Todo impresiona en Newmen Studio, desde su propia existencia: un emprendimiento de realidad virtual y aumentada en Cuba. En un contexto tecnológico separado del primer mundo por varias brechas.

Son solo dos personas, más asociados. No tienen interés en priorizar ventas, en prestar servicios. Están enfocados en gestar colaboraciones, participar en proyectos que tengan una repercusión social y ambiental.

Hace tres años comenzaron con la premisa de que un proyecto de realidad virtual en Cuba es complicado, pero no imposible. Aunque al principio les costó arrancar porque simultaneaban el desarrollo del contenido con el estudio de la tecnología. Y por lo complejo de adquirir equipos que no se comercializan en este país y que algunas empresas tienen bloqueados sus servicios para la Isla.

En ese contexto nació su primera obra: Cuba, isla encantada, una serie documental de tres capítulos de 15 minutos, presentada en el Festival de Cine de Málaga y en la Feria Virtuality de Buenos Aires.

Este año han participado en la Muestra Joven de cine en La Habana, en la Feria de Innovación del Festival Internacional de Cine de Gibara y en el North Bend Film Festival en Oregon, Estados Unidos.

Los cofundadores de Newmen y, como ellos dicen en broma, la plantilla fija, son Marcos Louit (39 años), graduado de Diseño, vinculado desde hace mucho tiempo a la realización audiovisual y Patricia Díaz (26), licenciada en Historia del Arte y colaboradora del proyecto Tercer Paraiso.

Los otros casi miembros del equipo, pero a su vez con proyectos independientes, son Andy Ruíz, quien lleva Lumbers Media Creators y Sergio Valencia, de Desing & Animation Ninja Naranja.

“Donde mejor podemos medir el impacto de lo que hacemos es en los niños”. Foto: Fernando Medina/ Fonoma.

Realidad virtual y aumentada: Diferencias y aplicaciones

La realidad virtual te sumerge en un entorno tridimensional mediante el uso de gafas o cascos con pantallas y auriculares. Emplea una tecnología conocida como head tracking para seguir los movimientos de la cabeza y permitir mirar alrededor.

La realidad aumentada no te transporta a un mundo virtual, sino que superpone imágenes digitales y las reproduce en tu entorno real. Para verlas debes mirar a través de unos lentes especiales o la pantalla de un teléfono móvil.

Aunque se suelen asociar solo con videojuegos, estas tecnologías son utilizadas en la medicina, industria, educación, arquitectura, estudios científicos, el arte, en la preparación de los astronautas y otras esferas para el desarrollo humano.

¿Realidad virtual en Cuba?

Patricia sueña con hacer largometrajes y series de ficción en realidad virtual. Foto: Fernando Medina/ Fonoma.

La realidad virtual (VR, siglas en inglés) es una tecnología cara, que en el primer mundo todavía se está abriendo paso. Unas gafas pueden costar entre 200 y mil 500 dólares según cuán avanzada sea la experiencia que brindan. En Cuba se comercializan mediante plataformas online como Revolico, un poco más caras como es habitual con todos los productos adquiridos en el extranjero para revender en la Isla. Es obvio que muy pocos son los privilegiados que pueden pagar esas cantidades.

Entonces, ¿es posible lograr un emprendimiento rentable en este campo?

“Sí y no”, dice Louit como si Newmen fuera el gato de Schödringer.

“Todos los emprendimientos al principio son complicados. Sí es rentable, porque al final Newmen hace todo lo que nosotros hacemos. Vivimos del arte y del cine. Pero no todo lo que hace Newmen es realidad virtual. Gestamos otro tipo de ayuda a proyectos que también nos interesan. Yo colaboro con Tercer Paraíso, y a Marcos le llegan propuestas de cualquier parte”, confiesa Patricia.

El trabajo en otros roles profesionales que no están vinculados con la VR permite que el emprendimiento se sostenga.

Uno de los aspectos más interesante de Newmen radica en su proyección, en la búsqueda continua de escenarios en los que puedan aportar y sentirse útil. No en recaudar efectivo. Aunque claro, uno de sus objetivos es que Newmen sea completamente rentable y dedicar todo el tiempo a la tecnología que les apasiona.

Newmen Studio, pioneros de la realidad virtual en Cuba

Marcos, que trabajó con video convencional, ahora solo desea filmar en 360°. Foto: Fernando Medina/ Fonoma.

“No conocemos a nadie que trabaje en Cuba la VR de forma sistemática. Pero sí hay interés”, dice Patricia sobre el escenario de la producción de realidad virtual.

Iniciar un negocio de VR en Cuba es demasiado riesgoso, casi loco. No es extraño que ellos sean los únicos. Y esa soledad momentánea les otorga el privilegio de ser los primeros en pisar esta luna.

“Me atrevo a decir que la primera película de realidad virtual cubana es un concierto en Santa Clara en enero del 2017 que nosotros filmamos”, menciona Louit, quien deja un espacio para la duda.

El corto al que hace referencia lo filmaron durante un recital de Silvio Rodríguez. El tiempo de duración, poco más de tres minutos, es el mismo que la canción que lo nombra: Tonada del libre albeldrío. Al colocarte las gafas, las imágenes de la ciudad te trasladan a Santa Clara y luego apareces muy cerca del trovador, que toca junto a su grupo. Cuando giras la vista observas al público.

El nivel de realización fue sencillo -era un experimento inicial- pero suficiente para impresionar a quienes no están familiarizado con esta tecnología. Luego llegaron nuevas ideas.

“Tercer Ojo: Mirar el entorno desde otra perspectiva

Tercer Ojo: Volumen II en la Muestra Joven 2019. Foto: Newmen.

Tercer Ojo es una serie de videoarte donde redescubren espacios. “Filmamos la dinámica diaria de un día normal y desde la virtualidad lo intervenimos incorporándoles contenido, sucesos, otras lecturas”, describe Patricia.

En este verano han trabajado en la tercera parte de esa serie, de la mano de Tercer Paraíso en Galleria Continua (Rayo y Zanja, Centro Habana). El proyecto consta de dos fases: la siembra de un árbol real en un parque cercano a la galería y la de otro virtual, que se podrá observar dentro del local usando soportes digitales.

La idea es que el árbol virtual sea un espacio de tranquilidad, meditación, pensamiento. Y que luego crezca a una biblioteca de contenidos digitales enfocada en temas medioambientales y sostenibilidad.

“Nos encanta Bembé

“Bembé” fue presentada en el North Bend Film Festival. Foto: Newmen.

Salieron hacia el Oriente de Cuba a buscar historias y regresaron con una de sus obras preferidas: Bembé, recientemente estrenada en el North Bend Festival.

Se trata de un documental inmersivo de 15 minutos de duración que se desarrolla en Boquerón, un barrio de Felicidad de Yateras, en las montañas de Guantánamo. Encontraron una familia que organizan una fiesta-ritual: llamada Bembé. Entre 3–7 días realizan varias actividades conectadas con la religión afrocubana, el cristianismo y rituales aborígenes. El material recoge todo lo que sucede desde la preparación previa hasta el final.

“Nos encanta Bembé, fue una sorpresa, no fue una producción que tuviéramos pensada”, refiere Patricia. “La familia con la que grabamos actualmente son nuestros amigos. Llegamos hasta la Caridad de los Indios, donde teóricamente está el último vestigio aborigen cubano. Allí se supone que está el gen aborigen mejor conservado”, continúa Marcos.

Proyectos de realidad aumentada

En noviembre, el emprendimiento fundado por Marcos y Patricia lanzará su primera aplicación de realidad aumentada en un proyecto vinculado al Museo de Bellas Artes y con motivo del 500 aniversario de La Habana.

Con la app, los visitantes de la expo tendrán una segunda interpretación de las obras, gracias a que agrega más información, muestra mapas de la capital y sitios históricos con el aspecto que tenían en los siglos XVIII o XIX.

Y como parte de Tercer Ojo: Volumen III, anhelan lanzar otra aplicación de realidad aumentada. Una especie de Pokémon Go para ver árboles. Quieren sembrar plantas virtuales en varias zonas de La Habana. Lo ideal es plantar también árboles reales y que las personas puedan ver el virtual durante el tiempo que demora en crecer el verdadero. Y que mediante la aplicación puedan sentir el ambiente que genera un árbol: la sombra, el aire, la fauna… Pero saben que a esta idea maravillosa pueden sugirle muchas trabas burocráticas.

Expandir la realidad virtual en Cuba

“Donde mejor podemos medir el impacto es en los niños”. Foto: Gabriel Guerra Bianchini.

En cada nuevo objetivo piensan cómo su emprendimiento de VR puede repercutir en el bienestar social, aunque el aporte sea modesto. “Siempre en los proyectos que nos vamos a involucrar pensamos qué podemos aportarle a la sociedad cubana”, especifica Patricia.

“Nosotros trabajamos por el ‘wow’, por lograr que la gente diga: ‘¡wow!, me sorprendiste, me gustó”, apunta Marcos. “Donde mejor podemos medir el impacto es en los niños, les enseñamos la VR y es increíble cómo impacta en ellos y nueustro trabajo adquiere un gran valor”, prosigue Patricia.

Patricia y Marcos sueñan con hacer un largometraje de terror, una serie de ficción, con un festival de realidad virtual en Cuba, expandir la tecnología… Participar en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Enseñar que es posible hacer VR en Cuba y lograr que otros se sumen.

Este texto fue publicado originalmente en el blog Fonoma. Se reproduce íntegramente en elToque con la intención de ofrecer contenidos e ideas variadas y desde diferentes perspectivas a nuestras audiencias.