Eran jóvenes, algunos casi adolescentes, cuando fueron llamados a cumplir misión internacionalista como combatientes en la guerra de Angola. En aquel momento eran pocos los que se negaban ante la convocatoria. El valor colectivo se respiraba y era como una espiral que los envolvía a todos.

No les prometieron recompensas a su regreso, aunque con el tiempo parece que tampoco se pensaron sus necesidades más básicas como veteranos de guerra. Incluso, años después alguno de ellos hizo su último recorrido sobre la tierra a bordo de un carro de basura, a falta de un carro fúnebre.

Este es uno de los relatos contado por veteranos de la guerra de Angola que hoy viven en la comunidad San Pablo de Yao, en la provincia de Granma y que en los próximos meses se podrán ver en las salas de cine cubanas, cuando el documental Días de Diciembre comience a recorrer los circuitos de festivales del archipiélago.

Su directora, de apenas 23 años, se llama Carla Valdés León y la motivación por realizar un documental sobre un acontecimiento tan mediático como el de Angola parte de sus dudas por cómo nos han contado la historia de Cuba en los últimos años.

“Siempre quise hacer un documental para jóvenes de nuestra generación. Cuando oigo que el 7 de diciembre de 1989 en este país a la misma hora, el mismo día, en cualquier parte, todos estaban enterrando a sus muertos caídos en África que eran más de 2000, me parece algo muy grande.

“En la investigación para realizar el documental al preguntarle a la gente, la mayoría lo recuerda como un día de silencio en un país que se caracteriza por todo lo contrario. Quiero que nuestra generación salga preguntándole a sus padres y abuelos por qué, cómo y para qué fue una guerra como la de Angola”.

Imagen del documental Días de Diciembre.

En esa búsqueda incesante de la verdad, Carla logró sumar a su proyecto a oficiales del Ministerio del Interior (MININT) que la ayudaron y la condujeron hasta documentos históricos del Consejo de Estado. No sucedió de igual manera con oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) que a pesar de prometerle ayuda en la gestión de los permisos para filmar en lugares que así lo exigían jamás concretaron una firma.

Pero estos aciertos y desaciertos en la investigación de Carla no fueron más que parte del camino para llegar a las historias de sus personajes.

“Me preguntaba cómo hacer una historia no épica de un pasado épico, pero de personajes épicos en grandes dramas y que me permitiera plasmar en imágenes ese país donde nací, que tiene mucho de misterio, de dolores que se sienten entre sus catarsis”.

Con ese espíritu Carla encontró a esa comunidad de veteranos que habitan en las sierras del país donde la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana ha dejado de ser una organización que los represente. Pero la historia de ellos no es más que una de las tres que plasma la realizadora en su documental.