El anuncio de un posible cierre de los servicios de la Western Union en Cuba no asustó a Maya. Aunque su esposo vive en Kentucky, Estados Unidos, hace varios meses dejó de recibir remesas por esa vía. Desde que llegó a ese país y pudo acceder a una tarjeta Visa, Carlos compra criptomonedas que luego cambia —o vende— para que a Maya le lleven el dinero hasta la casa.

El negocio le resulta cómodo. A través de las redes sociales Carlos vende bitcóin (BTC) y Maya recibe el pago en Cienfuegos, ya sea en pesos cubanos (CUP) o pesos cubanos convertibles (CUC). Ninguno paga comisión ni gastos de envío.

“Todo limpio”, dice Carlos. “Es lo bueno de la criptomoneda: no tiene fronteras, no pertenece a nadie, no la pueden bloquear”.

ENVIAR DINERO A CUBA: REMESAS CON CRIPTOMONEDAS 

La pandemia de COVID-19 ha propiciado el crecimiento del uso de las criptomonedas en Cuba.

Un texto reciente de la plataforma BeInCrypto asegura que es esta Isla el país de América Latina con más interesados en el Bitcoin según los datos de Google Trends.

La reducción de los vuelos internacionales y del mercado informal de divisas que permiten las mulas —personas que viajan a Cuba y entregan artículos y dinero— ha hecho a los cubanos emigrados encontrar en las criptomonedas una alternativa para enviar remesas a sus familiares en el archipiélago.

En el estudio “El impacto de la crisis de la COVID-19 en el flujo de remesas a Cuba: un vistazo al uso de plataformas digitales”, la académica cubana Denise Delgado Vázquez reconoce que “el desarrollo de la tecnología digital en el envío de remesas podría desempeñar un papel crucial para ayudar a los miembros de las familias a suavizar los efectos de la crisis de COVID-19 en su economía y apoyar las operaciones del sector privado emergente”.

Según refiere el monedero Qbita en su página inicial, el uso del Bitcoin en Cuba es una necesidad para “mitigar los problemas de exclusión financiera”.

Su fundador Mario Mazzola —italiano residente en La Habana— explicó que esta plataforma “facilita el encuentro entre la oferta y la demanda de criptomonedas en Cuba” y permite que familiares y amigos en el exterior puedan enviar moneda libremente convertible (MLC) a tarjetas de cubanos.

 

Desde Estados Unidos, debido a las sanciones del Departamento del Tesoro contra Cuba, es casi imposible enviar dólares (USD) a las nuevas tarjetas en MLC emitidas por bancos cubanos y otras entidades financieras como Fincimex. Las transferencias bancarias no están permitidas y algunas páginas web asociadas a esa última empresa, manejada por militares, también están bloqueadas para el envío de USD.

Alguien que quiere enviar remesas desde el extranjero y no tiene criptomonedas puede comprar bitcoines en cualquier Exchange internacional y luego venderlas a los cubanos a través de plataformas o redes sociales en las cuales se realiza esa compra-venta.

Si alguien quiere enviar 100 USD —por ejemplo— debe “subastar” 0,006153 BTC, según el precio actual a nivel internacional —hasta el 12 de noviembre de 2020—.

“Vía WhatsApp o Telegram, entre ellos empieza una ‘puja negativa’: compiten por cuántos bitcoines están dispuestos a perder para adjudicarse esa operación. Normalmente es hasta 25 %”, explica un despacho de AFP.

Quien gane la “puja” y logre comprar los BTC entregará al destinatario de la remesa en Cuba esa misma cifra de dinero (100 USD), ya sea CUC, CUP o MLC, en efectivo o mediante transferencia bancaria.

“Esta es una forma de entrar divisas al país y burlar el bloqueo”, dice Javier Forte, un estudiante de la UCI. “Los familiares pueden enviar criptomonedas a una dirección de billetera electrónica o emitir una orden en la moneda extranjera que quieran transferir a una tarjeta en MLC.

“Hay un límite trimestral de 1.000 USD por envío de remesas desde EE. UU. a un familiar directo en Cuba; sin embargo, con las criptomonedas no se está expuesto porque el uso del bitcoin permite el anonimato. Las criptomonedas funcionan en base a una blockchain o una cadena de bloques alfanumérica que es muy difícil de descifrar”.

La plataforma Bitremesas, de reciente lanzamiento, también permite a sus usuarios enviar dinero a Cuba a través de las criptomonedas. Según explica su fundador Erich García, aunque aún no permite hacer transferencia a tarjetas en MLC, el destinatario en Cuba recibe el dinero en CUP o CUC como pago por las criptomonedas que haya vendido su familiar en el extranjero.

CRIPTOMONEDAS Y SU USO CADA VEZ MÁS FRECUENTE ENTRE CUBANOS

Las criptomonedas son monedas virtuales que pueden ser intercambiadas y operadas como cualquier otra divisa tradicional, pero el uso de la criptografía garantiza el control de la producción de nuevas unidades. Aunque en la mayoría de los casos están fuera del control de los Gobiernos e instituciones financieras, algunos países han creado sus propias criptomonedas o aplican impuestos a su uso.

El bitcóin (BTC) fue la primera criptomoneda que empezó a operar en 2009 y, desde entonces, surgieron otras con sus propias características y aplicaciones: ether, litecoin, ripple, petro, monero y dash, hasta llegar a más de 2.500 que, en su conjunto, superan hoy los mil millones de dólares en valores equivalentes.

Para comprar criptomonedas es necesario usar métodos de pago a los que los cubanos no tienen acceso —Visa, Mastercard, etc.—. Sin embargo, no son pocas las personas que en el país han logrado adquirir criptomonedas desde billeteras electrónicas o wallets.

Varias investigaciones aseguran que la primera transacción en Cuba ocurrió en 2015, pero la comunidad comenzó a crecer tres años después.

“Desde finales de 2018 se ha incrementado el uso de las criptomonedas en el país”, explica Alex Sobrino, fundador de la comunidad CubaCripto. “Sin embargo, todavía hay muchas personas que ven esta tecnología con recelos, desconfían y la asocian a estafas de todo tipo”.

Las criptomonedas operan en mercados de cambio llamados Exchange. Allí se depositan, el mercado les otorga valor y los usuarios deciden a qué precio comprar o vender. Se hace una orden de venta por USD, por ejemplo, y a través de una transferencia bancaria se hace el pago.

Desde Cuba, con una cuenta bancaria nacional, no es posible acceder a los sitios web de las principales Exchange, por tanto, es imposible comprar las criptomonedas en grandes mercados y en tiempo real.

“Para obtener criptomonedas, los cubanos teníamos que pedirle a algún amigo o familiar en el extranjero que las comprara con sus tarjetas internacionales y las enviara a las wallets de los cubanos”, explica Javier Forte, estudiante de Informática y entusiasta del uso de las criptomonedas. “Desde hace un tiempo los cubanos también podemos acceder a ellas a través de Exchange para cubanos y usarlas para comprar monedas extranjeras, recargar las nuevas tarjetas en MLC y los teléfonos celulares, hacer compras internacionales, etc.”.

Al no poder comprarlas directamente en las plataformas internacionales, las ofertas de criptodivisas son limitadas para los cubanos y, por tanto, deben comprarlas a precios superiores.

“Desde que anunciaron la apertura de nuevas tiendas en moneda libremente convertible, aumentó en el mercado informal el precio del dólar y del euro, fundamentalmente, y también creció el porciento adicional que se cobra por cada criptomoneda”, explica el usuario de Telegram Camilo XD. “Por ejemplo, según la cotización internacional actual de 1 bitcóin (16.251,95 USD), por 0,006 BTC podrías recibir 100 USD y, por estar en Cuba —que no puede acceder a Exchange reconocidos—, un 10 % más. Hemos pasado de un 10 % por encima del precio a un 40 %. No obstante, sigue siendo menos riesgoso y más barato acceder a USD a través de BTC, que comprarlo por la calle”.

Alex Sobrino estima que en Cuba existen más de diez mil cubanos que usan bitcoines y, aunque muchos prefieren mantenerse de incógnito debido a la “alegalidad” de este tipo de operaciones, consideran que tienen varios beneficios: anonimato en las transacciones, nula posibilidad de alterar una operación y capacidad de compra internacional son algunos.

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LAS CRIPTOMONEDAS Y SU FALTA DE REGULACIÓN LEGAL EN CUBA

Varios países con restricciones económicas y comerciales como Venezuela e Irán comenzaron a explorar el uso de las criptomonedas para eludir sanciones financieras. En 2019 el ministro cubano de Economía Alejandro Gil aseguró que el Gobierno estudia el uso de las criptomonedas, incluso, en las relaciones comerciales nacionales e internacionales.

Aunque también dijo que es un proceso que aún se encuentra en evaluación con la Academia, sus declaraciones entusiasmaron a varios cubanos.

Para aquellos más escépticos, la inexistencia de regulaciones sobre el uso de las criptomonedas y las formas de compra y venta en Cuba lo convierten en una opción demasiado riesgosa todavía.

Al no existir normas legales al respecto, muchas personas se sienten desprotegidas, según explica Alex Sobrino. “A veces alguna víctima de estafa va a la policía y allí lo envían a otro sitio porque no saben qué hacer con este tipo de denuncias”.

“Si la estafa fue con MLC o alguna moneda nacional involucrada, a veces las personas no hacen ninguna acusación por miedo a enredarse en un caso de tráfico ilegal de divisas”, agrega Camilo XD.

Pese a la inexistencia de regulaciones relacionadas con esta tecnología en el país, la utilización de una criptomoneda para operaciones nacionales y extranjeras podría permitirle a Cuba no ser tan dependiente de las MLC, y del USD fundamentalmente.

“En el caso cubano se podría adoptar y aceptar una criptomoneda descentralizada como BTC o ether (ETH) o una gubernamental, como el petro o el futuro yen virtual”, explica Javier Forte. “También se podría crear una criptomoneda nacional que permitiera a los usuarios tener garantías ante posibles estafas y estar en igualdad de condiciones en el mercado internacional y por tanto eludir el bloqueo estadounidense”.

Sin embargo, el escenario ideal para esta tecnología requiere informatización y digitalización de todos los procesos económicos y un amplio soporte tecnológico, tanto de software como de hardware. El acceso a Internet, como es lógico, sería también vital.

Mario Mazzola asegura que está dispuesto a trabajar con el Gobierno cubano y ofrecer sus conocimientos y experiencias si en algún momento existe la intención de desarrollar la utilización de las criptomonedas.

“Espero que el Estado cubano permita a la gente usar bitcoines, innovar, probar nuevas cosas, porque esta es la tecnología del dinero del futuro que podría explotarse para finalidades sociales y colectivas”.

LAS SANCIONES: UNO DE LOS MAYORES RIESGOS

Alex Sobrino explica que, por ejemplo, CubaXchange —un mercado de criptomonedas para cubanos y hecho por cubanos— no puede ser sancionado por EE. UU. a no ser que el dominio o hosting pertenezca a algún proveedor norteamericano. “Y si existiera ese caso, bastaría con migrar hosting y dominio, y listo”.

Sin embargo, Sobrino alerta que Cuba sí podría sancionar o aplicar algún tipo de medida, en caso de alegar una supuesta obstaculización o limitación de algún tipo a las operaciones financieras de la Isla.

“Hace un tiempo el dominio que tenía CubaXchange fue censurado por el Gobierno cubano”, explica Sobrino.

Aunque algunos usuarios notificaron que desde la conexión en los puntos wifi no podían acceder a la página, otros aseguran que, desde conexiones en instituciones docentes, por ejemplo, sí era posible.

“Lo ideal sería llegar a algún tipo de acuerdo con el Estado para trabajar con los servicios financieros de Cuba. EE. UU. no podría hacer nada contra eso porque hay otras páginas, incluso más visibles, que continúan funcionando”, señala Sobrino.

En 2018 la Administración Trump anunció sanciones al petro venezolano porque “podría suponer una forma de financiamiento para el Gobierno de Venezuela”. La orden ejecutiva de Washington prohibía “todas las transacciones vinculadas al sistema financiero estadounidense con cualquier moneda digital que haya sido emitida por, para o en nombre del Gobierno de Venezuela”.

En caso de Cuba adoptar el uso de una criptomoneda —sea propia o no—, también podría desencadenar una reacción similar por parte del Gobierno de EE. UU., más aún cuando los principales Exchange se encuentran en territorio estadounidense y desde ese país también sale la mayor cantidad de remesas para los cubanos.

A CamiloXD le preocupa que algunas de las plataformas diseñadas para los cubanos usen sistemas de pago electrónico con sede en EE. UU. como Coinbase, Zelle o PayPal —que recientemente ha anunciado que permitirá la compra y venta de criptmonedas— y puedan estar expuestas a sanciones.

“Si los yankees se ponen para hacer el daño y se enteran de que desde Cuba se conectan usuarios, estas plataformas podrían tener graves consecuencias como el bloqueo de fondos, la desaparición de los ahorros, la penalización, etc.”, dice CamiloXD.

Mario Mazzola explica que como ciudadano italiano residente en Cuba no teme que EE. UU. pueda ejecutar en su contra alguna sanción extraterritorial.

“Por su manera de funcionar y su arquitectura, Qbita respeta al 100 % las directivas internacionales respecto al lavado de dinero —5ª Directiva de la Unión Europea contra el Lavado de Dinero (5AMLD)”, agrega Mazzola. “Además, una de las ventajas más grandes de nuestra plataforma es que no tiene en custodia ni las claves ni los fondos de los clientes (no Custodial) y usa tecnología peer-to-peer (P2P) o entre pares (el usuario fulano vende al usuario mengano)”.

Para garantizar la seguridad, en cada transacción Qbita crea una dirección multifirma cuyo control es compartido entre comprador, vendedor y Qbita, y cada centavo que el vendedor deposite no sale si dos de los tres actores no firman la transacción.

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Más de 4.000 millones de dólares fueron robados en 2019 por criptoestafas a nivel internacional. En Cuba también varias personas las han sufrido. Para evitar los riesgos, Mario Mazzola, Alex Sobrino y Javier Forte coinciden en que lo más importante es conocer sobre este mundo e incluso saber cuáles son los tipos de estafa para no caer en ellas.

“Trabajamos en un proyecto llamado El Pillao, con el cual llevaremos una base de datos de los estafadores que hemos identificado”, explica Sobrino. “Muchas personas, al no conocer la tecnología creen que alguien puede venir y desaparecer con las criptomonedas. Los que estudiamos más a fondo vemos que hay muchísimas oportunidades para los cubanos y tratamos de que tengan mejor educación financiera.

En el canal de Telegram Cubaestafas, frecuentemente revelan los alias de los estafadores, sus nombres completos, número de teléfono, números de tarjetas de banco y otra información importante que pueda ayudar a los usuarios a impedir operaciones con estas personas.

“Nuestro canal tiene como objetivo recolectar la mayor cantidad de información posible, relacionadas con estafas por Internet en Cuba, para crear un gran banco de datos fiable, que permita a cualquier persona realizar búsquedas con el fin de comparar y así conocer si está en presencia de algún timo o estafa”, explican en el mensaje anclado.

El riesgo de estas iniciativas que revelan a los supuestos estafadores está en la validez de las denuncias. En el mundo digital es posible falsificar mensajes, conversaciones, etc. y, por tanto, antes de señalar a alguien como “ciberdelincuente” hay que tener plena seguridad.

“Sépase que antes de publicar algún dato verificamos que estos provengan de fuentes confiables o puedan ser comprobables, por lo que cualquier intento de difamación o desprestigio será desestimado, a menos que se posean pruebas”, explican en Cubaestafas.

Hacer el trading cara a cara o mediante Exchange con verificación Know Your Costumer (KYC) o con seguridad P2P; desconfiar del aumento de ganancias rápidamente; conocer y estudiar las criptodivisas y los tipos de estafas; no ofrecer información personal ni de cuentas a entidades y aplicaciones desconocidas y sin mecanismos de verificación de identidad; tener paciencia y no olvidar que hay criptomonedas con precios volátiles o estables; son algunas de las principales recomendaciones para los principiantes.

“Invertir en tecnología siempre conlleva riesgos. Sin embargo, las ventajas en materia de envío de remesas y desarrollo financiero que los cubanos podemos sacarle a las criptomonedas bien valen los riesgos”, concluye Javier Forte.

 

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