Las cooperativas No Agropecuarias cubanas continuarán siendo un “experimento”. Así lo informó Yovana Vega Matos, segunda jefa del Área de Perfeccionamiento a Entidades de la Comisión de Implementación de los Lineamientos.

Acompaña la noticia la promulgación de un nuevo Decreto Ley, dos decretos y dos resoluciones, que regularán a partir de noviembre el funcionamiento del “experimento cooperativo”. Seguimos sin una Ley de Cooperativas que incluya al sector no agrícola.

Muchos son los argumentos con los que se pretende justificar los hechos.

Se enumeran deficiencias como la apropiación indebida de recursos e ingresos, la corrupción, deficiencias en los registros contables, marcadas diferencias en la distribución de los anticipos, utilización de créditos bancarios con fines diferentes a los conceptos por los que fueron otorgados, irregularidades en los presupuestos de obras de la construcción y en las facturaciones y cobros. etc.

Es innegable que ocurrieron esos males, pero es innegable también que salta a la vista el doble rasero con el que se trató a las cooperativas, pues esos mismos problemas aquejan a las empresas estatales, en una magnitud de daños que superan con creces al sector cooperativo; sin embargo, las cooperativas se estigmatizan y cierran, y las empresas estatales no.

Mitos y realidades sobre las cooperativas en Cuba

Como de momento no habrá nuevas cooperativas, según informó Yovana Vega Matos, las autoridades determinaron devolver de manera “oficial” a los solicitantes, a través de los consejos de la Administración Provincial, Organismos de la Administración Central del Estado y Entidades Nacionales correspondientes, todos los proyectos que se encontraban en fase de evaluación por la Comisión.

¿Hasta cuándo no habrá nuevas cooperativas? No lo dijo la funcionaria, pero por experiencia sabemos que solo Dios lo sabe, aunque no forme parte de la Comisión de Implementación.

¿Cómo ha sido el “experimento” de las cooperativas en Cuba?

Como aspectos “novedosos” se dice en las nuevas regulaciones que el socio no solo aporta capital, sino que tiene que ejecutar un “trabajo físico”. Confuso el asunto, porque eso de que no puede haber socios sin realizar “trabajo físico” puede significar que, en las cooperativas, no pueden existir “dirigentes y cuadros” de impolutas guayaberas y engrosados cuellos que dirijan la actividad. A veces ciertas cosas, no solo molestan, sino que ofenden.

Pero no vamos a realizar un análisis exhaustivo de las normas promulgadas y los pronunciamientos oficiales que las acompañan. Lo harán otros, con más tiempo y más fe que yo. Basta con leer los comentarios hechos en la página de Cubadebate, para conocer cuál es el sentir mayoritario, aunque a partir de mañana los medios de difusión se afanen en demostrar lo contrario.

Hacer o no hacer, ser o no ser, es casi siempre una decisión que tomamos tirando una moneda al aire, porque generalmente nunca tenemos certeza de cuándo o cómo sucederá algo que es determinante para decidir nuestras vidas. Ese es el efecto fundamental de medidas como estas que se han aplicado al cooperativismo: incertidumbre, inseguridad. Llevamos casi una década de experimento tras experimento, dilación tras dilación, marcha adelante y marcha atrás. Nada es seguro, nada es conclusivo.

¿Cuánto dañan los matices a la seriedad de una reforma económica?

Se dice que la nueva política hacia el cooperativismo “no significa dejar de avanzar en el experimento, sino hacerlo de manera coherente”. ¿Coherente con qué? ¿Con los Lineamientos, con la estrategia de desarrollo, con el plan hasta el 2030, con la Constitución?

Si así fuera lo coherente sería cumplir lo acordado. Lo incoherente es lo contrario, lo incoherente fue hacerlo como se hizo, forzado, aunque eufemísticamente lo denominaran “inducido”, violando el primero de los principios cooperativos, el de voluntariedad. Lo incoherente es culpar a otros de nuestros errores.

Incoherente fue el cierre de Cooperativa SCENIUS que no robó, no desvió, no se corrompió. Incoherente fue el actuar de los tribunales, de la fiscalía, del Partido, del sindicato. Incoherencia hay entre la predica y la práctica política, entre el deber y el actuar, tanta que termina alimentando la desconfianza y el descrédito.

También estamos en el país sitiado, también estamos resistiendo, también tenemos derechos. Prefiero ser conejillo de indias de un “experimento” interminable que ser empleado en mi país de un extranjero haciendo algo que somos más que capaces y suficientes de hacer por nuestra propia cuenta, sin patrón foráneo.

A esta altura de la “actualización” no deberíamos estar proponiendo o modificando, sino exigiendo que se cumpla lo que TODOS acordamos como programa en los Lineamientos. Que las Cooperativas dejen de ser un “experimento y que sea una opción accesible a todo el que lo elija, como el Trabajo por Cuenta Propia, como las pequeñas y medianas empresas.