Tirados por caballos y luego impulsados por energía eléctrica, los tranvías circularon en Cuba hasta principios de la década de 1950. Unos 65 años después, un trabajador “por cuenta propia” de la centro-sureña ciudad de Cienfuegos ha “rescatado” del olvido este medio de transporte.

Aunque el suyo es un tranvía muy original.

Fabricado con retazos de piezas de madera, aluminio y acero, el vehículo de Paul Lima Arencibia ha llevado a otro nivel la oferta de recorridos turísticos a bordo de carretones tirados por animales en el centro histórico de la también llamada “Perla del Sur”.

Enfermo de enfisema pulmonar agudo, tras casi 20 años de trabajar como albañil con cemento, Lima Arencibia asegura haber encontrado su inspiración en fotos antiguas de la escuela primaria donde estudia su hijo, una antigua estación de tranvías hasta 1953.

“Al principio no fue un tranvía. Durante dos años, lo que tuve fue un pequeño bote al que le puse ruedas y me dediqué a pasear niños por la ciudad con la ayuda de Caramelo, mi caballo. Luego pensé que a esta ciudad le faltaban cosas y una de ellas era el tranvía. Yo veía líneas férreas en las calles por todas partes y decidí investigar.”

Las búsquedas lo llevaron a archivos y bibliotecas de la ciudad, y a consultas directas con varias instituciones culturales, varias de las cuales desestimaron la propuesta.

“Dijeron que con los coches tradicionales o las calesas coloniales ya bastaba”, recuerda Paul.

Casi sin ánimo, el creador llegó al Consejo de la Administración Municipal y allí sí le aplaudieron la iniciativa. Los responsables de un programa llamado Plataforma Articulada para el Desarrollo Integral Territorial (PADIT) lo estimularon de inmediato a convertirse en un Proyecto de Desarrollo Local.

“El Tranvía existe gracias a ellos”, insiste.

Paul Lima, el revitalizador del tranvía como medio de transporte en Cienfuegos. Foto: Claudia Martínez Bueno

Paul Lima, el revitalizador del tranvía como medio de transporte en Cienfuegos. Foto: Claudia Martínez Bueno

El 9 de diciembre de 2017, al albañil devenido cochero le otorgaron un permiso exclusivo para transitar por zonas vedadas para el resto de los carretones, como las céntricas avenidas del malecón, el Prado y otras calles del centro histórico cienfueguero.

“Ahora estoy por firmar algunos contratos con la Delegación del Turismo y sus agencias estatales, aunque ya me han entregado plegables y videos para ponerlos en la pantalla que tengo dentro del coche. La Dirección de Patrimonio me ha dado la historia de esculturas e inmuebles para que, luego de cochear, repase un poco.

“Eso es lo que comparto con mis clientes durante las rutas, por tres o cuatro CUC el costo para turistas extranjeros y 10 pesos (CUP) para los cubanos. También me alquilan para bodas por 40 CUC el día y los llevo a todas partes”.

Foto: Claudia Martínez Bueno

Foto: Claudia Martínez Bueno

Además de crear con sus propias manos un tranvía, Paul Lima dio con la posible solución al problema de salud pública que hoy generan coches y carretones estacionados en piqueras malolientes y poco higiénicas. El vehículo de Paul tiene su propio “sistema de tratamiento de residuales” para la orina y el excremento del caballo.

“Es una especie de embudo que forré de cuero y se lo coloco al caballo cuando está descansando. Todo ese líquido descarga en un tanque de acero inoxidable bajo el coche. Y lo otro es un “culero” (pañal) que conduce a unas bolsas, también bajo el coche, para recoger los desechos”.

Lima espera que se generalice la idea y hasta se exija como norma, especialmente en ciudades como Cienfuegos en las que centenares de coches tirados por caballos impiden que colapse el transporte urbano, pero también vierten kilogramos y litros de desechos a las calles.

De momento, la idea del rescatador del tranvía ya fue evaluada y cuenta con la anuencia de la Dirección de Ingeniería del Tránsito en Cienfuegos.

Innovación para recoger la orina del caballo. Foto: Claudia Martínez Bueno

Innovación para recoger la orina del caballo. Foto: Claudia Martínez Bueno

Este invento cienfueguero ejemplifica una infrecuente pero fructífera comunión entre actores privados e instancias gubernamentales en Cuba, que se ha promovido objetivo declarado de la reforma de los últimos 10 años. Aunque, hasta el momento, alianzas concretas como esta, no abundan.

Para el creador de esta sugerente oferta, el asunto es muy claro:

“En la medida que Cienfuegos sea atractivo, lo será mi idea. En la medida que seamos capaces de preservar lo que durante todos estos años ha hecho de Cienfuegos un destino encantador, pues mi Tranvía también lo será.

“La ciudad cuenta con otras opciones para los turistas, tanto en el sector privado como en el estatal. He escuchado, incluso, que se están construyendo otros tranvías. Lógico, es una buena idea. Yo no me preocupo por eso, porque solo comparando podemos medir la calidad de nuestro servicio. Se competiría por mejorar y eso solo puede ser bueno.

“En estos momentos yo mismo estoy trabajando en otro tranvía. A este le estoy dedicando más tiempo, quiero que sea más fiel al diseño verdadero, con dos entradas a ambos lados y otros detalles. Siempre con mis propios medios y recursos, por eso no hay apuro. El primero lo trabajará mi hermano, exclusivamente, para los niños. No quiero que se pierda ese valor tan bonito.”

*En este trabajo contribuyeron Claudia Martínez Bueno y Rosario Conyedo