Mincult y firmó la declaración de finales de enero de la Asociación Nacional de Actores de Cuba.

En Internet no aparece huella alguna de la solicitud anterior, sin embargo, es un hecho que, como su versión contemporánea, no fructificó. Para Viera el porqué de ambos casos sería que «no puede inscribirse la asociación sin la autorización del Ministerio de Cultura primero y del de Justicia después».

 

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