“Ustedes son mi más querido público”, expresó a teatro lleno el autor de “Marginal”, el primer tema del concierto “Mi Habana”, ofrecido en el Karl Marx el pasado viernes (7 de septiembre). La noche se inició tarareando: “Derramen una lágrima por cada uno de nosotros que incomprendido es…/ Y juntos hagamos un solo canto a la felicidad que nos espera”.

Escudado por el trío de Miguel Núñez al piano –como hace treinta años–, Osmany Sánchez en la percusión y Sergio Félix Raveiro (El indio) a cargo del bajo, Pablo entonó sus canciones, con esa cualidad que lo define entre lo frágil e inmenso. Sin embargo, su voz se sintió cansada por instantes y sustituida en un primer plano por la de Núñez.

El filin que distingue al querido cantautor llegó a los asistentes, a pesar de que los arreglos musicales fueron poco creativos, apelando a la fórmula más conocida de una simple base de jazz. ¿Cómo aprovechar la riqueza melódica que define los textos de Pablo, superar su sencillez y devolver nuevas las canciones tantas veces escuchadas? Un reto pendiente que implica correr riesgos y salir de la zona de confort en que el afecto y la nostalgia del público cubano garantizan los aplausos en cualquier presentación del trovador.

El ritmo de algunos de los temas antológicos

Como siempre, se revisitaron temas antológicos. No faltaron los versos de “Canción”poema de Nicolás Guillén musicalizado por Pablo como “De que callada manera”, y publicado en un CD que le dedicara al poeta en 1975.

Fue protagonista la interpretación al piano de Miguel Núñez  al coincidir en escena con su hija, la chelista Mariana Núñez. Acompañaron al cantautor en “Nostalgia” y “Los días de gloria”, pertenecientes al fonograma quizás más destacado de su creación en los últimos veinte años.

El público, que se acercaba a las cuatro mil personas, también disfrutó “Ya ves” –muy querida por el intérprete y que tuviera una sensacional versión en la voz de Elena Burke–, utilizada para la banda sonora de la película Siempre Habana (Ángel Peláez, 2006). Se propuso, además, el entrañable tema “Años”, y todos se unieron al compositor para decir: “Porque el tiempo pasa/Nos vamos poniendo viejos/Yo el amor/No lo reflejo como ayer”.

Luego entró al escenario, sorprendiendo felizmente a los asistentes, el “gnomo” Carlos Varela. Otro soberbio de la canción, autor de la sobrecogedora “Habáname”, que como Pablo, ha sido considerado alguna vez políticamente incorrecto por sus letras o sus “verdades” sobre el país.

Pablo Milanés compartió con Carlos Varela bromas y canciones. Foto: Claudia Rodríguez Herrera

Pablo Milanés compartió con Carlos Varela bromas y canciones. Foto: Claudia Rodríguez Herrera

 

¡Qué regalo hubiera sido escuchar por este dúo: “Habana, mi Habana, si supieras el dolor, que siento cuando te canto, y no entiendes que es amor”. Sin embargo, a solas con la guitarra, defendieron la composición de Pablo, “Vestida de mar”otra declaración de amor por la ciudad de 500 años: “La Habana será lo que un día fue, vestida de mar, vestida de luz, cómo un renacer. (…) La Habana creó distancia y dolor (….) La Habana, mi sueño especial, mi espacio vital”.

Juntos compartieron, además, el tema “Los días no volverán” de Varela, cronista de urbe profunda y uno de los integrantes de la generación de Los Topos. “Le pedí que me regalará esa canción y dijo que me la cambiaba por ‘Los días de gloria’. Acepté, ya andamos negociando”, bromeó Pablo.

Otra voz conocida y querida regresó al Karl Marx. Francisco (Pancho) Céspedes entonó junto a Pablo “La felicidad” (“Te he visto pasando del brazo de un hombre…”) y el público se puso de pie. Siguieron las ovaciones en la interpretación a dúo de “Para vivir”.

La presencia de Varela y Céspedes supuso un giro en la dramaturgia del concierto, destacándose como algunos de los mejores momentos de la noche.

 

Pancho Céspedes fue uno de los invitados de Pablo. Foto: Claudia Rodríguez Herrera

Pancho Céspedes fue uno de los invitados de Pablo. Foto: Claudia Rodríguez Herrera

Pancho Céspedes fue uno de los invitados de Pablo. Foto: Claudia Rodríguez HerreraPancho Céspedes fue uno de los invitados de Pablo. Foto: Claudia Rodríguez HerreraA partir de aquí los sonidos de las trompetas de Maikel González y Roberto García, el saxofón de Emir Santa Cruz y la flauta de Irisan Aldana, músicos invitados, añadieron otros matices al formato original, que hasta entonces nos mantuvo como en un club de jazz.

Siguió una tanda de clásicos del repertorio formado por los cerca de 50 discos de Pablo, muy conocido en varias regiones del mundo y merecedor del Latin Grammy Honorífico a la Excelencia Musical en 2015, el Latin Grammy al Mejor Álbum Tropical con el CD AM: PM Líneas Paralelas (2006), junto al boricua Andy Montañez, así como del Premio Especial La mar de Músicas 2017, del festival homónimo celebrado en Cartagena, España.

“¡Vamos a cantar!”, pidió el autor, como si fuera necesario. Se escucharon entonces “Amor”, “Ámame como soy” y “No ha sido fácil”El antiguo amante de “Yolanda” invocó otro de sus himnos, quizás el más célebre para los cubanos, y extendió el micrófono hacia el público estremecido con aquello de “Esto no puede ser más que una canción/Quisiera fuera una declaración de amor…”.

Pablo Milanés canta a La Habana

El "más querido público" de Pablo Milanés – Oficial cantó a viva voz sus canciones durante poco más de dos maravillosas horas. Disfruta con nosotros las emociones… #CantoALaHabana

Posted by El Toque on Monday, September 10, 2018

Habían pasado casi dos horas de iniciado el concierto cuando llegamos a “El breve espacio en que no estás”, con esa línea tremenda: “Todavía quedan restos de humedad/Sus olores llenan ya mi soledad”. Fue un regalo de colofón, el cierre de esa banda sonora que ha acompañado a cubanos de tantas generaciones.

Salieron los invitados a escena para la despedida y volvió a sonar la orquesta que acompañó a Pablo, cuando comenzó a cantar como explicando algo que ya sabíamos: “Amo, esta isla, soy del Caribe. Jamás podría pisar tierra firme, porque me inhibe”.

Texto publicado originalmente en Magazine AM:PM 

 

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