En estas vacaciones que acaban de terminar, el turismo de élite se reveló sigilosamente en Cuba. Sin embargo, cada año aumentan los cubanos en opciones de lujo y disfrute.

Aunque pudiera parecer de ciencia ficción, para algunos cubanos se hace cada vez más fácil pasar sus vacaciones en Europa, Miami o en algún hotel de lujo en las blancas arenas de Varadero.

Para otros, sin embargo, el término “vacaciones” no pasa de ser un simple trámite entre el descanso docente/laboral y la reincorporación a la rutina diaria, lo que ha creado un paradójico desbalance que contradice los ideales de igualdad inculcados durante tanto tiempo.

Es una realidad que se veía venir, cuyo trasfondo radica en los nuevos cambios económicos del país; y que si bien ha mostrado una significativa apertura en los sectores privado y estatal, no ha tardado en mostrar grandes diferencias en la población. De ahí el despegue de un turismo diferente, que por sus rasgos y particularidades algunos prefieren llamar “turismo de élite”.

Y ese “elitismo” está marcado por una brecha adquisitiva cada vez más amplia entre cubanos, quienes ganan como promedio un salario estatal de 18 dólares mensuales.

Una brecha que, a su vez, ha favorecido al emergente sector privado, que multiplica el salario básico hasta 15 veces en el mes.

Y lo peor ni siquiera es eso, sino que parece ser esta la dinámica que regirá el futuro socio-económico de la isla los próximos años, donde los que tienen más, encuentran mejor allanado el terreno.

Merecidas exóticas vacaciones

Para Adela y Miguel hacer turismo siempre fue su hobby preferido. Hace tres décadas, le dieron la vuelta a Cuba, pero desde ese entonces su sueño aventurero quedó truncado debido a la grave situación económica de los noventa.

Tiempo después, la situación es bien distinta. La economía de la pareja goza de su mejor momento, y la condición de ciudadanos españoles les permite viajar regularmente a Europa y Estados Unidos, donde radican dos de sus tres hijos.

“Yo me paso el año pintando y arreglando carros, y Adela vendiendo dulces finos a cafeterías particulares, pero sabemos que cuando toque descansar, podemos hacerlo como pocos en este país”, comentó Miguel añadiendo: “Fíjate, el año pasado hasta un crucero disfrutamos desde Miami hasta las Bahamas. Increíble, ¿verdad?”, concluyó con mirada casi desafiante.

¿Disfrutar a lo cubano?

Hacer turismo de élite no exige necesariamente salir de Cuba. En los meses de julio y agosto se ha visto un movimiento importante de nacionales hacia sitios en “moneda dura” (CUC), y aunque este público sigue siendo un sector ínfimo de la población, las recaudaciones diarias suman unos cuantos miles al día.

El parque multitemático “Todo X 1” de Varadero es un ejemplo claro. Cuando a solo trescientos metros del lugar llegan autobuses de todo el país con personas prestas a disfrutar de la playa, sólo unos pocos incluyen en el destino a la montaña rusa, la bolera, los carritos locos o algún local de bebidas y comida rápida. Lo curioso es que el lugar, que demanda una buena suma para el disfrute en familia, siempre está repleto.

Parecido sucede en los hoteles con régimen “todo incluido” del mismo litoral, cuyo número de cubanos en temporada baja está aumentando considerablemente los ingresos al turismo.

Por su parte, lugares exóticos como Las Terrazas, Viñales o Guamá reciben a miles de nacionales, prestos al goce que la moneda nacional no les permite, mientras la infraestructura para el mismo fin, pero en pesos cubanos, es un desastre por toda la isla.

Definitivamente, las pobres opciones en moneda nacional son el punto clave de esta problemática, pero poco debe importar a quien pensó y dispuso: ¿para qué crear espacios gratis o baratos para la población, si no faltará quien llene hoteles y pague con lo que se necesita?. Cubanos, bienvenidos al turismo de élite.