El domingo 1 de diciembre a las 10 de la mañana Fernando Rodríguez lidera un grupo de cristianos que se ha reunido a leer la Biblia. El malecón está lleno de pescadores y turistas y de gente trotando. Fernando saluda a los que se suman, abotonado, peinado correcto. Con 43 años, es pastor de la Liga Evangélica de Cuba (LEC), una institución religiosa con más de 240 iglesias en el país.

Los que llegan se dicen bendiciones y se sientan a leer. Alcanzan tal nivel de concentración que este tramo ruidoso de malecón, frente al edificio Focsa, tiene un silencio raro que se estanca a pesar de los autos y la gente que nada tiene que ver con el encuentro. “La Biblia ocupa un lugar importante en nuestra fe: sobre sus principios establecemos nuestra vida”, dicen.

Foto: Alejandro Ulloa

En 2007 el pastor Alejandro Nieto, de la LEC, tuvo la idea de sentarse aquí con miembros de su comunidad a leer la Biblia. Eligió el malecón por ser un sitio de carnavales y celebraciones; porque leer la Biblia es una forma de celebración para los cristianos. “No es una convocatoria oficial porque la iglesia no puede hacer llamamientos públicos sin permiso del gobierno. Más bien es una cita familiar. Todos los años nos reunimos aquí durante hora y media y luego regresamos”, explica Fernando.

Foto: Alejandro Ulloa

A las 10:30 hay más de cien personas. Una pareja bajo una sombrilla, una niña acostada a lo largo del muro, una señora sola. Susurran frases como “He puesto mi esperanza en tu justicia” o “Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino”: recortes de Salmos, revelaciones. Hay médicos, albañiles, abogados, expresidiarios, cantantes de ópera, niños pequeños, amas de casa, buzos.

Dice Fernando que la Liga Evangélica colabora en hospitales, cárceles y hogares de ancianos por todo el país. También tiene un programa para cuidar y alimentar homeless. “La idea es bendecir la comunidad cubana y, a través de este trabajo social, mostrar el amor de Dios”. De esta manera, y mediante las prédicas callejeras que suelen hacer sus miembros, la LEC ha logrado agrupar más de 3 000 personas en las 40 iglesias con que cuenta en La Habana.

Foto: Alejandro Ulloa

Fundada en septiembre de 1954, la Liga proclama el lema “ganar a Cuba para Cristo”. Según sus estatutos, se consideran “embajadores del Reino de los Cielos” y su misión es “extender el Reino de Dios” en la isla y extenderse a otras naciones mediante la prédica del Evangelio. Este encuentro, sin embargo, no tiene como fin sumar adeptos, sino “honrar la palabra del Señor, mostrar que somos cristianos y que estamos orgullosos de serlo”.

En el muro se dilata el silencio mientras la lectura se hace más íntima.

Foto: Alejandro Ulloa

“El mensaje que queremos darle a Cuba es el valor que tiene la Biblia para nosotros; que es esa guía que nos trae claridad y dirección, que nos orienta qué hacer y cómo hacerlo”, dice Fernando antes de despedirnos, sobre las 11:30, mientras los fieles le piden a Dios que no les quite de los labios la verdad de su palabra, cierran sus libros y regresa el ruido del malecón lleno de pescadores, de turistas y de gente trotando.