Está claro que Cuba no le es desconocida a Marc Lacey, editor asociado del New York Times. Su oficina en la sede central de la Octava Avenida exhibe un cartel promocional de la película cubana Vampiros en La Habana, una imagen que Marc muestra con orgullo a los visitantes.

Durante mi visita al NYT en Nueva York, Lacey respondió “on the record” a las preguntas sobre el funcionamiento interno del periódico, así como a cuestiones sobre los editoriales que dedican a Cuba.

Cada domingo, durante seis semanas, el NYT ha publicado distintos editoriales sobre Cuba, insistiendo en levantar el bloqueo y en acercar a ambos países. ¿Qué podría comentar al respecto?
Una cosa importante que debe saberse sobre la estructura del New York Times es que los pisos segundo, tercero y cuarto de este edificio pertenecen al Departamento de Noticias, y arriba en los pisos 13 y 14 se encuentra el Departamento Editorial, que es la unidad de opinión del NYT. En ese departamento hay un editor muy prestigioso y con mucho talento llamado Andy Rosenthal. Su padre fue un editor legendario en el NYT durante veinte años y es su departamento el que está creando estos editoriales sobre Cuba. Aquí, el departamento de noticias no está al tanto de estos editoriales y no sabe de su existencia hasta que están publicados. Hay una separación real entre los reporteros que están cubriendo Cuba y Latinoamérica, y los editorialistas que están dando la opinión del periódico sobre Cuba y la política de Estados Unidos.

Como cubano quiero darle las gracias al New York Times por estos editoriales tan importantes que, en mi opinión, trascienden la política.
Deduzco que Granma, en la Habana, ha escrito artículos sobre estos editoriales, pero reitero que no están redactados por los reporteros que están bajo mi dirección y que cubren Cuba o América Latina. El gobierno cubano, o el de China, pueden estar tan contentos con nuestros artículos y editoriales como molestos, porque son trabajos independientes. Aun así, acepto su agradecimiento.

Marc Lacey es uno de los editores de noticias del periódico que más premios Pulitzer ha ganado en el mundo. Comenzó cubriendo la Casa Blanca durante la administración de Bill Clinton, y con un brillo en los ojos dice que puede “responder todo sobre Mónica Lewinsky”. En la actualidad es editor jefe del periódico dominical, que es el más extenso y con mayor tirada del mundo, y en el que se han publicado estos editoriales sobre Cuba. En el encuentro mantenido con él, y junto a un grupo de comunicadores, respondió también a preguntas relacionadas con el NYT, el periodismo y el futuro.

“Yo decido qué va en la portada del dominical y paso mucho tiempo preparándola para que sea especial”.

Los pasillos color naranja del edificio transmiten un sentimiento de creatividad colectiva mientras los descendientes de la familia fundadora del Times continúan enfrascados en las noticias, como han hecho sus antepasados desde 1851. Para muchos, este periódico ha sido un ejemplo de adaptación a los nuevos tiempos. Los desafíos de Internet les han enseñado a transformarse constantemente. Sobre este asunto, Marc Lacey comenta que “hemos cambiado la manera de hacer una exclusiva. Antes no la publicábamos en la web hasta que no salía a la calle el diario en papel. Eso ya es historia. Ahora, en cuanto tenemos la exclusiva confirmada por las fuentes, va a la web.”

Mientras el mundo del periodismo recibe malas noticias, con despidos masivos, pocos ingresos y corresponsales que ven revocados sus contratos, el Times crece mediante lo que Lacey llama una transición dramática. “Pueden haber escuchado que el NYT habrá reducido su personal en 100 personas antes de que termine el año. Parece un gran número y, de hecho, lo es, pero el personal actual es de 1.500 personas, lo más grande que ha sido nunca el NYT. Lo que ocurre es que está cambiando mucho el tipo de personas que contratamos. Son más jóvenes y con conocimientos más amplios”.

En el periódico se nota el nuevo prototipo de periodista. En el pasado, estos tenían una mesa con whisky, que luego fue sustituida por café y en la que en la actualidad solo se encuentran jarras de colores con jugos orgánicos. El espíritu nerd ha llegado para quedarse. Quizás la zona más popular del edificio sea la habitación de las siestas. Cuando los reporteros están agotados encuentran allí camas confortables para descansar y una ducha que les renueva para poder seguir trabajando. Se dan las condiciones para hacer realidad el lema de 1897 y transmitir “todas las noticias aptas para ser publicadas”.

El futuro del NYT
¿Cuáles son las perspectivas para los próximos años? ¿Cómo han afrontado el desafío tecnológico?

“El periódico y el negocio están pasando por tiempos difíciles, es algo de lo que todos en este edificio hablan. Nosotros asumimos que el NYT en papel terminará desapareciendo y todos nuestros estudios indican que cada vez son más las personas que nos leen en sus computadoras, sobre todo en sus teléfonos celulares, y muy pocos lo hacen en papel. No sabemos exactamente cuándo sucederá, pero estamos seguros de que el NYT será un diario solo digital. El periódico ya ha pasado de ser principalmente de papel a ser digital, y ahora estamos dando prioridad a los dispositivos móviles. En ese sentido es donde está creciendo el NYT. Teléfonos móviles y tabletas son el futuro”.

La edición dominical, la de mayor impacto

Sobre la edición dominical, aquella en la que durante seis semanas se han publicado, incluso en español, los editoriales pidiendo un cambio de las relaciones con Cuba, Marc Lacey comenta:
“Tenemos una de las mayores tiradas de los Estados Unidos, con 1.2 millones de periódicos impresos cada domingo. Es un número muy alto. Cuando escribo una historia para la portada la ven un millón de personas. Ahora, 20 millones leen el NYT desde sus teléfonos móviles y aproximadamente la misma cantidad lo hace en la web. Tenemos 11 millones de seguidores en Twitter y 5 millones en Facebook. Ya es posible que alguien escriba un artículo y que 50 ó 100 millones de personas alrededor del mundo lean su historia. Este es el futuro del NYT. Vamos a escribir historias que sean virales en todo el mundo”.