La cocina es como una pista de baile, no por espaciosa, sino porque Vanessa se desplaza con destreza, segura de sus movimientos. Tiñe el merengue, empuña la espátula y se dispone a terminar la obra del día. Hace cuatro años nadie, ni ella misma, imaginaría esta escena. ¿Qué tenía que ver una diseñadora gráfica con la repostería? Quien la ve hoy, con una sonrisa constante en sus labios, aun cuando solo ha dormido dos horas, pudiera llegar a pensar que nació para esto.

Su negocio Dulces Detalles surgió por coincidencias del destino, me cuenta tratando de resumir las casualidades que la impulsaron a abrirlo. Vanessa Pino Arrocha brindaba servicios de promoción y publicidad junto a su hermano, pero el asunto de la dulcería se le puso por delante más de una vez. Tras dos o tres señales, pensó que quizás aplicando sus conocimientos del campo del Diseño en esa área, podría lograr algo singular.

Foto: Thays Roque

Se acaba el merengue amarillo para decorar los cupcakes, agarra como un rayo otra manga con merengue rosado y le imprime vida. Está entrenada en hallar soluciones con rapidez: “Si no hay nata, no hago el cake de nata, ofrezco otro producto. No estoy atada a una oferta fija y los clientes comprenden”.

Como muchos de los insumos que necesita no existen en Cuba, en los últimos tiempos Vanessa viaja viajar a extranjero y los trae. Todo a pequeña escala, me aclara, “solo los volúmenes que el país permite importar a una persona”. Como aún no existen los mecanismos para que los cuentapropistas importen a niveles superiores, Vanessa un día tiene estuches para galletas pero al siguiente no y, en dependencia de esas fluctuaciones, varía su oferta.

“Desde hace un año puedo traer cosas pero antes trabajaba igual, inventando. Claro, ahora es mucho más fácil. Para el Día de las Madres, por ejemplo, traje 24 estuches plásticos para entregar sellados los dulces y volaron, porque esa cifra para un negocio no es significativa”, recuerda mientras coloca un Minion “dulce” sobre el cake.

Foto: Thays Roque

Ahora cuando llegue al cumpleaños debe aclarar que eso también es comestible: “No me gusta decorar con algo que no se coma, sobre todo si hay niños. Fíjate si es así que hago unas flores realistas, a las cuales hay que ponerles un alambre y me molesta muchísimo tener que hacerlo. Garantizo que tenga una envoltura para que no se mezcle con lo comestible, pero igual me molesta”.

Ese preciosismo quizás responde a que le complace que otros disfruten su trabajo tanto como ella. Por eso también prefiere trabajar sola. Le ha sido difícil encontrar a una persona que conozca y se apasione por los dulces como ella. “Y si para colmo me pide parar lo que está haciendo para ver la novela de las 3 p.m., pues cerca de mí no la quiero”, critica con el ejemplo de alguien a quien contrató tiempo atrás.

Foto: Thays Roque

Pero aunque encuentre a esa persona que busca, Vanessa dice seguirá en la cocina. Ha podido ver que los mejores negocios “son aquellos en los que sus dueños aún se paran frente al fogón y no andan vacacionando por Varadero”.

No importa que su negocio se ubique en el lejano municipio habanero de Regla, siempre tiene clientes. Siente que cada vez más valoran estéticamente sus productos y por eso llegan desde cerca y desde lejos. “Mi ventaja competitiva es la aplicación de criterios de mi profesión en la decoración de dulces, como el hacer más con menos”, abunda.

También posee otras opciones exóticas como los kit para que los niños decoren dulces, “algo con lo que se divierten y aprenden”. Sabe que a muy pequeña escala está desarrollando valores en ellos, “por eso quisiera hacerlo no solo en cumpleaños, sino también en escuelas o en otros espacios para beneficiar a un número mayor y sin cobrar nada por ello”.

Por ahora Vanessa trabaja en la cocina de su casa, pero sueña con tener “una mesa gigante para hacer y decorar, que sirva además para impartir clases de artesanía, de repostería. Que sea una gran familia Dulces Detalles”. Y que sea en Regla, ese poblado que también se lo merece: “¿tú te imaginas que yo pueda transformar mi barrio en un lugar mejor?”

Foto: Thays Roque