Las medidas económicas anunciadas el 16 de julio de 2020 en el programa de televisión Mesa Redonda, convertido de pronto en un espacio más importante que el mismo Congreso del Partido y casi siempre emitido desde el Palacio de la Revolución, sede del Gobierno, son históricas para Cuba y para el socialismo realmente existente en lo que va del siglo XXI.

Me parece una postura casi miserable criticar al Gobierno de Cuba por decidir hacer lo que casi todo el mundo pedía desde hace más de 30 años, pero a la vez es comprensible una parte de esa crítica; sobre todo la que se enfoca en la poca delicadeza política de lo anunciado.

La Economía cubana vive en crisis hace mucho tiempo, algunos indicadores jamás se rescataron después de 1989 y la calidad de vida de los cubanos y cubanas no ha sido la misma desde aquellos años en que teníamos flota atunera y pescaderías azules como mares profundos.

En 30 años hemos perdido líneas industriales completas y algunos productos líderes en las exportaciones, como los cítricos, han desaparecido sin remedio.

Como reconocieron los dirigentes del Gobierno cubano el 16 de julio, toda nuestra crisis no se debe a la aberración del bloqueo norteamericano. Es evidente esta verdad, pero ha sido imposible usar este argumento en algunos momentos de los últimos años, sin ser tachado de mercenario, vende patria, traidor, etc.

Una prueba de que el bloqueo no es la única causa de todos nuestros males fue presentada en un trabajo periodístico del Noticiero Estelar. En un pormenorizado análisis sobre el trabajo de la brigada médica cubana en Bolivia desde el 2006 hasta el golpe de Estado contra Evo Morales explicaron que Cuba mantuvo el funcionamiento gratuito de 40 hospitales y 15 centros oftalmológicos en ese país andino.

No fue hasta 2013 que el Gobierno de Bolivia asumió el pago de los gastos básicos de la brigada médica. En ese año, Cuba donó todas las instalaciones antes mencionadas. Algo tan grande como esto no puede hacerlo un país asfixiado y que todo el tiempo usa el argumento de que no puede tener equipamiento médico suficiente, debido al bloqueo.

Pero la pregunta puede ir más allá, ¿cuántos hospitales hay en Cuba, en funcionamiento?, ¿es posible para Cuba donar esta cantidad de hospitales?, en cualquier caso, ¿es ético hacerlo?

Este análisis solo tenía la intención de recalcar la importancia de la sensibilidad política a la hora de dirigirse a un pueblo pobre, con niveles de consumo muy bajos, con una larga experiencia de vivir con lo mínimo en casi todos los espacios de la existencia.

Repito que apoyo las medidas promocionadas el 16 de julio de 2020. Creo que el Gobierno cubano debía tomar una decisión audaz y lo hizo. No está garantizado el éxito, pero no se puede decir que sigue sin pasar nada.

Sin embargo, queda la deuda de la reforma política. No digo que todo se deba hacer a la vez. En este caso, es imposible hacer cambios que la Constitución no permite y que el pueblo cubano no quiso hacer cuando aprobó esta carta magna en 2019. La prudencia política sí es exigible todo el tiempo a un Gobierno que hace tanto hincapié en la propaganda y en su relación tensa con las redes sociales y los medios de prensa alternativos.

Pienso que no es respetuoso decir que a la mayoría del pueblo cubano le tocará consumir para siempre productos de la llamada línea económica, que no se ponga en ningún momento un plazo para ese hecho y que a la vez se diga que los que puedan consumir bienes de la gama alta ayudarán a comprar lo que se venderá con menos calidad.

Pedro Monreal: Comentarios sobre el paquete económico del verano 2020

Los economistas pensarán que no hay nada raro en clasificar productos de línea económica y de gama alta, pero en Cuba la economía de mercado no forma parte de nuestra cultura desde hace 60 años y la mayoría hemos sido formados en la idea de la igualdad y la equidad, en la idea de que el que más tiene no vale más que el que menos posee.

No esperé ver entre las medidas económicas que se van a instrumentar una tan impopular como la de las tiendas de alimentos en moneda libremente convertible (MLC). La mayoría de los economistas que han analizado las medidas del 16 de julio entienden esta decisión y la consideran útil; pero a la vista del pueblo de Cuba, esto es un escarnio inesperado.

La Economía, como todos saben, no es solo Economía. Cada decisión económica debe ser tomada bajo presupuestos éticos, sociales, políticos, culturales. La desesperación no puede llevar al Gobierno a olvidar las generaciones de gente decente y de gente de cualquier tipo, que no ha visto nunca un producto de gama alta, por el simple hecho de aceptar las reglas del juego que ahora se decide cambiar de forma abrupta.

En política también es bueno, justo y hasta práctico, pedir disculpas. Ha habido cientos de personas, en Cuba, tachados de liberales, contrarrevolucionarios, reformistas, apologistas de la Perestroika, neoliberales, por presentar soluciones menos atrevidas que estas, en los últimos 30 años.

Hace poco más de un mes un artículo del periódico Granma, órgano oficial del mismo partido que ha tomado estas decisiones, denunciaba por neoliberales a los que pretendían desarrollar las pymes en Cuba.

En política, la coherencia, la honestidad, la autocrítica, la humildad y el reconocimiento de los errores que han causado dolor al pueblo, son importantes para nosotros, que a veces nos dicen soberanos, aunque seamos apenas ciudadanos de línea económica.

¿Qué me compraré?