Se llaman Reverse porque a las lesbianas, vulgarmente, las llaman invertidas. Invertidas como si estuvieran mal, al contrario, del otro lado. Como si estuvieran al revés.

Hace unos 8 años, Norbel Garriga cayó en la cuenta de que en Cuba existían varios proyectos de fiestas dedicados a los gays (no solo hombres, también mujeres, pero todos mezclados) Sin embargo, no había ningún espacio exclusivo para mujeres. No había algo así como un lugar, un espacio, solo para ellas.

Lo que sucedía, y aún sucede, me dice Norbel, es que hay locales que solo buscan ganancias económicas.

Comparadas con los gays las lesbianas son minoría y, además, consumen menos, explica.

“Sucede también que los propios dueños o administradores de los locales se oponen; pues aunque se piense lo contrario, la sociedad hoy en día acepta menos a las lesbianas que a los gays. Y si son lesbianas activas, ¿sabes? las que se visten de forma masculina, menos que menos. A mí me han dado espacios como el Club 23 del Vedado que, luego de la primera noche, al ver nuestro público, han venido a decirnos que no”.

Foto: Alba León Infante

El proyecto de fiestas Reverse tiene ya 6 años, pero solo un mes desde que el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) lo reconociera institucionalmente y de esa forma lo legalizara. Con ello tienen carta blanca para presentarse de forma independiente en locales estatales o particulares.

Ahora se presentan cada sábado en el bar privado La Figura, en 45 y 64, Playa. En estos 6 años Reverse pasó de tener una presentación diaria, de lunes a lunes, a solo una cada semana.

Foto: Alba León Infante

Más allá de la mensajería móvil, Reverse no tiene promoción o convocatoria alguna. Tampoco la necesitan. Su público es por lo general el mismo. Las nuevas, como les llama Norbel, vienen por contactos con amistades gays, o recomendadas por proyectos para hombres, como el bar Myxto.