Los pescadores que hayan sido multados entre 2015-2019 no obtendrán una licencia de pesca submarina, incluida en la categoría de pesca recreativa. Así lo explica un anuncio en la puerta de la Oficina de Inspección Pesquera de Cienfuegos.

La condición no es una iniciativa de la provincia sureña, lo estipula la Resolución 18/2020 “Procedimiento para el otorgamiento de autorizaciones de pesca en la República de Cuba”, una de las normativas derivadas de la Ley 129 (Ley de Pesca), publicada recientemente en la Gaceta Oficial.

“Es requisito indispensable no tener antecedentes de violaciones del régimen de pesca en un término de 5 años anteriores a la fecha de solicitud”, explica el artículo 21 de dicha resolución.

Aunque el proyecto y fundamentación de la Ley de Pesca que circuló meses atrás hacía alusión al establecimiento de los antecedentes de violaciones del régimen de pesca como una limitante para obtener licencias, pocos pescadores submarinos imaginaron que les exigirían haber tenido una actitud impecable durante un lustro para poder volver a sumergirse a pescar.

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La fundamentación de la Ley de Pesca hacía especial énfasis en la pesca submarina por “la trascendencia y peligro que constituye en la preservación de los ecosistemas marinos, y los daños que trae aparejada su práctica descontrolada”.

El Proyecto de Ley que aprobó la Asamblea Nacional del Poder Popular era claro y abogaba por la reducción del número de licencias de pesca emitidas anualmente, con el fin de disminuir la explotación y permitir la recuperación de los recursos a largo plazo.

En este sentido, la aprobación de cualquier tipo de licencia para pescar está determinada por el buen comportamiento de los solicitantes en los últimos 5 años. Asimismo, la Resolución 18/2020 apunta que la “emisión de licencias está sustentada sobre la base del análisis del estado de los recursos pesqueros, cuyos resultados determinan la cantidad de licencias a otorgar”.

Las de pesca submarina, por ejemplo, deben renovarse cada año y se asignan a cada uno de los municipios y poblados con una cuota específica. Este año comenzaron a entregarse a principios del mes de febrero. En Cienfuegos se concedieron solo 130, 10 menos que en 2019. Ante esta reducción, varios pescadores del consejo popular Castillo-CEN manifestaron descontento, según cuenta un pescador que pidió el anonimato y que sí pudo adquirir una.

“Para esta zona que es de pescadores solo dieron 13 licencias”, dice. “Mucha gente se quedó sin la posibilidad. Están muy disgustados”.

El documento ubicado en la puerta de la ONEI de esta provincia dejaba claro que solo se otorgarían licencias a quienes tuvieran residencia particular en Cienfuegos. También informaba el orden de prioridad que establecieron en ese territorio: personas que residan en asentamientos pesqueros, en asentamientos no pesqueros cerca de la costa, y en ciudades y pueblos. Ninguna de estas “condiciones” se mencionan en la Resolución 18/2020 ni en otra normativa derivada de la Ley 129.

Responden, si acaso, a la organización establecida por esas instituciones en cada territorio para contribuir a la reducción.

“Qué daño podemos hacerle al ecosistema marino si solo podemos pescar sábados y domingos y días feriados”, se pregunta el pescador del Castillo-CEN. “Los que salen todos los días en sus barcos hacen mucho más daño. No entiendo por qué se ensañan con los pescadores submarinos”.

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Julio César Camejo pesca desde hace tiempo y a pesar de tener un historial limpio no pudo solicitar una licencia de pesca recreativa (categoría submarina) para 2020.

“Desde hace años vivo en Guanabo, pero mi dirección es de Arroyo Naranjo”, explica. “Yo siempre había sacado por aquí mi licencia de pesca, pero este año, con la nueva ley no puedo solicitarla por Guanabo”.

Al parecer, no solo en Cienfuegos se tomaron esta atribución con respecto a la dirección particular de los solicitantes.

Julio César cuenta que fue entonces hasta Arroyo Naranjo a pedir una licencia, pero, de los más de 40 pescadores que había allí, solo pudieron conseguirla 17. Esa es la cuota para el municipio.

“El jefe de todos los inspectores nos dijo por lo claro que ellos no tenían la culpa. Fue el gobierno quien decidió restringir las licencias y a quien cojan pescando ilegal le puede poner multas de más de 2 000 CUP y decomisarles los equipos”.

Julio César no quiere arriesgarse a pescar ilegalmente, pero le frustra el no tener siquiera la posibilidad de hacerlo —como años antes— con un permiso.

“La explicación que me dieron fue que nosotros somos pescadores furtivos que matamos muchas especies en peligro y capturamos piezas de escaso tamaño”, comentó Miguel Barreras Hernando. “Por esto quieren prohibir y eliminar la pesca submarina en Cuba, y como no pueden, cada año reducen la cantidad de licencias”.

Miguel reconoce que es cierto que muchos pescadores lo hacen indiscriminadamente pero, “¿es justo que todos paguemos por esto?”, se pregunta. “¿Tenemos la culpa de que el Estado no sea capaz de tener los mecanismos necesarios para hacer cumplir la ley?”.

“He visto a muchachos con escopeta pescar una guasa, que se mete casi 100 años para crecer”, aseguraba a elTOQUE Carlos Fernández Pérez, descendiente de la familia Devesa, de larga tradición pesquera en Cienfuegos.

Otros como Gabriel de Jesús Rumbaut también prescindieron de la pesca submarina porque no solo se mata el pez, sino que, al sumergirse, también se recogen caracoles, algas, coral negro y otras especies del entorno marino.

“Mi decisión fue un asunto de conciencia”, cuenta. “Nunca un lugar de la profundidad fue el mismo después de disparar una escopeta”.

Según datos del Ministerio de la Industria Alimentaria, en los últimos 5 años las 54 especies que se pescaban en la plataforma disminuyeron en un 44 % y las capturas de estas decayeron en un 70 %. Tal situación obligó a importar 8 mil toneladas de pescado al año. Casi 40 mil pescadores acreditados actuaban sobre el recurso pesquero de la deprimida plataforma cubana. De ellos, 17 600 ejercían la pesca deportiva-recreativa —en cuya licencia se incluía la pesca submarina.

La futura Ley de Pesca y el abastecimiento de pescado en Cuba. Hablan los pescadores

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Solicitar una licencia de pescador submarino podría ser como ir al agro a comprar viandas. Se hace una cola para solicitarla y ya. Sin embargo, con la reducción de estas, no basta con hacer la “cola” desde la madrugada y llevar los datos necesarios: carnet de identidad. Como las viandas, las licencias de pesca submarina no satisfacen la demanda. Ismael Hernández, de Santa Lucía, madrugó, hizo la “cola” en Nuevitas y “pescó” una licencia.

“En Nuevitas tenían ya una lista con el nombre de quienes tenían alguna multa o advertencia”, cuenta. “Llevo 20 años pescando y nunca he tenido problemas, pero a veces la policía y los guardafronteras se ensañan con los pescadores”.

Según cuenta, un amigo suyo que no alcanzó licencia le dijo que iba a pescar ilegal porque su familia vive de eso y que, a pesar de las multas, a la “pesca siempre se le saca”.

El Decreto no. 1/2019, del Consejo de Ministros, “Reglamento de la Ley 129 Ley de Pesca” es claro en cuanto a las violaciones del régimen de pesca y sus sanciones. Multas de 1 000 CUP a 5 000 CUP pueden ser duplicadas de acuerdo a las características de la contravención, y también puede aplicarse “la suspensión o cancelación de la licencia y el decomiso del producto, las artes y avíos de pesca, incluyendo los buques, embarcaciones y artefactos navales y cualquier otro medio utilizado para cometer la infracción o directamente vinculado a esta”.

Las sanciones están dirigidas principalmente a quienes pesquen sin autorización, capturen, transporten, procesen o comercialicen especies destinadas a la pesca comercial estatal o en régimen especial de protección, tóxicas, amenazadas o en peligro de extinción; o empleen explosivos y sustancias químicas durante las operaciones de pesca.

A partir de estas normas complementarias recién publicadas, también se prohíbe practicar la pesca submarina en días y en zonas no autorizados, así como utilizar equipos de respiración artificial o escopetas que no sean las permitidas, y transportar y/o comercializar especies acuáticas que estén por debajo de la talla y peso mínimos o por encima de la talla y peso máximos establecidos.

En una entrevista para el periódico 5 de Septiembre, Orlando Díaz Padrón, director de la ONIE en Cienfuegos, reconoció que las amonestaciones a los pescadores submarinos son severas: “decomiso de las herramientas y los equipos para ello, sabiendo que resultan muy costosos y no están en nuestro mercado”.

“Por tanto, es medular hacer un llamado constante a la disciplina y al cumplimiento del reglamento”, afirmó Díaz Padrón.

En lo adelante, la pesca submarina solo puede practicarse los sábados, domingos y días feriados, en las aguas marítimas permitidas y mediante buceo a pulmón libre y con escopetas de liga o resorte, oleoneumáticas y arpón, siempre en cantidades unitarias.

Guerra avisada…

 

Puede consultar la Gaceta oficial a continuación: 

Gaceta Oficial 07_02_20

 

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