Durante las últimas semanas, los bancos comenzaron discretamente a retirar el Peso Cubano Convertible (CUC) de muchos de los cajeros automáticos bajo su responsabilidad. Lo más común es que en una batería de tres o cuatro equipos, al menos uno haya sido deshabilitado para dispensar la moneda de “libre convertibilidad”.

En cualquier otro contexto un hecho así podría no significar nada; pero en Cuba la medida parece confirmar el poco tiempo de vida que le queda al CUC.

Como en una novela por entregas, el tema ha marcado la agenda nacional durante décadas desde que a comienzos de 1994, con la apertura de las tiendas recaudadoras de divisas, se incorpora al mercado cambiario el CUC.

Esta nueva moneda era una reedición de los ‘chavitos’ (unos bonos que en los ochentas recibían los autorizados a comprar en las llamadas tiendas del oro y la plata). El valor del CUC, en principio, se suponía anclado al del dólar.

El billete verde había dejado de circular en la Isla en 1948, tras la creación de la banca nacional, recuerda el periodista Javier Ortiz. En 1961, la Resolución 140 había penalizado su tenencia por particulares y para 1993, Fidel Castro anuncia la inminente despenalización del dólar.

La despenalización de dólar era calificada como “antipática”. La autorización entraría en vigor el 13 de agosto siguiente, al amparo de un Decreto Ley del Consejo de Estado, que también daría luz verde a la inversión extranjera y traería consigo el incremento de las visitas y envíos de paquetes por parte de ciudadanos de otros países y cubanos emigrados.

La negativa a aceptar pagos en CUC, o a hacerlo sobre la base de una cotización inferior a la oficial, han terminado por generalizarse en buena parte del sector privado y las transacciones entre particulares. No es la primera vez que la desaparición del Peso Convertible acapara “titulares”; tampoco, que las autoridades manifiestan su compromiso con la unificación monetaria.

Aquí sistematizamos los diferentes momentos por los que ha pasado el tema en los últimos años.

2004

En diciembre, el dólar estadounidense es retirado de la circulación y entra en vigor el gravamen del 10 por ciento sobre las operaciones que lo emplean. La medida tenía su antecedente inmediato en julio de 2003, cuando las cuentas en dólares de las empresas habían sido convertidas a CUC. Aunque no se penalizaba la posesión del billete verde, en la práctica el Peso Convertible asumía sus funciones como instrumento de cambio.

2005

La libre conversión es sustituida por una tasa fija de 25 CUP por cada CUC, mientras en el sector empresarial se mantendrá la equivalencia de 1x1x1 (1 CUP igual a 1 CUC igual a 1 USD), establecida en la década anterior. Esa arbitraria tasa de cambio “tiene impacto directo en el déficit de la balanza comercial del país”, opina el periodista Raúl Menchaca.

2008

La crisis financiera mundial y el paso de tres huracanes se coaligan ese año para agotar las reservas estatales. “La dirección del país se ve en la necesidad de congelar todas las cuentas en CUC de las empresas, centralizando todas las cuentas las operaciones de comercio exterior”, detalla la economista cubana Naivis Pardo Suárez en un estudio publicado por la plataforma de contenidos Gestiópolis. Otra decisión fue establecer las llamadas “cartas de liquidez” (CL). Aún en la actualidad coexisten “dos tipos de CUC. El real, amparado en la CL correspondiente, y con capacidad real de pago al exterior, y el virtual contable, solo con alcance nacional, válido para honrar obligaciones entre cuentas aperturadas en el sistema bancario nacional”, agrega el texto mencionado.

2011

Los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución aprobados en abril por el sexto congreso del Partido Comunista declaran: “Se avanzará hacia la unificación monetaria […] Por su complejidad, este proceso exigirá una rigurosa preparación y ejecución, tanto en el plano objetivo como subjetivo”.

2013

En julio, Raúl Castro asegura ante la Asamblea Nacional que “han proseguido los estudios para la supresión de la dualidad monetaria de forma ordenada e integral, lo cual nos permitirá acometer transformaciones de mayor alcance y profundidad en materia de salarios y pensiones, precios y tarifas, subsidios y tributos”. Tres meses después, en octubre, una nota oficial publicada en Cubadebate anuncia el comienzo de un período de “preparación de condiciones”, en el que los principales cambios “se producirán en el sector de las personas jurídicas”.

2014

En marzo, las tiendas habaneras de La Puntilla y La Copa se convierten en las primeras en aceptar pagos de Pesos Cubanos en efectivo.

2015

En febrero, entran en circulación los nuevos billetes de 200, 500 y 1 000 CUP. Al explicar la nueva disposición, el vicepresidente del Banco Central de Cuba, Francisco Mayobre, resaltó los beneficios que brindará en las operaciones comerciales que se realizaban empleando exclusivamente Pesos Convertibles. A la par, el gobierno impulsa la instalación de cajeros automáticos y la distribución de tarjetas electrónicas, con la intención de ir disminuyendo el papel del CUC.

2016

Hacia abril, los rumores sobre una hipotética devaluación del CUC motivan grandes colas ante bancos y Casas de Cambio. Durante semanas muchos establecimientos privados demandan pagos en CUP o monedas extranjeras, y en el mercado cambiario informal la cotización del CUC cae hasta los veinte Pesos Cubanos. El Banco Central emite una nota citando el informe al séptimo Congreso del Partido, que ratificó “la decisión de garantizar los depósitos en cuentas bancarias […] así como el efectivo en manos de la población”. Al ser entrevistado para la revista digital Oncuba el economista Juan Triana Cordoví considerará que la devaluación del CUC y el CUP “son dos pasos que deberán ocurrir inevitablemente [… pero que] la decisión no podrá ser tomada en el futuro inmediato”. Algunos de los obstáculos que lo impiden son analizados por el Economista en Jefe para América Latina del Banco Mundial, Augusto de la Torre, en un artículo de noviembre de 2014 para la Brookings Institution: “es de esperar que se produzca una elevación de la inflación pos-unificación […] el incremento del nivel de precios puede convertirse en un aumento permanente de la tasa de crecimiento de los precios si el choque de oferta inicial desencadena una espiral de inflacionaria salarios-precios facilitada por una política monetaria débil o no creíble”.

 2016-2018

Raúl Castro declara en varios discursos que la unificación monetaria sigue siendo una prioridad de Estado, aunque reconoce que el proceso “es más complejo de lo que habíamos imaginado”. Durante el período resurgen periódicamente los rumores sobre la desaparición del CUC.

Dos hechos de signo contradictorio evidencian las convulsiones de la historia reciente de Cuba: en marzo de 2016 se anuncia la eliminación del gravamen del 10 por ciento sobre el dólar –que volverá a estar en vigor cuando las relaciones entre La Habana y Washington se ‘enfríen’–; en diciembre de 2018  Marino Murillo, presidente de la Comisión de Implementación de los Lineamientos, aclarará ante la Asamblea Nacional que “la eliminación de la dualidad monetaria y cambiaria” debe ir acompañada por medidas como “la eliminación o reducción parcial de los subsidios excesivos y gratuidades indebidas”.

Al asumir la presidencia de los consejos de Estado y de Ministros, en abril de 2018, Miguel Díaz-Canel confirma a la “unificación” como una de las prioridades de su administración.

2019

En junio, el incremento de salarios al sector presupuestado beneficia a casi la mitad de la fuerza laboral del Estado. Cuatro meses más tarde las autoridades dan otro paso hacia la desaparición del CUC creando una red de tiendas en moneda libremente convertible gestionadas a través de transferencias electrónicas. Ambas decisiones tienen como telón de fondo las dificultades de la economía cubana y la política de sanciones impulsada por Donald Trump, con la activación total de la Ley Helms-Burton, la limitación de las remesas y la cancelación de la mayoría de los vuelos entre ambas naciones.

Ante la incertidumbre, se dispara el precio del dólar en el mercado informal. Como en ocasiones anteriores el gobierno llama a la calma, aunque esta vez con menos éxito.

A finales de 2019 el presidente Díaz-Canel y el ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil, volvieron a insistir en la “gradualidad” que habrá de caracterizar el proceso de unificación monetaria, y en las “reservas” de eficiencia de que dispone el país para enfrentar las presiones del gobierno de los Estados Unidos.

El año 2020 se ha iniciado en medio de dificultades particularmente graves. Dos consecuencias directas de la falta de combustible que atraviesa el país son la paralización de buena parte de los centrales que participaban en la zafra azucarera y el recorte de las asignaciones a los transportes estatales, en muchos casos hasta de un 90 por ciento de las partidas que en principio se habían calculado.

Las perspectivas inmediatas no mueven al optimismo. Y la existencia del CUC, lejos de ampliar el margen de maniobra del Palacio de la Revolución, contribuye a reducirla.

 

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