Julio Llópiz-Casal hojea despacio los libros que le rodean y habla de Trenes van y trenes vienen, única novela publicada hasta el momento bajo el sello de la editorial independiente La Maleza. Se refiere a la pieza como padre orgulloso y recuerda los orígenes de este proyecto del cual forma parte junto a otros colegas.

Para este artista visual, La Maleza se centra en dar visibilidad a autores censurados por la política editorial del país. “Una vez impresos, los libros se reparten de forma gratuita en aras de generar un diálogo con los lectores”, explica.

La inspiración para crear esta editorial llegó de la mano de Lester Alvarez. Las mesas, ventanas y puertas de madera abandonadas entre los escombros de La Habana Vieja avivaron la creatividad del joven y le hicieron pensar en los libros y autores cubanos olvidados y marginados con el paso del tiempo.

Aunque Lester también es artista visual, la literatura es un referente esencial en su vida. Su relación con muchos escritores le ha permitido acceder a libros inéditos de sus amigos y conocer de cerca las dificultades que entraña publicar en Cuba, donde un autor primerizo debe ganar un certamen literario o en ocasiones hacer concesiones políticas, estéticas y estilísticas para lograrlo.

Imagen tomada de la página en Facebook de La Maleza.

Imagen tomada de la página en Facebook de La Maleza.

Uno de esos amigos es Roman Gutiérrez Aragoneses, autor de Trenes van y trenes vienen, quien había publicado con la casa editora Letras Cubanas tras ganar el Premio Dador en 2003. Aunque asegura que en ese entonces no se sintió sesgado, no ha vuelto a asociarse con instituciones estatales para evitar las incomodidades que en esa ocasión le causaron los 5 años de espera, la burocracia y la desorganización. “Prefiero publicar en una editorial que se toma en serio el trabajo del artista. En este caso, La Maleza asumió el proyecto con gran seriedad y entusiasmo. Publicar entonces tiene sentido”, dice a elTOQUE.

“En la actual gestión editorial predominan las agendas temáticas que responden a una tendencia política o institucional ajustada por etapas e intereses privativos de estas y que se centrará en menor medida en el público lector o en la gestión experiencial del editor”, apuntan las académicas Yanet Blanco y Yamilé Ferrán en el artículo científico “La industria editorial del libro en Cuba: una reflexión sistémica”.

La carencia de un proceso determinado por la oferta y la demanda, unido al control estatal de la industria, han provocado la marginación de autores con proyectos que no responden a la agenda establecida. En consecuencia, en los últimos años en Cuba han surgido varias editoriales independientes como Ánima, Ediciones sinsentido, Asterisco, La Maleza, y otras, que utilizan sobre todo el espacio digital para desarrollarse.

Román Gutiérrez presentando su novela "Trenes van y trenes vienen" en el 7mo Salón de Arte Cubano Contemporáneo del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales de La Habana, enero de 2018. A su lado Lester Alvarez, creador de La Maleza, editorial que publicó el libro. Foto: Tomada de la página en Facebook de La Maleza.

Roman Gutiérrez presentando su novela “Trenes van y trenes vienen” en el 7mo Salón de Arte Cubano Contemporáneo del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales de La Habana, enero de 2018. A su lado Lester Alvarez, creador de La Maleza, editorial que publicó el libro. Foto: Tomada de la página en Facebook de La Maleza.

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2015. Cinco esculturas de libros inéditos hechas con madera reciclada. En cada una de las cubiertas, un pequeño logotipo pirograbado junto al título y el autor.

Esta obra, titulada La Maleza, de la autoría de Alvarez y que dio pie al surgimiento de la editorial homónima, generó gran impacto y obtuvo la Beca Estudio 21 del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales de La Habana, que incluía el apoyo económico para la publicación de un título.

Fue así como en enero de 2018 La Maleza se expandió como proyecto cultural y editorial independiente. Para esa fecha, ya había sido publicada la novela Trenes van y trenes vienen. Roman Gutiérrez Aragoneses cuenta que para él fue un honor publicar con esta editorial, pues desde el principio notó “que el trabajo estaba basado en muy buenos principios éticos”.

“Se hizo entre amigos y gente sensible e interesada en el proyecto, lo cual hizo que el proceso estuviese guiado por buenas energías”, agrega Gutiérrez Aragoneses.

Lester Alvarez recuerda que cuando La Maleza comenzó esa nueva etapa la rodeaban varias incertidumbres. En primer lugar, respecto a lo económico, porque no es un proyecto rentable ni con ánimos de lucro y la creación de un libro encierra muchos procesos e involucra mucho personal. A ello se suma que los recursos con los que trabajan provienen de becas ganadas dentro y fuera de Cuba y ahorros personales.

La otra incertidumbre se centra en el plano jurídico, debido a que las regulaciones cubanas no admiten la posibilidad de inscribirla como casa editora independiente. “Como no reconocen una editorial, una galería o un medio de comunicación fuera del canal oficialista, siempre tienes la sensación de que trabajas de forma clandestina e ilegal, lo cual crea temor a que te encarcelen, multen o decomisen los libros. Esto nos frena a veces”, explica.

Para poder mantener el proyecto en estas condiciones, los miembros realizan otros trabajos profesionales que les cubren sus gastos de vida. Sin embargo, no piensan desligarse del objetivo común porque para ellos significaría abandonar la defensa de la literatura independiente cubana y a esos amigos que necesitan publicar y ser leídos.

Imagen tomada de la página en Facebook de La Maleza.

Imagen tomada de la página en Facebook de La Maleza.

Actualmente, aunque a paso lento, trabajan en otros tres títulos que deben salir próximamente en colaboración con otras editoriales independientes como Ánima, Ediciones sinsentido e Hypermedia. “Anunciamos que nuestra próxima publicación ya está en imprenta. Se trata del poemario La masacre de las palabras de Marien Fernández Castillo, con prólogo de Martha Luisa Hernández Cadenas e imágenes de Julio Llópiz-Casal”, se lee en su página de Facebook.

Alvarez ansía que La Maleza se perfeccione y apueste por el sentido universal, “que las obras puedan ser leídas más allá de su contexto, sin abandonar su esencia”; así como lo intenta hacer mediante su obra escultórica.

Imagen tomada de la página en Facebook de La Maleza.

Imagen tomada de la página en Facebook de La Maleza.

Para él, las proyecciones futuras deben estar enfocadas en la creación de un registro legal en otro país, la impresión de más títulos y la búsqueda de un diálogo efectivo para asociarse con editoriales internacionales.

Tanto La Maleza como otros proyectos independientes se reinventan cada día para mostrar voces y realidades marginadas. Con su trabajo también contribuyen a la salvaguarda de la memoria histórica cubana.

 

 

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