Elier Álvarez, El Brujo, es un joven cubano que a contracorriente de dogmatismos y prejuicios coordina, hace casi 3 años, Caminos de Palabras., un grupo que, desde el lenguaje del Spoken Word, aborda las realidades más difíciles de su país. El proyecto navega al margen de las instituciones culturales estatales y busca el modo de sobrevivir con “independencia de criterio”.

Su verdadero nombre es Elier. Pero se siente mejor bajo la piel de El Brujo –calificativo nacido de aquel Mr. Bruj con el cual comenzó a moverse hace más de una década por la escena cubana de hip hop.

Intentando desligarse de una “institucionalidad disfuncional” que marca el sistema de la cultura en la Isla, decidió fundar en 2012 Caminos de palabras, un grupo que promociona la Poesía Hablada en Cuba a partir de mínimos recursos gestionados por los integrantes del proyecto y sus colaboradores.
Este “místico de la calle” comenzó a escribir canciones de rap con 22 años y no se cree “un poeta”. Ante todo defiende el derecho a tener una voz que refleje la situación social de Cuba con todos sus matices, no importa si su verso es más o menos virtuoso.

Cualquier escenario es bueno para este creador: una calle, un patio, la sala de un apartamento. No se necesitan  títulos universitarios ni cursos académicos para escucharlo; solo es importante saber sentir y escenificar la poesía; dialogar con el otro, respetar sus diferencias. Todos los recursos son válidos en la escena; descalzarse, caminar, llorar, preguntar, permanecer en silencio.

Según nos cuenta El Brujo, Caminos de palabras surgió en un momento convulso de su vida. Había perdido a su padre y en medio de la soledad de su hogar; la precariedad económica y la decepción ante ciertas realidades que afectaban al país, tuvo que tomar una de las decisiones más difíciles de su existencia: impulsar un grupo que ante los ojos de muchos era más utópico que posible.

“La familia más cercana que tenía era mi mamá, la cual pertenece a una generación que creció dando mucha importancia a la institucionalidad establecida, a la idea de un trabajo fijo. Hasta algunos miembros de mi familia de religión yoruba, decían que estaba loco cuando centré todos mis esfuerzos en el proyecto. Creo que al final perdí el miedo.”Hoy no reclama nada a las instituciones culturales del país porque considera que es tiempo de sostener iniciativas propias que superen la herencia burocrática e inoperante de algunos centros y que incluso puedan aportar modos de hacer y visiones novedosas en el terreno de la cultura y el arte.

“Recordemos que la etiqueta de grupo independiente en Cuba tiene una carga negativa muy fuerte. Por eso preferimos decir que tenemos independencia de criterio ya que no pertenecemos a ninguna empresa estatal y buscamos nuestros recursos. Por ejemplo, no aspiramos a formar parte de la Agencia Cubana de Rap, aunque eso no niega que pueda haber colaboración entre ambos”.

Las dificultades para encontrar los medios económicos necesarios hacen que su campo de acción se limite; sin embargo, eso no les impide seguir intentándolo. “Hemos tratado de movernos en diferentes espacios como la Facultad de Artes y Letras y otros sitios de la capital. Todos los años hacemos el festival Zonas Poéticas, pero no es fácil. A veces, un solo día debe ser suficiente para hacer la promoción de todo el evento.” 

Con esa mezcla de coraje y ganas de decir, surgió en 2013 el primer DVD de Poesía Hablada en Cuba con la colaboración de un amigo que aportó parte del presupuesto para su realización. “La idea era difundirlo gratuitamente por la mayor cantidad de vías posibles. Lo estamos repartiendo en Internet para que la gente lo descargue sin costos.”

Según Elier, en Cuba se pueden gestar proyectos “desde abajo” y ese potencial se ha visto en iniciativas como el paquete semanal. Hoy cuentan con la página web caminosdepalabras.org, en la cual reciben donaciones de colaboradores, dos canales en YouTube y están presentes en las redes sociales.
“En la capital es más fácil lograr esas ayudas. Hay amigos que nos han acompañado y aportan lo que pueden. Aunque con costos todavía muy altos para el cubano común, Internet existe y hay que usarlo. Nosotros convocamos a todo aquel que desde su disposición desinteresada nos quiera tender la mano”.