Aquella vez, cuando lo del tornado, estaban él, Diván y Alex Duvall en la parte trasera de una camioneta llena de comida (enlatados, refrescos). La camioneta salió de Diez de Octubre por Vía Blanca hasta Guanabacoa. Ahí, en la ruina, ordenamos la fila y la gente fue pasando poco a poco. Recogían la ayuda y se hacían selfies con los reguetoneros. También hubo par de fotos grupales. Dany, que repartió y rió para todos, se mantuvo aparte. No es que no quisiera estar en las fotos; me pareció que se ruborizaba.

Daniel Muñoz Borrego, aka El Dany, aka El Sensei, aka Danylo, aka El Más Duro, era probablemente demasiado tímido para ser artista.

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A las dos de la tarde, en el cementerio de Colón, hay suficientes personas para llenar la senda izquierda de la calle principal, que va del pórtico al templo. Ha estado lloviznando: el suelo húmedo, el cielo gris. Algunos llevan flores. Se espera con un silencio tristísimo.

Es sábado 18 de julio y desperté a las 11 con la noticia. “Asere, murió El Dany”, me escribió una amiga desde Miami. “No me jodas”, respondí. La tarde del viernes había visto en el Paquete un videoclip de Yomil & El Dany con Yulién Oviedo. Estreno, anunciaba. En el making off, Dany lleva gorra negra, camisa beige y unas cuantas cadenas. ¿Qué vuelta?, le dice a Yulién, lo abraza. En otro plano lleva abrigo azul y baila. “Esperen esta colaboración que es lo más duro este año”, dice a la cámara, riendo siempre.

“No me jodas”, le repetí a mi amiga. Pero a esa hora en Facebook no se hablaba de otra cosa.

“No lo puedo creer, pero su primo me lo acaba de confirmar”, escribió Ibis Pérez, La Madrina, promotora de reguetón.

“Se van los buenos y los malos se quedan. RIP para un duro del género urbano en Cuba”, escribió Michel Boutic, también promotor.

A las dos de la tarde el carro fúnebre cruza la calle principal. Se encienden los teléfonos. Sigue el silencio. Alguien dice que el entierro será cerca del panteón de La Milagrosa.

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El videoclip de I’m sorry for you, single del disco Los Champions, fue filmado el pasado 15 de junio en una finca en Arroyo Naranjo. Ese día, a las 12 de la tarde, empezó el trabajo técnico. Los artistas llegaron como a las seis: El Micha, Alex Duvall y Jhon Menez como invitados; los protagonistas: Yomil, El Dany y Yulién Oviedo.

“Parecía más una reunión de amigos que un trabajo”, cuenta la realizadora Amanda Durán, que hizo el photostill. “Estaban súper centrados. Yomil daba sugerencias de cómo tomar una escena u otra. Él es extrovertido. Dany es tranquilo”. (Todos los que me hablan sobre El Dany lo hacen en presente).

Su rap en el tema es premonitorio, aunque de una forma extraña: “Ahora te dejo a la intemperie y por gusto/ estoy justo y no estoy pa’ disgusto/ tú que venías pa’ pasar un tiempo juntos/ ahora solo te miro y te pregunto: ¿qué vienes a buscar?”.

Es un clip como tantos: raperos, bailarinas, un piano, autos antiguos, champán, globos. Fue el primero del dúo bajo la dirección de Freddy Loons. Fue el último video oficial de El Dany.

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Sus últimas historias de Instagram se han vuelto virales:

“Dejar algo guardado significa que siempre estarás ahí aun cuando te marches. En un punto todos nos volveremos a reencontrar y caminaremos por un mismo sendero”.

“Gente queriendo ser yo y yo escapando de mí”, ­­sobre un retrato.

También un selfie con los dedos en uve en una cama de hospital. Y un post del 7 de junio: “Soy un simple mortal y no le temo a la muerte. Si muero, mi legado será mucho más fuerte”.

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“Mi papá está durmiendo todavía”, dice Daniela, de unos cuatro años, en un salón blanco con piso a cuadros. Lo despierta con unos toques suaves. En la habitación un televisor grande y una repisa llena de zapatos. “Buenos días. Empezó esto”, dice él. Y ríe. Se cepilla los dientes, desayuna, revisa el móvil, Daniela le elige qué zapatos combinan con la ropa, juegan, se abrazan, se despiden: ella finge llorar mientras él dice que vuelve pronto; ella pide un nasobuco para ir con él. Dany muestra la casa que está construyendo para su familia. “Residencia Muñoz”, le llama: cuarto de estudio, cuarto de visita, sala, cocina, el cuarto de Daniela, balcón, vestidor, área de recreación. En fin. Son tres niveles. La casa es todavía los cimientos. “De aquí a un tiempo les enseño cómo queda”, afirma. Y que le encanta componer de noche. Y el café y el fashion. Visita al mecánico de su auto, un Kia rojo. “Cambiar el parabrisas, cambiar el capó: eso está en un mes, máximo”, le explica el hombre. El Dany se retrata con un montón de gente. Visita a su pequeño sobrino en Cayo Hueso, Centro Habana. Compra mangos. Conversa con amigos en una esquina sobre las colas y sobre lo difícil que está la cosa. Visita a familias necesitadas y les entrega jabas con productos que nunca muestran. “La felicidad de nosotros es que estén bien”, precisa, a nombre suyo y de “los muchachos del barrio”. Una mujer le desea mucha salud. Y que Dios lo bendiga. Una niña y una anciana lo besan. En la tarde, con otro outfit, sale a jugar básquet. Por el camino hace una directa y una videollamada con Titico, reguetonero asentado en Miami; conversan sobre el disco Los Champions, que está al salir. El juego pasa rápido. Termina el día en casa, con Daniela, viendo animados hasta que ella se duerme.

Lo anterior es el segundo capítulo de Today, reallity show que muestra la vida diaria de Yomil & El Dany. Fue subido a YouTube el 3 de julio. Más de 88 600 reproducciones hasta la madrugada del 18.

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Deseo cumplido (El Dany).

Son las nueve de la noche/ y ya me tengo que marchar/ me quedan hasta las doce/ a donde voy no puedo regresar/ y me quiero despedir contigo/ quiero unas horas más contigo…

Me queda solo un rato/ y unos pocos minutos/ dice Dios que el diablo es astuto/ por eso te miro y lo disfruto/ y al contrario de siempre esta noche no discuto, no…

No hay tiempo, se acaba el tiempo/ vamos a vivir el momento/ no hay tiempo, se acaba el tiempo/ ocultémonos los dos y fin del cuento.

Qué manera de querer, de quererte/ cierra los ojos y abrázame fuerte/ estaba loco por tenerte/ qué ganas tenía de volver a verte.

Se acerca la muerte, tengo frío/ qué mal me siento, Dios mío/ gracias por este deseo cumplido/ tú bendice a mi mamá y a todos los míos.

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Según el diario Granma, Daniel Muñoz Borrego, de 30 años, falleció este sábado en La Habana como consecuencia de una afección cardiovascular aguda. La nota hace referencia a su trayectoria musical, iniciada en 2009. Define a Yomil & El Dany como pioneros del género traptón, mezcla de rap, electrónica, dancehall, música tradicional cubana y reguetón.

“No me lo creía, y apenas me lo aseguraron me dio un dolor en el pecho. Conocí al Dany cuando yo era un fanático y después coincidimos en el estudio. Hicimos buena amistad. Es un chamaco ejemplo de superación, de humildad, de buen hijo, de buen padre. Mientras yo exista voy a mantener vivo su legado”. Michel Boutic.

“El Dany era muy para él. Siempre muy discreto, como que escondía su vida personal. Cuando triunfaron, él se puso más para las redes sociales, pero antes era más tímido. En estos últimos tiempos, me contactó un empresario canadiense interesado en ellos. Yo le escribí y Dany, muy atento, me dijo: ‘Gracias, Madrina’. El género urbano es un poco loco, pero él siempre fue muy respetuoso. Los resultados de la fama se los vivió más bien con la familia. No para especular como hacen otros… A mí esto me tomó por sorpresa. No pude darle ni un adiós. He estado mirando fotos y pensando en lo extraña que es la vida”.

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La policía abre paso entre la gente, que se agolpa alrededor de las tumbas y sobre estas, para dar espacio al ataúd. Lo cargan entre cuatro. La gente llora y levanta las flores y filma todo. Yomil va de blanco, descolocado. Entre tanta gente distingo a pocos más: Yulién Oviedo, Michel Maza, La Diosa. Bajan el ataúd. Tania Pantoja habla sobre que el Dany ganó el reconocimiento de la juventud. Menciona a dirigentes de Cultura que están presentes. Yomil dice algo sobre el dolor, sobre cuánto ama al Dany y que lo dejó solo en esta historia. Dice: “Esta es una pérdida que nunca voy a superar”. Aplausos. Llueve. Todos se abrazan, se despiden. Nadie finge llorar y nadie dice que vuelve pronto; nadie pide un nasobuco para ir con él.

Reparto: el reguetón de los pobres