Los prejuicios raciales y la discriminación que ha sufrido la población negra históricamente constituyen el leitmotiv de Diago: The Pasts of this Afro-Cuban Present, la más reciente muestra del artista cubano Juan Roberto Diago, expuesta en el Lowe Art Museum, de Miami, hasta el 19 de enero de 2020.

El propio título da cuenta de la persistencia del racismo en la Cuba contemporánea. Los rostros de enormes ojos carentes de bocas que refleja Diago en su obra denuncian una marginación sutil, subrepticia, a veces oculta, que permanece aún latente en la sociedad cubana. “Son figuras que están mirándote de frente, retándote, sin boca porque no pueden hablar, porque a través del tiempo se nos quitó la palabra pero no el pensamiento”, ha explicado el artista.

Las obras, trabajadas con técnicas mixtas, comprenden un recorrido por el quehacer artístico de Diago durante más de veinte años. La trayectoria del creador ha estado marcada por una lucha sostenida contra la exclusión y el racismo hacia los hombres y mujeres negras, y por su reivindicación en el entorno sociocultural cubano.

“Antes porque éramos esclavos, esclavizados por un amo, por un sistema de producción de esa época, y hoy esclavizados por los problemas que generó todo ese inicio, que se mantiene. Seguimos siendo una población preterida, lo mismo en Cuba que en Estados Unidos”, declaró en el contexto inaugural de la exposición a inicios de noviembre.

La muestra fue exhibida anteriormente en la galería Ethelbert Cooper de Arte Africano y Afroamericano, de la Universidad de Harvard. Su curador, Alejandro de la Fuente, director del Instituto de Investigación Afrolatino, Hutchins Center for African and African American Research de la propia Universidad, explicó al elTOQUE que la expo es una retrospectiva, lo cual suele hacerse normalmente con artistas que están en otro momento de su carrera. Sin embargo, a pesar de que Diago -nacido en 1971- “es todavía un artista en pleno desarrollo y crecimiento”, “ya ha atravesado varias etapas creativas a lo largo del tiempo”.

“Al centro de su quehacer persisten preguntas medulares sobre el racismo, las contribuciones de África y de nuestros ancestros africanos en la formación de la nación cubana, y la necesidad de escribir nuevas historias, desde y a través de esas experiencias” -destacó De la Fuente-. Pero esas preguntas son formuladas a través de propuestas muy diversas, tanto desde el punto de vista estético como de la selección de materiales. Así que el reto era seleccionar un conjunto de obras que capturaran esa evolución, esos giros, y que hiciera justica, al mismo tiempo, a las preocupaciones que han guiado su obra toda”.

Sobre la labor en conjunto nos comentó: “Trabajar con Diago es como trabajar con un colega. Los dos somos historiadores, pero a mí me toma 250 páginas explicar lo que él plasma en un metro cuadrado de lienzo, o yute, o metal, o madera”.

El también curador y crítico de arte Roberto Cobas ha destacado la fuerza expresiva visceral y el dramatismo de los temas en Diago: The Pasts of this Afro-Cuban Present, “privilegiados de una honda poesía ancestral”; además de su sinceridad, al hablar “sin tapujos sobre las contradicciones raciales en la Cuba de hoy. Este es el aporte significativo de un artista comprometido en la construcción de una sociedad mejor”.

El hecho de que la muestra se exponga hoy en Miami no es fortuito. Esta comunidad es el epicentro cubano más representativo fuera de los confines de la Isla. Por eso afirma De la Fuente –autor de importantes obras como Una nación para todos: raza, desigualdad y política en Cuba (2001) y Havana and the Atlantic in the Sixteenth Century (2008)- que la exposición tenía que estar también en dicha ciudad, “no sólo porque el Miami cubano participa —siempre participó— en los debates sobre raza y cubanidad que interesan a Diago, sino porque la ciudad se ha convertido en una meca transnacional del arte, un lugar que acoge ferias y festivales de arte contemporáneo tan importantes como Art Basel”.

Asimismo, resaltó la representación de Roberto Diago por la mejor galería de arte cubano en Estados Unidos, Cernuda Arte, la cual lo lanzó con gran éxito hace 20 años al mercado del sur de la Florida. De ahí que la obra del artista no resulte desconocida en la ciudad, donde cuenta con no pocos admiradores y seguidores:

“Quizás eso explique por qué más de 300 personas vinieron a saludarlo en la noche de inauguración en el Lowe Art Museum, o por qué los periódicos más importantes de la ciudad destacaron la exposición como uno de los eventos culturales más atractivos. La exposición llega a Miami con el apoyo de Miami MoCAAD (Miami Museum of Contemporary Art of the African Disaspora), un proyecto que intenta diseminar y valorizar el arte de la Diáspora. ¿Quién mejor que Diago? Y ¿dónde mejor que Miami? Las conversaciones sobre raza, racismo, inclusión y cubanidad atraviesan el Estrecho de la Florida y yo personalmente siento que son tan necesarias en un lado como en el otro”, expresó el curador a elTOQUE.

Juan Roberto Diago es considerado uno de los artistas contemporáneos más importantes de Cuba. Como parte del conceptualismo de su obra reivindica también el uso de materiales desechados que encuentra en los barrios periféricos de La Habana: botellas de vidrio, fragmentos de madera y hierros oxidados representan desde la otredad problemáticas reales e incómodas que permanecen arraigadas en el imaginario social.

Su obra ha sido exhibida en importantes plazas internacionales del arte, como la Bienal de Venecia y la Feria Internacional de Arte Contemporáneo (FIAC) de París, entre otras. A su vez, sus colecciones se hallan diseminadas en varios países: Estados Unidos, Suiza, España, Francia, Chile, Italia y Mónaco. En 1999 obtuvo el prestigioso galardón Amédée Maratier, otorgado por primera vez a un artista latinoamericano.

El antirracismo en Cuba: una deuda aún pendiente

La exposición Diago: The Pasts of this Afro-Cuban Present llega a Miami en un momento de auge en torno al debate sobre el racismo en Cuba.

A pesar de las políticas instauradas a nivel gubernamental desde hace más de cinco décadas en pos de la inclusión social y el acceso masivo y gratuito a la educación y la salud; las oportunidades de trabajo sin distinción de clase, sexo-género, o color de la piel; y la inclusión racial en cargos directivos dentro de la Asamblea Nacional y el Consejo de Estado, no es menos cierto que en los últimos tiempos se aprecia un retroceso social en este sentido. El propio De la Fuente ha alertado al respecto en una entrevista reciente concedida a C&AL:

“Las desigualdades raciales han crecido significativamente en Cuba durante las últimas dos décadas, en parte porque las remesas familiares que financian al sector privado cubano proceden de una comunidad mayoritariamente blanca. Este sector cobija prácticas de empleo abiertamente racistas. Solo hay que leer anuncios de empleo donde se favorece a personas blancas con total desfachatez. Pero hay, además, carencias importantes en la atención pública al tema”.

Racismo ¿invisible? en Cuba

Esta posición es compartida también por Roberto Cobas, quien ha señalado que la marginación ha adquirido mayor corporeidad en los años noventa, “época difícil en extremo para toda la sociedad cubana, pero de manera abrumadora para los negros que, hasta ese momento, habían accedido con orgullo no carente de dificultad a las bonanzas de una sociedad que hacía su mejor esfuerzo en la utopía aparentemente inalcanzable de una paridad racial”.

Recientemente el gobierno cubano ha creado un Programa Nacional contra la discriminación racial, dirigido por una Comisión Gubernamental que encabezará el propio presidente de la República, Miguel Díaz-Canel.

El intelectual Roberto Zurbano le dio la bienvenida a “la necesaria comisión que desde el gobierno, un tanto tardíamente, debe enfrentar una ardua tarea y cientos de acciones a corto y mediano plazo, a la cual anteceden decenas de acciones, resultados y propuestas elaboradas durante los últimos veinte años por las casi veinte organizaciones antirracistas cubanas que han resistido la dura travesía entre dos fuegos políticos, en contra de un largo malestar que aun supura entre la población negra cubana”.

“Ahora le toca a esa Comisión Gubernamental acompañarnos en esta tarea, apagar uno de los fuegos y sacar a la luz, no solo las viejas raíces, sino las causas contemporáneas del racismo en Cuba, que alguna vez llamé neorracismo, por su sobrevivencia y nueva configuración en el entramado socialista”, afirmó el investigador y crítico literario.