Yordan O’farrill fue campeón de vallas cortas en el Mundial Juvenil de Atletismo Barcelona 2012. Su tiempo de 13.18 fue récord para el certamen. Y un mes antes, en los Centroamericanos y del Caribe de El Salvador, había dejado idéntica impresión, pero con 13.27.

A sus 19 años, y con esos números, O’farrill pintaba una carrera de lujo. Algunos expertos llegaron a considerarlo el segundo mejor corredor de la escuela cubana de vallas, después de Dayron Robles. Pero ni en ese entonces era bien conocido entre la afición local.

“Es que no corremos mucho en Cuba. Mientras en otros deportes juegan más en Cuba que en el extranjero, nosotros somos al revés”, dice.

No es que O’farrill desdeñe las competencias internacionales. Competir contra Arion Merrit, David Oliver, David Penn, Jason Richardson y el propio Dayron Robles, curte y enseña. Pero “a muchas personas les gustaría más vernos correr aquí, a unos pocos metros de las gradas, y no por un televisor”.

O’farril, el camagüeyano, hizo un 13.19 en el Memorial Josefa Adrozila, de Praga (2014), que le valió la octava mejor marca del orbe. Y le robó algunos circuitos de la Diamond League a los grandes vallistas del momento. Mas las hazañas no pasaron de unos pocos reportes de prensa en blogs o en los medios oficiales cubanos: escuetos, ocasionales.

“Ese niño es campeón mundial juvenil y casi nadie lo conoce por ahi“, dicen en Cándido González, su pueblo natal. “Ese niño es recordista mundial juvenil y casi no hablan de él en los periódicos”, comentan en tono molesto, cuando preguntan por él en aquella geografía, escondida unos 70 km al sur de Camagüey.

Yordan en una competencia en Veracruz, México. Foto: Otmaro Rodríguez (Jit)

Allí sí lo conocen, aunque Yordan haga escala en su casa solo un par de veces al año, en vacaciones y navidades, y nunca por más de un mes. Allí, cuando llega, los más sociables le saludan, le preguntan por los eventos que se les ocurra, y cuándo hará alguna «carrerita» en Camagüey, para ir a verlo. Aunque no todos sepan de su 13.24 en el Meeting de Tomblaine, en Francia, o de su récord nacional de cadetes, allí sí le reconocen como un atleta de los grandes.

Pero poco se sabe de él fuera de su provincia, aparte de las estadísticas de las páginas oficiales del atletismo y alguna nota en los medios locales.

Quizás ha sido cuestión de (mala) suerte. De categorías juveniles poco se habla en Cuba, no solo en atletismo, sino en cualquier otro deporte; y la huella de O’farrill está, por ahora, en esa categoría. También sus actuaciones más recientes, no despreciables pero tampoco extraordinarias, han dejado poco que decir del camagüeyano.

O tal vez O’farrill busca recuperar su nombre en la arena local, porque el camino de su ascenso profesional no ha tenido buena cobertura en escenarios internacionales. Coincidió primero con el culebrón de Robles y la Federación Cubana de Atletismo, entre récords, descalificaciones, fichajes extranjeros, reincorporaciones, lesiones… Y últimamente, parece que el debate en torno a la nacionalidad de Orlando Ortega resulta lo más llamativo respecto a Cuba y sus vallistas. Aunque, según dice, nada de eso le afecta.

“No creo que haya estado a la sombra de nadie. Tuve mis momentos. Soy bueno, he mejorado y seguiré haciéndolo. Unas veces me han ganado y, otras, he ganado yo. Todo no es perfecto, porque no soy un robot. Eso sí, las primeras veces que gané, me miraban como diciendo ¿Y este quién es? Pero creo que lo que muchos reconocen en Robles, en Ortega o en mí, es la calidad de la escuela cubana de vallas”.

Foto de la autora

Pero esa escuela cubana de vallas no quedó bien parada en los Olímpicos de este año. Al menos, no con los que compitieron o debían competir por Cuba: Robles se alejó otra vez de la cita de los cinco aros por una lesión en su gemelo derecho; y Yordan…bueno, Yordan fue a Río y no pescó.

No obstante, el muchacho no está dispuesto a tirar la toalla. A sus 23 años, le quedan bastantes vallas por franquear. Solo que, ahora mismo, pide que sea en pistas cubanas.

No en la del Estadio Panamericano: “Esa está en muy malas condiciones, todo el mundo lo sabe. Escuchamos que montarán dos pistas más, en Santiago de Cuba y en Camagüey. Sería lo mejor para salir de las competencias y los entrenamientos en La Habana, para que la gente vea de cerca a los principales atletas de su país, y los conozca mejor. Porque, te repito, por televisor no es lo mismo”.

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