El diente de león es una planta considerada por los jardineros como mala hierba, no porque haga daño sino por la capacidad de adaptarse y reproducirse que dificulta el germinar de otros cultivos. Su característica más conocida son las semillas voladoras que van con el viento en la dirección que éste corra. Por alguna razón el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, me recuerda al diente de león.

Por Harold Cárdenas Lema

En su mandato al frente de la Organización fue testigo de cómo los movimientos sociales triunfaban una y otra vez en países del continente, pero esto pareció afectar muy poco a su gestión. Su propia vida es una historia de balanceos ideológicos, desde sus inicios en la democracia cristiana hasta su participación luego en el Gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende. Un representante del socialismo caviar latinoamericano que tiene el mérito de ser el primer secretario de la OEA en llegar al cargo contra la voluntad de los Estados Unidos.

Recientemente en una entrevista mencionó el papel que juegan los jóvenes en lo que él llama la “transición cubana”, criticó las instituciones del país y habló de que Cuba debía ser más inclusiva. Supongo que cuando el Secretario habla de transición se refiere al proceso de actualización del país y que no esté coincidiendo con la política de cambio de régimen estadounidense de la cual incluso el presidente Obama ha reconocido su fracaso.

Espero que Insulza, al criticar nuestra institucionalidad, no olvide que mientras su país vivía décadas de dictadura, en Cuba los niveles de seguridad pública llegaron a competir y compararse con los de países desarrollados. Imagino que José Miguel habla de inclusión pensando en que los cubanos llevados al capitolio estadounidense para hablar sobre la Isla representan solo a un porcentaje de la opinión nacional y que el resto de las voces, que son posiblemente mayoría, están excluidas de ese foro.

En todo caso sus ambigüedades son muy convenientes, muy políticamente correctas para quedar bien en un discurso neutral, tomando ejemplo de Poncio Pilatos.

Demasiado preocupado por mediar entre unas naciones con herencia neoliberal y otras donde las fuerzas populares han ganado terreno, el legado de José Miguel es cuanto menos polémico. Podía haber sido más atrevido en algunos temas y reconocer más los logros sociales alcanzados por movimientos de izquierda en el continente, pero prefirió jugar a lo seguro. Debió haber aprendido con Allende que una América Latina conservadora es una contradicción total, debió haber repelido el discurso de los mismos que organizaron la caída del presidente chileno y el ascenso de Pinochet.

El secretario afirma también que “la apertura de Cuba y su posible regreso a la OEA” son posiblemente su principal legado. Coincido en la importancia que tiene la apertura del país y veo factible un eventual regreso a la OEA, pero lo primero no tiene absolutamente nada que ver con su gestión y lo segundo, como él mismo reconoce, no será una realidad mientras él siga ahí. Ciertamente ha presionado para la inserción de Cuba en la Organización, pero a la vez no logra romper con el mecanismo de subordinación estadounidense que tanto afecta a la credibilidad de la OEA. En todo caso creo que se esperaba más de él.

Leyendo su entrevista también encuentro coincidencias, como aquello de que la relación entre el Estado y la sociedad “tiene que ser racional, basada en normas e instituciones, no solamente en personas”. El caudillismo latinoamericano ha sido catalizador de grandes movimientos sociales, pero a su vez un talón de Aquiles, porque apostar cualquier proyecto político a un individuo resulta una jugada peligrosa. No obstante, el Secretario debería saber que una de las prioridades en el mandato de Raúl Castro ha sido precisamente la institucionalización del país.

En general resulta muy difícil comulgar con las palabras de Insulza, cuando se refiere a blogueros evidentemente piensa en el sector disidente. ¿Acaso sabe que existe en el país una blogosfera mucho más amplia que la disidente? ¿Ve en los jóvenes cubanos la esperanza de un futuro mejor o son meros agentes de cambio para convertir la Isla en un país latinoamericano más? Si José Miguel reconoce el fracaso de su organización con nosotros: “la OEA jugó un papel respecto de Cuba que no fue satisfactorio”, debería abstenerse de profundizar estos errores.

No podría decir si Insulza es una buena o mala hierba, puede tener valores personales desconocidos para mí, lo que sí conozco son las limitaciones de su gestión. Deja el sabor amargo de alguien que comulga con la política de cambio de régimen y desconoce que la evolución del sistema político cubano no nace de la negación de éste sino de su perfeccionamiento.

Las semejanzas entre Insulza y el diente de león se me hacen ahora más claras. Si bien ambos no son la solución, tienen propiedades medicinales que permiten una transición (por utilizar una de sus palabras favoritas) hacia una mejoría.

Podemos interpretar las palabras de Insulza en muchas formas, son suficientemente ambiguas para servir a múltiples tendencias. Yo me quedo con el simbolismo de que su salida del cargo coincide con el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos.

Será interesante también la selección del próximo secretario. Podemos prever una nueva y más aguda rebelión latinoamericana ante la propuesta estadounidense. Ojalá esté cerca un futuro en el que esto no sea necesario, donde además se vea a los jóvenes cubanos como un soplo de aire fresco que oxigene el país, más que como un sector manipulable con fines políticos. Aunque también vale recordarle al Secretario, que desde siempre ha sido la juventud el sector que se ha tomado el mundo, para bien.