Para tratarse de algo tan cargado de narrativa bélica –“batalla”, “trinchera de combate”, etc.- el congreso de los economistas y contadores cubanos (ANEC) parece haber transcurrido “sin novedad en el frente”.  Faltan las informaciones de la sesión de clausura de hoy, pero no creo que vaya a aparecer algo muy novedoso a última hora. Quisiera estar equivocado.

No se trata, en modo alguno, que lo que se ha filtrado sobre las presentaciones y discusiones no sea interesante. A falta de información detallada sobre lo ocurrido, lo que puede inferirse es que el problema parece ser más bien que hay temas cruciales que aparentemente no han sido abordados. Es decir, quizás se discutieron, pero la información no ha trascendido públicamente.

Esta es precisamente otras de las aristas para reflexionar sobre el congreso de la ANEC. La información aparecida en los tres principales diarios nacionales –Granma, Juventud Rebelde y Trabajadores- así como en el principal sitio web oficial –Cubadebate- ha sido sorprendentemente frugal y disgregada.

De hecho, contrasta con el usual tratamiento que han recibido en esos mismos medios una serie de temas económicos como han sido la empresa estatal, el comercio exterior e interior, las inversiones, el salario, el sector no estatal, y lo que ahora parece haberse convertido en el tamborileo de turno: los encadenamientos.

Sobre algunos de esos temas, se habló en el congreso, tanto en las sesiones plenarias como en las comisiones de trabajo, pero apenas nos enteramos de sus “titulares”, muchos de ellos ya conocidos.

La mejor información sobre el evento la proporcionó, como ya es habitual en temas económicos, el periódicoInvasor, de Ciego de Ávila. A diferencia de otros medios de prensa provincial que reprodujeron reportes de agencias de prensa, los artículos del periódico Invasor reflejaron una elaboración original que abordó el congreso tanto desde temas de interés específicos de la provincia como desde el “gran ángulo” nacional. (1)

De hecho, Invasor ha divulgado la información más completa sobre lo que considero que ha sido la presentación más importante del congreso: la intervención del ministro de Economía, el 12 de junio. Anteriormente expresé que parecería que el ministro de Economía de Cuba acaba de esbozar lo que pudiera ser la noción de cambio más radical del modelo socio-económico cubano: el abandono del enfoque de planificación centralizada.

Aclaré entonces que afirmaba aquello sin poder saber si exactamente había ocurrido eso, pues era lo que podía entender de lo informado por la prensa, específicamente la “nacional”. En ese sentido, el reporte publicado en Invasor, agrega un detalle importante que aconseja moderar cualquier expectativa de cambio radical en el enfoque de planificación.

La frase atribuida al ministro de haber dicho que “El plan de la economía cubana para 2020 tendrá una nueva concepción: se elaborará sin directivas específicas ni límites, pues saldrá de la participación activa de los trabajadores en cada empresa” (2) encuentra un complemento importante que –hasta donde conozco- solamente ha sido reportado en el artículo del periódico Invasor en cuanto a que “el próximo año, además, tendrá prioridad la industria nacional y se situarán allí, primero, los recursos de que disponga el país”. (3)

La única manera de entender eso es que se mantendrá un modelo centralizado de planificación de la economía. La prioridad de la asignación de recursos –especialmente divisas- continuará siendo decidida a nivel central.

Lo que se descentralizaría no sería entonces es la sustancia de la planificación (distribución de recursos a partir de criterios no necesariamente “mercantiles”), sino el “protocolo” del proceso formal de planificación, para poder acomodar lo que se entiende que ha sido un reclamo desde la “base” en relación con hacer una planificación más flexible, pero que parece quedar claro que continuará siendo centralizada.

Es decir, lo que pareció ser inicialmente un posible anuncio de cambio desde un modelo de planificación centralizado hacia uno descentralizado, en realidad parece ser simplemente una variante más “flexible” –en el sentido de ser más “participativa”- del enfoque de planificación centralizada.

No estoy diciendo que sea una decisión irracional, lo que digo es que no hay mucho de novedad sustantiva en el anuncio. También considero que es problemático continuar asumiendo que un esquema de planificación centralizada pueda reformar suficientemente el modelo.

La racionalidad pudiera explicarse porque es cierto que, en condiciones de racionamiento de divisas (el recurso más escaso del sistema económico cubano), es difícil asumir que una institucionalidad vertical como la que predomina en Cuba acceda a descentralizar los usos de ese recurso escaso (la divisa), que desempeña un papel crucial en la inversión, las importaciones de insumos productivos, la energía, y una parte importante del suministro de alimentos.

El problema es que el racionamiento de divisas por la vía de las asignaciones presupuestarias centralizadas no es el único mecanismo del que dispone un Estado para incidir decisivamente en la distribución de recursos escasos entre los actores económicos. La gestión del crédito bancario es una posible variante, como, por ejemplo, se hace en China.  Sin embargo, la información divulgada sobre el congreso no parece haber llegado a ese nivel de discusión.

Como he anotado más arriba, se discutieron temas importantes y la prensa ha reportado muy sucintamente las intervenciones de algunos apreciados colegas como Juan Triana, Ricardo Torres y Gladys Hernández. No obstante, hay al menos tres temas de primer orden que no parecen haber sido discutidos durante el evento:

  • La necesidad de adoptar una tasa de cambio económicamente fundamentada, es decir, descartar la injustificada tasa oficial de 1:1 que encarece artificialmente las exportaciones y abarata exageradamente las importaciones.
  • La necesidad de hacer coincidir el salario (cuando menos el salario promedio) con el costo de la vida de los hogares.
  • La necesidad (no solamente la conveniencia) de legalizar la empresa privada en Cuba.

Obviamente, hay muchos más temas importantes, pero considero que esos tres se destacan por encima de otros.

Por otra parte, se han reportado las presentaciones sobre otros temas que considero que incluyen aspectos discutibles, pero respecto a las cuales parecería que no se produjeron polémicas. Entre varios temas:

  • La noción de que las tendencias tradicionales y actuales respecto a las importaciones se explica por la existencia de una “mentalidad” importadora. ¿Puede explicarse eso acudiendo principalmente al plano subjetivo?
  • El enfoque que parece sugerir que para lograr encadenamientos (sustitución de importaciones y exportaciones) lo principal es evaluar los aspectos físico-productivos, cuando es muy discutible la posibilidad de que se produzcan encadenamientos generalizados si primero no se modifica sustancialmente la actual tasa de cambio oficial de 1:1.
  • La idea de que la importación es “la última opción”.  Llevar la sustitución de importaciones hasta la “frontera” de lo que es económicamente racional –con lo que estoy de acuerdo- es muy distinto a pensar que el nivel de importación de un país como Cuba pudiera ser minimizado a voluntad. No es factible hacerlo. El plano de análisis que debe adoptarse es el de la especialización productiva del país. En una pequeña economía insular siempre existirá una marcada racionalidad para especializarse en exportar un surtido relativamente limitado de productos y servicios, donde se cuente con ventaja competitiva, para poder obtener ingresos que permitan hacer las importaciones de productos que el país nunca podría generar de forma competitiva.
  • La noción de que una baja tasa de inversión (11%) no es el problema mayor en el plano de las inversiones, sino que es la diferencia que existe entre los rendimientos de la inversión calculados en los estudios de factibilidad y los rendimientos reales. ¿Puede alguien “modelar” un salto de la tasa de inversión del 11% al 16% en el que no sea previsible un aceleramiento del crecimiento con independencia de que continúe existiendo una discrepancia entre los rendimientos de los estudios y los reales?

Mi “balance” provisional del 8vo congreso de la ANEC es el siguiente: Planteamientos y discusiones que parecen interesantes, pero que, por lo que se ha divulgado, parecerían haber coexistido con la ausencia de temas cruciales y la falta de discusión de temas polémicos.

Queda todavía una jornada del congreso. ¿Surgirán elementos que permitan modificar ese balance provisional?

Notas

1 Sayli Sosa Barceló. “Alejandro Gil: Hay que ponerles tiempo a los gerundios”, periódico Invasor, 13 de junio de 2019 http://www.invasor.cu/es/secciones/economia/alejandro-gil-hay-que-ponerles-tiempo-a-los-gerundios y José Alemán Mesa, “Delegados avileños en VIII Congreso de la ANEC”, periódico Invasor, 12 de junio de 2019 http://www.invasor.cu/es/secciones/economia/delegados-avilenos-en-viii-congreso-de-la-anec

2 Lissett Izquierdo Ferrer, Ariel Ley Royero. “Ministro cubano de Economía: Los trabajadores deberán crear el plan de su empresa para 2020”, Cubadebate, 12 de junio de 2014 http://www.cubadebate.cu/noticias/2019/06/12/ministro-cubano-de-economia-los-trabajadores-deberan-crear-el-plan-de-su-empresa-para-2020/#.XQIKio-xU-U

3 Sayli Sosa Barceló. Op. Cit.

 

Este texto fue publicado originalmente en El Estado como tal, el blog de Pedro Monreal sobre Cuba.