Nuevos medios de comunicación, lejos del amparo estatal, han surgido en Cuba. Havana 2Go (dedicada al arte alternativo), La Tinta (arte corporal), Spam (cultura contemporanea) y Magazine AM:PM (música) aparecen cuando en la Isla se habla de una política de comunicación y de sus medios, que continuarán siendo estatales y “sociales”.

La creación de revistas de este tipo no es un fenómeno nuevo en el país. En los últimos años surgieron algunas como Vistar, Venus, La Nave, Garbos, Pretexto, Esprint y Play Off, que se leían desde las carpetas de El Paquete, en compañía de algunas extranjeras.

Muchas fundaron sus sitios web y otras desaparecieron por la imposibilidad de volverse rentables. Como sus predecesoras, las iniciativas actuales surgen porque detectan huecos temáticos en los medios de comunicación cubanos y nichos sin cubrir.

“Uno intuye que hay un vacío e intenta llenarlo, porque el vacío dejado por los medios asociados a instituciones estatales es abismal”, dice Miguel Rey, fundador de Spam, que surgió de una idea comentada entre conocidos, y busca visibilizar nuevos escritores, diseñadores y artistas cubanos, sobre todo nacidos a finales de los 80 y los 90.

Como puntos de contacto estas publicaciones no son reguladas por el Estado, y nacen desde la espontaneidad individual o por intereses de grupos de amigos. Fueron impulsadas por canales de distribución informales como El Paquete Semanal, y tienen a su favor la disminución de precios y mayores facilidades para conectarse a Internet.

“Para que exista no creo que haya que formularse si se hace bajo el paraguas institucional o no, sino más bien preguntarse sobre el abanico de contenidos y públicos que están fuera del amplio mundo informativo”, afirma Celia Marina Antón, creadora de La Tinta, que trata sobre el performance, el bodypainting, el tatuaje y las perforaciones.

Las diferencias con los medios oficiales son de contenidos, forma, producción y distribución. Muchas veces se hacen desde la incomodidad de las zonas wifi, o en oficinas improvisadas. Sus creadores identificaron potenciales lectores y se especializaron en temas poco tratados, sin agendas fijas o soslayadas, como la vida de los deportistas emigrados, los chismes de la farándula cubana y los emprendimientos privados.

Havana 2Go es la más longeva con un año de existencia. Se define como una revista cultural, turística, centrada en la parte alternativa, “porque la parte popular tiene bastante espacio. Además, es una forma de buscar un hueco” explica Gilberto Grave de Peralta, uno de sus creadores.

Pero la motivación no se debe solo a la ausencia de ciertas informaciones. Magazine AM:PM , por ejemplo, es dedicada al contexto musical cubano, del que se habla mucho, pero no de la forma en que ellos quisieran.

“Además de un sueño particular, viene de una necesidad real que detectamos un grupo de profesionales en el entorno de la industria de la música: carencia de periodismo de este tipo. Se habla de forma dispersa en los medios generalistas, sobre todo con sentido noticioso. Hay publicaciones contemporáneas con acercamientos puntuales, pero tienen otros enfoques”, cuenta Rafael Escalona, líder de un emprendimiento que se gesta desde un departamento habanero, apenas hace un mes.

El aumento de la conectividad en Cuba ofrece un espaldarazo y podría cambiar las dinámicas productivas, porque las revistas surgen muchas veces con los sitios web, que les permiten amplificar el impacto de los contenidos. No obstante, todavía se usa el pdf, una vía más barata que recuerda, de cierta manera, a la prensa tradicional. Su utilización, quizás, es una cuestión condicionada por El Paquete o por costos menores en comparación con un sitio web.

Para Rafael, el pdf no es un formato cómodo de comunicación, aunque servirá para compilar artículos, y permitirá llegar a personas con dificultades de conexión. Por eso el sitio es el centro, con una actualización periódica, porque “la coyuntura resulta muy favorable. Internet ha crecido y llegará a los móviles, lo que cambiará el juego, sobre todo en el entorno de la información”, dice.

Los cuatro equipos aprovechan, junto a lo “tradicional”, esa transformación de las reglas que provoca el aumento de la conexión. Spam trabaja para visibilizarse potenciando las redes sociales. Además, el primer y único número fue colgado en varios servidores para que acceda cualquiera, explicó su fundador, Yohandry Manzano.

Pero “lo óptimo sería tener una web interactiva con actualizaciones semanales y un pdf cada tres meses. Incluso, queremos realizar pequeñas tiradas simbólicas de cincuenta ejemplares de cada número. También rifamos libros, colgamos películas que no ponen en los cines, hacemos playlists para días lluviosos, recomendamos los mejores lugares para salir los viernes”, añade Miguel.

En el caso de la Tinta, apuestan por la interacción para que el público “nos sienta real, cercano”. Usan los medios sociales, participan en eventos, realizan sorteos y “más que nada atendemos a todos los mensajes y preguntas de nuestros seguidores. Además, se puede descargar desde nuestro sitio”, cuenta Celia.

Lanzarse a la nebulosa del no reconocimiento

Poner a andar la idea y pensar después en la rentabilidad, es una de las características más comunes de estos proyectos.

“Arrancamos sin un peso en el bolsillo. Después, hemos tenido clientes con publicidad, con meses altos y bajos, pero es difícil, sobre todo porque en Cuba no hay cultura de consumir revistas ni en los dueños de negocios para venderles publicidad. Me sostengo con los demás proyectos que tengo.

“Como no te dan ningún reconocimiento estatal, estás en ese marco oculto, aunque nunca hemos tenido problemas con eso. Cuerda Viva nos da apoyo, hemos estado en Havana World Music, nos invitan a los lugares, consumen nuestras cosas. CubaEmprende también ha sido importante”, dice Gilberto.

Fundar las revistas pudiera ser la parte más fácil, comparada con la odisea de mantenerlas y hacerlas sostenibles. El limbo legal en que se encuentran es uno de los grandes obstáculos, porque el artículo 53 de la Constitución cubana estipula que “la prensa, la radio, la televisión, el cine y otros medios de difusión masiva son de propiedad estatal o social y no pueden ser objeto, en ningún caso, de propiedad privada”.

“Nos afecta el mismo hecho de no ser reconocidos legalmente. No puedes existir como figura jurídica y eso te limita de relaciones contractuales para poder publicitarse, acceder a fondos”.

Para Celia, la perdurabilidad está unida a otra clave: la especialización temática. “La nuestra (La Tinta) es primera en Cuba de su tipo, y nuestro contenido hasta cierto punto mantiene exclusividad. Eso ya es una garantía en primera instancia de sostenibilidad. Este proyecto solo sucumbirá cuando ya no exista temas que tratar o cuando a nuestro público le deje de interesar”.

Pero sin cubrir las necesidades económicas básicas para desarrollarse siempre estarán por debajo de sus posibilidades reales, afirma Miguel.

“No pertenecer o estar ligado a una institución te brinda ligereza, pero al mismo tiempo limita tu rango de acción. Hay mucha suspicacia por lo independiente, por lo que no sigue los canales tradicionales. Una vez desarrollada una comunidad de lectores que responda a un concepto sólido, el desafío está en crear una comunidad de servicios asociados a la naturaleza propia del proyecto.”, afirma.

AM:PM se sostiene, igualmente, por esfuerzos propios, más allá de un fondo inicial que dio el impulso pionero. Cubrir gastos y pagar colaboradores son las principales dificultades que Rafael ve para hacer despegar una idea así. No obstante, cree distinguir, como elemento común, cierta permisibilidad estatal que otorga margen para sobrevivir.

Cada vez es “más palpable una zona de tolerancia desde el punto de vista gubernamental con los proyectos”, dice. Y cada vez más jóvenes aprovechan esa permisibilidad, rompen el inmovilismo del aparato comunicativo estatal y se atreven a fundar nuevos proyectos.