“Vendo pasajes a Moscú a muy buen precio, pasaje y hospedaje”, repite una joven que responde al nombre de Rosana y se pasea entre quienes esperan para comprar pasajes con destino a Moscú afuera de la oficina en La Habana de Aeroflot, la aerolínea rusa.

Cuando logra comenzar un diálogo con alguien, asegura: “Si ustedes quieren yo los puedo conseguir más baratos (los boletos de avión). Miren, todo depende de la temporada. En el invierno estaban por encima de los 1 000 dólares, en ocasiones es tanta la demanda que sobrepasa los 1 500 CUC”.

Cuenta que su novio ofrece paquetes turísticos a Rusia y vive cerca de los mercados “donde todos los cubanos van a comprar para traer cosas buenas, de calidad.

“Allá adentro deben estar los boletos entre 1 000-1 400 USD. Mi novio que vive en Moscú se los puede conseguir a mejor precio, por Internet y no les cuesta nada”, continúa Rosana, quien intenta vender sus pasajes en 980 dólares.

Según ella, a través de la web se los “consiguen”. “No es estafa, no —afirma. Los pasajes “allá afuera” cuando se compran por Internet salen un poquito más baratos. Mi novio no le saca dinero a eso, porque a él lo que le interesa es rentar su casa y tener las habitaciones llenas”, aclara.

En la cola, salta una pregunta tras otra para Rosana, quien responde sin titubeos ni margen a la duda, pese a estar rodeada de personas que la miran con desconfianza.

“¿Y entonces?”, nos interpela.

“Vamos a entrar primero a ver los precios”, le responde Antonio Fleitas, quien fue militar y abogado y ahora planea visitar Rusia.

Luego de casi tres horas de espera, algunos entran a consultar precios y fechas. Salen poco convencidos con las tarifas de Aeroflot y tentados con los de Rosana. Ella se mantiene en la cola, rodeada de potenciales clientes. Su discurso no cambia.

Del boleto aéreo y otros misterios

Según explica Luis Pinheiro*, periodista residente en Moscú, antes los cubanos viajaban a Rusia en Air France y algunos en KLM, pero Francia y Holanda empezaron a pedir visas de tránsito, ya que varios nacionales del país caribeño pedían asilo político al tocar suelo galo u holandés.

Estos gobiernos europeos —comenta— se adelantaron a una posible crisis migratoria al imponer las visas de tránsito como requisito y, con este movimiento, evitar una oleada de presuntos perseguidos políticos.

El periodista aclara que ciertamente los billetes vía Internet son más económicos. “Ahora, es mentira eso de que no se benefician con el cobro —dice en relación a los que se “brindan” para reservar un boleto, como el “novio” de la mencionada Rosana. Generalmente los pasajes cuestan un 20 0 25 por ciento menos. Para el cubano común es muy difícil tener una tarjeta Visa o MasterCard, incluso si la tuviese, debido al país donde reside y las restricciones que existen, le es complicado comprarlo por esa vía. Varias de estas personas se aprovechan de ello para cobrar tarifas exorbitantes para las economías personales de los que quieren viajar”.

“Los pasajes sacados desde aquí suelen ser más baratos, aparte de que ves cuando salen en oferta y se pueden comprar a buen precio. Para serte sincero rondan entre los 800 y los 1 200 dólares, depende de para cuándo los quieres”, agrega Yuniel, otro de los cubanos residentes en Rusia, contactados vía WhatsApp para este reportaje.

“Mi hermano, ir a Rusia es caer en una mafia. Todo es por el “dos” (ilegal o, al menos, que ocurre en condiciones medio nebulosas). Le das el dinero a una persona que no conoces —mil, mil y tanto— para que te saque un pasaje por Internet, que es más barato, te ahorras unos quilos, pero ahí mismo te embarcas”, ilustra Gonzalo González, un artista visual que vive en la Isla de la Juventud.

Las salidas de cubanos siguen creciendo

Lisandra Rodríguez* y Antonio Fleitas* pagaron 950 dólares por cada billete de ida y vuelta a Moscú. Ambos, graduados universitarios y extrabajadores estatales, consideraron que la capital rusa era un lugar seguro para incrementar sus ahorros y expandir su negocio.

Actualmente son dueños de un stand en la feria de San José en La Habana Vieja, en el cual venden todo tipo de talabartería a los turistas. Sus ambiciones como comerciantes van más allá de ser simples intermediarios, desean convertirse en productores de sus propias mercancías. Moscú pudo ser la solución.

Desde hace varios años, esta ciudad se ha convertido en el Edén para los comerciantes cubanos. Tras el cierre del visado libre a Ecuador, el 1ro de diciembre de 2015, muchos antillanos decidieron probar suerte en la mayor nación del mundo.

Variadas son las mercancías que encuentran allí: desde piezas para abastecer el mercado negro de autopartes que se mueve en Cuba, hasta el negocio minorista de ropa y peletería, respaldado por la calidad de los productos, muy superior al de los procedentes de Guyana, Panamá, Haití o México.

Cifras reveladas por Cubadebate ilustran que 50 mil cubanos han viajado al exterior en los últimos cinco años, para atender un negocio propio o para cumplir un contrato de trabajo de interés personal. De ellos, un total de 17 mil visitaron Panamá en lo que va de 2019. A ese ritmo podría sobrepasarse el número de los 57 251 cubanos que arribaron al istmo el año anterior. Las inversiones de los antillanos representan actualmente unos 100 millones de dólares solo en compras dentro de la Zona Libre de Colón.

Seis consejos para viajar como “mula” a Panamá

Hasta mayo de 2019, 5 000 cubanos habían llegado a Nicaragua, según informó el Instituto Nicaragüense de Turismo. Las llegadas a Guyana, al decir de las autoridades locales, se estiman entre 600 y 700 semanales e incluyen a los isleños que arriban para comprar pero también a quienes viajan con el fin de realizar sus trámites de visa de Estados Unidos, tras la suspensión de ese trámite migratorio en La Habana.

De enero a mayo ingresaron a México por vía aérea, mediante algún tipo de visado, unas 65,500 personas de nacionalidad cubana, según datos del Instituto Nacional de Migración (INM). 

En el caso de Rusia, las estadísticas recogen un total de 7 993 viajes de nacionales de Cuba en 2018. De estos, 6555 con motivo de hacer turismo[1]. Dentro de esta última cifra, se encuentran incluidos los viajes de quienes llegaron ese año a comprar mercancías en las plazas y mercados moscovitas.

Estadísticas de viajes de cubanos a Rusia. Información: Proyecto Inventario.

Estadísticas de viajes de cubanos a Rusia. Información: Proyecto Inventario.

 

Sin dudas, razones culturales también vencen el temor a lo desconocido. La Plaza Roja, el Kremlin, la nieve, el metro y otros puntos turísticos despiertan el interés de los caribeños, aunque Liublinó y otros supermercados de Moscú son el verdadero paseo a caminar.

Eledys Martínez, propietaria de un mininegocio de catering en La Habana, así lo expone: “Allá fui con el dinero para hacer mi inversión, pero también para ir a una pista de patinaje con mi hermano y a un parque acuático. Fui a hacer cosas que acá en Cuba no se pueden”.

Lisandra y Antonio compraron en menos de cuatro días. “Fueron jornadas muy intensas. Trabajamos como nunca lo hemos hecho acá en Cuba. Comprar, embalar, pesar, todo fue muy de prisa, muy intenso, pero aprovechamos tres días para ver Moscú, recorrer la Plaza en la noche y disfrutar del ambiente de la ciudad. Lástima que estuvimos por muy poco tiempo. Íbamos con el dinero contado para la inversión, en el que también se incluía el alquiler”, narra Lisandra.

Yuniel asegura que generalmente los cubanos van solo con la idea de comprar, pero una vez en Moscú se “embullan” a tomar aunque sea el metro.

Gonzalo González no tenía mucho entusiasmo por viajar a la capital rusa, pero su amigo Reinier lo empujó a la aventura. “Yo quería visitar algún país y Rusia me pareció ideal. No es Estados Unidos, pero es poderoso también. Allá hay cosas interesantes de cerámica que es mi mundo. Lo que me da las “balas” acá en Cuba. Así que me lancé a ver lo que me interesaba, la cerámica y recuperar la inversión con pacotilla. Porque, asere, esto está malo y acá hay muy poco, entonces uno siempre trata de recuperar su dinerito. A plazos, pero intenta”.

“Para los jóvenes es abrir los ojos, ver lo que hay fuera de Cuba, da opciones para crecer económicamente, da perspectivas. Es mi sensación de sueño cumplido al lograr salir de Cuba aunque sea una vez en la vida, conocer un lugar con mucha historia que solo he visto en fotografías y por referencia de aquellos que estudiaron en la extinta Unión Soviética”, refiere Lisandra.

Eledys Martínez quedó encantada con la educación de los rusos. Para la habanera residente en Playa, contrasta el tamaño de los rusos con su hablar bajo y los modales. “Eso sí, noté un poco de xenofobia y en ocasiones nosotros los cubanos nos comportamos mal en los comercios y eso molesta. Pero Rusia es un lugar limpio y bastante seguro”.

¿La hermana nación?

Rusia no es distante para los cubanos o, al menos, tan distante en términos culturales. Durante la segunda mitad del siglo XX y finales de la misma centuria, cubanos y rusos intercambiaban continuamente.

Además del comercio y los nexos fomentados por los gobiernos de ambas naciones, los eslavos residentes en Cuba fueran asesores políticos, estudiantes, trabajadores, militares o simplemente parejas de cubanos. Algunos llegaron a mercadear informalmente con los caribeños.

El mercado negro de la “pacotilla” existió desde ese entonces. Los rusos vendían a buenos precios y de primera mano artículos que en las tiendas cubanas de cupones no se podían adquirir. Sobrecamas, cortinas de baño, menaje de cocina y otros artículos eran comprados a los “bolos”.

“Ellos vendían con muy buena calidad” –recuerda Noris Peña, una cubana de más de 60 años que aún conserva unas cortinas compradas a una “rusa” en 1989. En el libro El fin del homus sovieticus, se pueden hallar algunas de las razones reales de porqué en los años 80 este comercio informal ruso-cubano se intensificó. La severa crisis que ensombreció a Moscú hizo que los “bolos” también vivieran del “invento”.

“Volar a Moscú, tu mejor opción con nosotros”

Anuncios como este pueden encontrarse en Revolico,  Habanaporlalivre.com y otros sitios web de anuncios y publicidad, en los cuales cubanos residentes en Moscú promocionan su negocio.

Varios nacidos en Cuba radican desde la caída del comunismo en la nación báltica; otros simplemente se han mudado hacia ese país en el cual han podido convertirse en “gestores” del “turismo” antillano. Actualmente, la cifra de cubanos residentes legales en la capital rusa asciende a 2228, aunque esta cifra podría ser más elevada dado que se determina a partir de las declaraciones que hacen las personas sobre su origen.

Entre los servicios que ofrecen algunos de los radicados allá, además de la mencionada reserva y compra de boletos desde Moscú, se cuentan también la recogida y regreso al aeropuerto; transporte hacia los mercados y tiendas; pedidos a través de Internet; envíos de carga y de paquetería (paquetes de 1.5kg); excursión por la ciudad de Moscú, si lo desea y traducción.

Sin embargo, varias de estas ofertas que se anuncian quedan en promesas, que se deshacen como copos de nieve una vez que el cliente está allá.

“Te estafan con el paquete que te venden en Cuba de alojamiento y transporte, por desconocimiento del que viaja por primera vez. Nosotros fuimos a través de una Rosana que nos daba opciones de alojamiento, recogida en aeropuerto y transporte disponible ῾en todo momento. Para nosotros, que íbamos por primera vez, nos parecían precios justos. Pero una vez en Moscú te das cuenta de que no hay relación entre la oferta y el servicio que dicen ofrecer”, ilustra Antonio Fleitas.

Luis Pinheiro ha escuchado historias de cubanos que han sido estafados con el transporte. “Acá el transporte en taxi es muy eficiente y barato. Para que tengas una idea: del aeropuerto a donde yo vivo hay aproximadamente 70 kilómetros, me cobran 20 dólares, más o menos, pero a los cubanos les cobran entre 30-40 dólares y casi siempre alquilan en áreas más cercanas”.

“Realmente lo que te cobran por transporte es carísimo y no siempre está disponible, como en ocasiones te dicen acá en Cuba”, agrega Lisandra.

Captura de pantalla de un anuncio en Revolico

Captura de pantalla de un anuncio en Revolico

Lisandra, que viajó a través del paquete turístico que Rosana le vendió con una gran sonrisa, se lamenta una y otra vez de haber caído en el encanto de la joven. “Te dicen que el alojamiento es de dos (personas) por cuarto, pero se convierten en cuatro o seis por habitación. No fuimos de las peores historias que escuchamos, pero tampoco fue lo que habían prometido, no nos atendieron como dijeron que harían y cobraban bien caro para el servicio que decían prestar”.

Gonzalo González valora que en ocasiones los cubanos caen en esas “agencias” para ahorrarse unos kilos, pero al final son “devorados por los tiburones”.

“Mi hermano, eso es un campismo. Rusia para los cubanos es un campismo si quieres ahorrarte dinero. Para empezar el precio es de 12 dólares la noche, duermes en una litera y tienes que compartir con ῾ventipico᾽ de personas en esos hostalitos. Al final te das cuenta de que los ῾agentes᾽ son los que rentan esos lugares mucho más baratos y a ti te raspan”.

Luis expone que en ocasiones son hasta seis personas por cuarto, con precios entre 10 y 15 dólares por noche. “La mayoría de estos cubanos se dedican a estafar a los propios cubanos. Se han dado casos de cubanos que son engañados por compatriotas para quitarles el dinero”, acota el periodista.

A lo que Gonzalo suma: “Eso es una mafia, todo está cuadrado cuando viajas a través de estas personas. Si yo volviera, lo haría por mi cuenta, porque todo está cuadrado para robarte, las tiendas a donde te llevan, los tenderos con los que hablan, con todos tienen sus comisiones y es muy difícil para el que no conoce evitar que le roben”.

“Los cubanos maltratan a los mismos cubanos allá, pero cuando ya estás arriba del burro tienes que darle los palos”, dice Lisandra, con resignación.

Captura de pantalla de un anuncio en Revolico

Captura de pantalla de un anuncio en Revolico

¿Qué puedo vender y a cuánto?

Liublinó, Mega-Auchan, Savadov, son algunos de los supermercados que los cubanos “asaltan” en busca de mercancías para traer a Cuba y luego revender.

Entre los productos de mayor demanda en la Isla están los zapatos, la ropa deportiva y algún que otro artículo a pedido. En esta clasificación entran las piezas de automóviles. Es bien conocido que la Mayor de las Antillas posee uno de los más deteriorados parques vehiculares de América. Es por ello que las piezas traídas de Moscú son un verdadero respiro.

Deuris Domínguez, del reparto Mantilla, viajó en 2013 como mula a Moscú. Fue a traer piezas, la mayoría de rodamientos. Él, quien además es botero y en ocasiones ayudante de chofer, explica que las autopartes de los autos marca Lada y Moscovich son las que más demanda tienen, pero hay que conocer el mercado e ir al seguro, sino se puede perder la inversión.

“Aquí es muy fácil conseguir compradores, hay muchos carros rusos y motos”, asegura. Varias fuentes concuerdan en que Jawa, Riga, Karpaty y Júpiter son las marcas de motocicletas que más se oxigenan con las piezas traídas desde Moscú.

A través de WhatsApp, Yuniel me sugiere que si voy a Moscú traiga piezas de Niva, Lada, Moscovich. “Ashan es el mercado ideal”, recomienda.

Según el “agente de turismo”, estas tienen muy buena acogida, pero al igual que Deuris sugiere ir con pedidos previos. Para él, no hacerlo es una pérdida de dinero.

De acuerdo con un reportaje publicado en Wall Street Journal y replicado en Infobae, actualmente el mercado de autopartes para carros de fabricación soviética es el más concurrido por los cubanos. Ambos medios confirman que el tradicional Moscovich y el Lada 1 500 son los automóviles más favorecidos del mercado negro en la Isla.

El mismo reportaje revela que de no ser por los cubanos estos mercados moscovitas serían cementerios. “Estaríamos quebrados si no fuese por ellos”, apostilla Timur Muradian, un vendedor de autopartes recicladas del mercado de Yuznii Port, quien calcula que los cubanos compran el 40 por ciento de su mercancía.

Yuniel advierte que junio es un excelente mes para compras, pues inician las ventas de mercancía para el verano. “No obstante, también puedes incursionar en la electrónica, donde hay cosas originales y copias. Recomiendo originales. Las personas se llevan parques inflables, piscinas, la mayoría de estas cosas son por encargo”.

En tanto, el artista Gonzalo cree que los zapatos son una garantía para recuperar la inversión.

“Los zapatos y ropas varían según el tipo y la marca. Dan resultados porque se compran al por mayor, por cajas de ocho pares y las ropas por paquetes. Desde mi punto de vista, la mejor época para viajar es el invierno, porque hay pocos cubanos y los precios de las ropas de verano que son las que se usan en Cuba, bajan. No obstante, los cubanos llegan por cientos en cualquier época. Yo pensé que con la apertura de Panamá iba a cambiar, pero no ha sucedido. Aunque subieron los pasajes, se han buscado alternativas”, comparte Luis Pinheiro.

Tomada de The Cuban History.

Tomada de The Cuban History.

El camarada Alpidio y los benditos envíos

“La trampa de los pasajes baratos por Internet está en que solo puedes llevar 23 kilos, ahí entonces empieza a correr la maquinaria de la estafa —asegura Gonzalo. Mira, el resto de la importación tienes que enviarla (como carga no acompañada) porque Aeroflot ha tomado medidas fuertes con los vuelos para Cuba. Eso sí, se te queda un paquete y eso es candela, ahí te encienden”, añade.

La oscuridad del tema se expresa en los precios de los envíos de carga sin acompañante y de la paquetería. Según Yuniel los envíos de carga no acompañada salen en 270 rublos el kilogramo (4.15 USD), además se pagan 100 dólares. “Alpidio es la persona encargada de eso. El que envía las cargas de los clientes. Sí, yo lo hago porque es muy tedioso el proceso y a los clientes no les gusta meterse en eso. En el caso de la carga, él llena todos los papeles porque es muy agotador, además de velar porque llegue el envío. No es que él sea una persona que lo hace todo, él tiene una empresa de carga. Es algo serio”, explica.

Por su parte, Alejandro, aunque no se dedica a enviar paquetes, recomienda que se haga a través de la agencia de Alpidio, “una persona segura y que es seguro”. Puedes ir a la agencia y hacer el envío. Son 3 500 rublos, más 250 rublos por cada kilogramo que envíes. Lo que no es sencillo es el retráctil que se le aplica. Los 3 500 rublos son para el bolsillo de la agencia, más 250 por kilogramo y se incluyen 100 dólares extras”. A la pregunta de qué se hacía con esos otros 100 dólares, no recibimos respuestas.

En tanto Marco, un amigo de Gonzalo, advierte que todos conocen a Alpidio, un tipo que se ha ganado el respeto en Moscú, pero no existe claridad sobre la legalidad de su “agencia”. Aunque tiene todos los contactos “dentro” para que los paquetes lleguen seguros, ninguno de los entrevistados ofreció vías para contactarlo. Las respuestas fueron parecidas: “es una persona peligrosa y de temer”.

La sociedad cubana está cambiando y las nuevas generaciones están tratando de romper los muros de la crisis económica que el país vive. Moscú se ha convertido en una alternativa viable para aquellos que desean emprender o insuflar sus negocios en la Isla. Los escasos surtidos en las tiendas estatales, los altos precios por mercancías de calidad cuestionable y la posibilidad de pago por plazos que ofrecen quienes se dedican a la venta de pacotilla “por la izquierda” son factores que empujan a los cubanos a seguir alimentando estas redes informales de comercio.

[1] En estas cifras de entradas a Rusia están contabilizados los viajes, no las personas. Si alguien visitó el país en dos ocasiones, aparecerá reflejado dos veces en los datos, aunque sea una sola persona.

*Los nombres de algunos entrevistados fueron cambiados por seudónimos, respondiendo a su petición.

 

Este texto fue realizado con la colaboración de Proyecto Inventario