Sucedió en un Campeonato Mundial de Repentismo, efectuado en Cuba hace varios años. Tocaba el turno de pies forzados dobles a la tunera Liliana Rodríguez Peña y cuando Alexis Díaz Pimienta, que hacía de conductor, leyó el primero, este resultó ser: “soy un hombre con historia”. El público gritaba que se lo cambiaran, quizá temiendo fuera demasiado incómodo para que una mujer improvisara al respecto, pero el poeta Luis Paz (Papillo) se le acercó y le dijo que ella podía. Extrajeron al azar el segundo verso obligado, “hay una mujer desnuda”. Y comenzaron a vibrar los acordes.

“Yo no sé gracias a qué la idea me llegó hiperrápido”, contaría[1] después Liliana. La décima que le dictó su galopante talento fue esta:

Soy un hombre con historia

tuya entre los dedos míos”

dijiste, pero los fríos

congelaron mi memoria.

Alguna pena ilusoria

dejó a la distancia muda.

Y aunque sé que tu alma duda,

mira el sueño detenido,

que en la cama de tu olvido

hay una mujer desnuda.

El cerrado aplauso no se hizo esperar. Con el tiempo, las actuaciones y los premios, Liliana no solo siguió demostrando su valía extraordinaria como repentista, sino también su brillo indiscutible de escritora. De hecho, en 2013, con su libro Crepusculares se convirtió en la persona más joven —hasta hoy— que ha ganado el Premio Cucalambé, máximo galardón entre decimistas de habla hispana.

Foto: Tomada del sitio web Cuba a la décima.

Para algunos, aún no emancipados de prejuicios machistas, la repentización y escritura de décimas es asunto únicamente de hombres. Sin embargo, hace mucho que las mujeres plantaron bandera en este arte tan enraizado en la Mayor de las Antillas. Y no solo creando, sino organizando y conduciendo al éxito proyectos de emprendimiento que han aportado luces distintas al mapa cultural.

Décima y punto cubano: ¿tesoro de identidad o cultura subvalorada?

TODA LUZ COMBATE SOMBRAS

21 años. Se dice en un dos por tres, pero lo que encierran es mucho. 21 años lleva la poetisa, diseñadora y editora Merari Mangly Carrillo defendiendo en Sancti Spíritus la décima, el punto y la tradición cultural campesina. Quienes la han visto, rodeada de decenas de personas organizando una descarga de cuerdas, improvisación y lecturas poéticas en pleno bulevar de la provincia; o yéndose tierra adentro hasta una cooperativa agropecuaria con una guagua cargada de escritores, tonadistas, investigadores, niños, ancianos, para armar hasta bien entrada la noche un guateque chispeante; quienes la han seguido en estas aventuras, digo, no tienen más que palabras de admiración para esta mujer.

El grupo Toda luz y Toda mía, que fundó y dirige desde 2011, y sus festivales nacionales homónimos, síntesis y continuidad del trabajo que venía proyectando con el Grupo Provincial de la Décima Espirituana (diseñado en 1998), constituyen referencia imprescindible en la Isla. Formalmente adscrito al Centro Provincial del Libro y la Literatura y con apoyos logísticos y organizativos de entidades como la Universidad José Martí, la Unión de Escritores y Artista de Cuba (Uneac) en el territorio o el Centro Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado (Cidvi), Toda luz… se mueve también y, en gran medida, por la capacidad de gestión e iniciativa de los creadores y admiradores que han ido nucleando en sus filas.

Desde el año 2012 “rueda” por instancias gubernamentales del territorio la propuesta de constitución de una Casa de la Décima, con la consiguiente petición de un local para ello. En aquel año, durante una reunión en “la Asamblea Provincial del Poder Popular, quedó encerrada la promesa de materializar la idea. Posteriores despachos solicitados a nuestro Buró Provincial del Partido [Comunista de Cuba] resultaron baldíos. […]. Años después, 2017, de nuevo el encuentro con el órgano de Gobierno Provincial… Esta vez, le fue encargado al director provincial de Cultura promover el proyecto ante el Consejo de la Administración. […] Sin respuesta hasta la fecha”, evocaba Mangly Carrillo en 2018.[2] Lo paradójico, razonaba la promotora, es que en la villa espirituana existe hasta una Casa del chorizo, con todo y lo necesaria que puede resultar.

Así, los sinsentidos sobre los que ha alertado esta creadora son disímiles. En 2017, por citar un ejemplo, el Premio Memoria Viva, que entrega el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello, fue otorgado, en la categoría de Preservación de Tradiciones, a la Parranda Típica de Arroyo Blanco Los Sánchez; agrupación espirituana que, según la musicóloga María Teresa Linares, interpreta el punto más antiguo del país.

Las instituciones provinciales —evocaba Merari— no dispusieron ni siquiera de un transporte para el traslado de los músicos al sitio donde se efectuaron las premiaciones. Y lo que es peor: luego de hecha pública la noticia, tampoco tuvieron en cuenta a los galardonados para recibir homenaje alguno en ningún escenario local durante las actividades por el Día de la Cultura.

Cuando la insto a resumirme logros y frustraciones, destaca en primer término el haber colocado a la estrofa poética y su música acompañante en un plano de reconocimiento en tierra yayabera, “sin recibir orientaciones de instituciones culturales, a la par de estimular y promover obras de creadores de diferentes manifestaciones artísticas poco reconocidos […]. Por otra parte, y resultado de esto, el carácter comunitario del espacio. La gente lo aplaude porque lo necesita”.

De las sombras: “No contar con presupuesto institucional suficiente para nuestra dinámica, a pesar de que nuestras acciones son respaldadas, teóricamente, desde las prioridades previstas por el Ministerio de Cultura”.

Tantas vivencias conmovedoras ha acumulado Merari que, bromea, le darían para un libro de crónicas. Hace poco se encontraba en un lugar público tomando un café junto a unos amigos. “De pronto, una mujer tocó mi hombro, me giré para mirar y sonriendo exclamó: ‘Toda luz… y del pueblo’”.

Un hombre se desnuda en los espejos

de marzo como brújula tardía.

En su espalda dibujo la manía

de ser voz y silencio. Qué aparejos

arrastran mi estación entre los viejos

acordes de su piel. Palpo la ruda

humedad de su axila. Quién me ayuda

a tejer un recodo que lo asombre.

Bajo mi seno se ha dormido un hombre

y en sus espejos marzo se desnuda.

(“Para una canción de marzo”, de María de las Nieves Morales, en su libro Otra vez la nave de los locos, Premio Cucalambé 2002)

GUÁIMARO CON FILO

Si de mujer, emprendimiento y cultura se trata, hay que mencionar a la escritora e investigadora Odalys Leyva Rosabal y su Proyecto Décima al Filo, que ha distinguido al camagüeyano municipio Guáimaro en el mapa de la décima cubana.

Odalys Leyva Rosabal. Fotos: Foto tomana de El tiempo 21.cu

 

Aquí, contrario a lo que ocurre en otros lugares del país, estas expresiones culturales son visibilizadas y jerarquizadas, opina la también Máster en Ciencias, lo cual se debe con mayor fuerza, precisa, al ímpetu de sus creadores. Cuatro decimistas guaimareños, entre ellos la propia Odalys, han alcanzado el Premio Cucalambé. Sin embargo, los escollos no han faltado en lustros de tenaz laboreo. “En el caso de Camagüey y Las Tunas, las instituciones culturales le están dando a la décima su dimensión, pero se necesita que los directivos gubernamentales le den el mismo valor. He realizado más de 15 eventos «Décima al Filo» […] y en ocasiones no han participado las primeras figuras y guías de este pueblo”.

Asimismo, sostiene la promotora, tampoco se ha podido concretar en la provincia una Casa de la Décima ni obtener el presupuesto estatal para un taller de repentismo infantil. Esto, no obstante haberse comprobado que cuando los niños comienzan a estudiar la décima aprenden y se deleitan.

En la escuela El Vaquerito, de Las Tunas, formó Odalys un taller de creación que comenzó con 10 estudiantes. Luego, otros querían participar del juego de las rimas. La condición de entrada —evoca— era el buen comportamiento. Se hablaba con la maestra y, según su opinión, ingresaban al taller… Se trata de una creación de disfrute, pues los cubanos, y en general los hispanohablantes, hablamos en versos octosílabos.

Proyectos que impulsan la décima y el punto cubano en Pinar del Río y Las Tunas

Lo que no se brinda, reflexiona, no se puede conocer. Los jóvenes cubanos tienen igualmente poco acceso a este género: “Tenemos Palmas y Cañas o un programa semanal de música campesina en cada telecentro y, a veces, ni siquiera pueden mostrar a los verdaderos exponentes por muchas razones, sobre todo económicas. No existe en las escuelas una asignatura que adentre a los niños en por qué la décima es la estrofa nacional o sobre el punto cubano”.

Apunta la multipremiada creadora que al visitar otros países te percatas de que sostienen el chachachá, el son, el mambo, la música tradicional cubana en todas sus vertientes, incluyendo Estados Unidos, pero cuando nos adentramos en los diferentes lugares, fiestas o espacios culturales de aquí, el reguetón se abre paso. ¿Por qué no se socializa y amplifica más el Punto y las actuaciones de repentistas?

Si en el siglo XIX Guáimaro tuvo una Ana Betancourt que quedó como referente heroico de la defensa de la mujer; en el siglo XXI ha despuntado un hacer cultural que sitúa al territorio como “la Capital de la décima escrita por mujeres en el mundo”, al decir del poeta, narrador y promotor cultural Modesto Caballero, vicepresidente del Grupo Ala Décima.

“Se necesita un respeto por esta estrofa, desarrollar acciones para sostenerla como verdadero patrimonio, no como un simple discurso. Se buscan versos que apunten al futuro”, condensa Odalys.

La décima es impaciente

Mariposa entre picualas,

Con un cuerpo que a las alas

Une cual si fuera un puente.

Viajera del subconsciente

Joven actriz sin edad

Dueña de la inmensidad,

Guajira hecha de rocío

Que hoy construye su bohío

En medio de la ciudad.

[De la poetisa y repentista Yunet López Ricardo,

en su Tesis de Licenciatura en Periodismo

“Un diluvio de diez gotas” (La Habana, inédita, 2014)]

 

[1]              En una entrevista, aún inédita, que el autor le hizo en 2013, junto a la periodista Anays Almenares.

[2]           Algunas de las opiniones de esta escritora están tomadas de dos textos suyos que remitió al autor: “¿Casa de la Décima? Venga el Espíritu Santo” (Boletín digital Señuelo, Centro de Promoción Raúl Ferrer, octubre 2018) y “La memoria en el olvido, ¿asunto de corazón?” (Suplemento Vitrales del periódico Escambray, sep-dic 2017).

 

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