El caballo de Richard es muy educado, le responde con solo escuchar, en tono quedo, la voz del niño. O al menos eso es lo que siempre ha creído el campeón de acrobacias en rodeo más jóven de Cuba.

Este atleta, de solo 11 años, no conoce lo que es salir derrotado de una competición. Pero tampoco le interesa mucho, con toda una filosofía de campeón experto asegura que perder es solo un acicate para salir al año siguiente a buscar la corona.

Conoce su historia.

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