Naturalmente Los Boys no se llaman Los Boys, sino Hernán Cepeda, Eisbel Acosta, Raúl Zapata, Dianela de la Portilla, Adriana Pimienta y Héctor Téllez. Y Héctor Téllez se llama idéntico a su padre, uno de los cantantes que en su cénit avivaba las brasas románticas y boleristas de La Habana.

José Manuel es el nombre del productor, delgado, silencioso, como una tabla de madera. Ladeado en el asiento, guarda una distancia de adolescente encogido. Solo que no es adolescente aunque lo parezca. José Manuel tiene veintitrés años.

La suma de las edades de los integrantes de esta banda musical da 162. Si hiciéramos un cálculo etario como el que se ejecutó para los nuevos Miembros del Buró Político en el Séptimo Congreso del PCC, el promedio de Los Boys sería de 27 años, legítima juventud.

Hernán, bajista y director “o algo así”, está del otro lado de la mesa, alto, con una barba, tono calmoso. Graduado del Instituto Superior de Diseño (ISDI), tocó con Tesis de Menta, con Osamu, con David Torrens, con cada artista y oportunidad que se le presentara.

Los Boys en La Habana. Foto: Alba León Infante.

Una vez les propusieron ser parte del entretenimiento de un crucero. Antes debieron enfrentar un papeleo burocrático que tardó más de un año. Hubo un momento en que dudaron sobre subir al crucero, porque hubo ese otro momento, lisonjero, en que algunas personas se le acercaron a pedirles y aconsejarles que no lo hicieran, que se quedara la música de Los Boys en La Habana.        

Pero al final, Los Boys pasaron ocho meses compartiendo en la cabina del crucero Celestyal Odyssey. Trabajando cinco veces por día.

Erick, el vocalista anterior, se marchó a Francia. El grupo regresó a las tierras cubanas con la adición entonces de Héctor Téllez como cantante, quien le imprime ahora un estilo distinto.

Hernán y Eisbel se graduaron del ISDI en 2010 con una tesis en conjunto. Trabajan en el diseño gráfico pero no se deshacen de la música, ni siquiera la relegan a otro plano. Hacen, entretanto, audiovisuales. Un corto de animación, un clip para Osamu y David Blanco que obtiene un premio Lucas. Ahora, con los vientos soplando en una nueva dirección, lo que producen va para beneficio propio.

 

Público en una de las presentaciones de Los Boys. Foto: Alba León Infante.

En el diseño gráfico se discuten sus fronteras, pero en la música desde tiempos inmemoriales cualquier vaguedad queda disuelta. “El diseño, como las canciones, complace las necesidades de sectores de personas”, explica Hernán. Por todo eso, Los Boys constantemente tratan de integrar las expresiones de ambos mundos, diseño y música. En sus espectáculos manejan softwares, visualidad, proyección.

Raúl, graduado de la Escuela Nacional de Arte, dice que fundar un grupo musical en Cuba, con las precariedades del país, es complicado. Tiene 22 de edad y fue integrante de Hoyo Colorao durante seis meses de servicio social. Hoyo Colorao fue un conjunto que hace cosa de una década se hizo conocido por razones políticas más que artísticas, cuando sacó un clip de contenido anti-bélico y antiimperialista, con algo de rap, que se titulaba Di que no. Luego a Hoyo Colorao se lo tragó la tierra.

Como las reglas cubanas lo exigen, para trabajar Los Boys pertenecen a la empresa estatal Antonio María Romeu. Son solo las vías formales, porque en realidad la empresa no le consigue ningún contrato, no promueve su música; en cambio, permite la legalidad, el registro del grupo. De manera que Los Boys se promueven y buscan empleo por sus medios.

 

Los Boys en La Habana. Foto: Alba León Infante.

José Manuel, el productor, colisiona con los contratiempos, negocia, todo empírico.

En dos años de carrera a Los Boys les han propuesto incluso viajar a Chipre, pero prefieren cimentar una carrera en Cuba que probar lo desconocido y la paga superior. En La Habana los felicitan por la buena energía que despliegan en el escenario. Hernán quisiera mejorar las presentaciones con audiovisuales. Cantan en inglés y en castellano. Los turcos bailan con ellos, “porque un beat lo siente cualquiera”, dice Hernán.

—¿Han hecho reguetón?

—No, hasta ahí no hemos llegado, contesta Eisbel.

Y está bien. Demasiado reguetón en La Habana. Demasiado poco de grupos como Los Boys.