“Cu-ca-ra-chi-ta Mar-ti-na, ¡qué- lin-da es-tás!”. Y mueve sus brazos mecánicos con la misma cadencia con que reproduce sílabas; porque este pretendiente de la Martina es un robot de cerebro mecanizado.

Desaparece de escena y aparece un toro bien “macho” que lanza su lazo a la hermosa cucaracha. Desde sus asientos un montón de niños le gritan regaños al toro mariachi.

Se ríen del único gallo reguetonero del universo que, por si fuera poco, carece de aptitudes vocales para interpretar cualquier otro género musical. Y desaforados, de pie en las gradas, alertan al Ratoncito Pérez sobre la golosina de la cebolla.

Estos pretendientes tan divertidos son interpretados por el joven Fernando Gómez López, director a su vez de un proyecto que renació con vítores en Trinidad.

“Usamos la representación del antihéroe para que los niños identifiquen lo que es feo y a quienes no quieren parecerse cuando crezcan. Por último, interpreto al Ratoncito Pérez, quien reúne las virtudes de que adolecen los otros pretendientes, pero es muy goloso, porque en la vida real todos somos imperfectos“, precisa Fernando.

Foto: Luis Carlos Sotolongo. Tomada de Periódico Escambray.

Juglarina y Bufoncino durante una presentación de La Cucarachita. Foto: Luis Carlos Sotolongo. Tomada del periódico Escambray.

La actriz principal, Mirielsi Valdés Cuevas, explica que Juglarina y Bufoncino ponen en escena La Cucarachita, el primer montaje de Teatro Dador: “pues hasta ese momento nos presentábamos con un grupo de espectáculos, de clown, principalmente”.

Hace tres años, la tercera villa adolecía de grupos de teatro para los niños. Entonces Dador era una compañía anclada en la cabecera provincial, Sancti Spíritus. Aunque había alcanzado reconocimiento sobre las tablas, se acercaba  su desaparición. Accedieron a poner la compañía en manos del egresado de la antigua Escuela Profesional de Arte “Samuel Feijóo”. Pero el plan incluía trasladar su “sede” para Trinidad, con una poética nueva y un elenco novel.

“La verdad es que fue muy difícil asumirlo, porque el plato fuerte de las escuelas de arte del país es el teatro para adultos. Ni siquiera dominábamos el abecé, pero de cualquier modo tratamos de aprovechar todo en escena; bailar, cantar, actuar, ¡como una chispita que nos surge!”.

Y si de paradojas se hilvana esta historia, es también debido al empeño de Fernando (Miguelito, le dicen sus vecinos del campo), por hacer arte, a cuenta y riesgo del sector estatal de la cultura, en una plaza que ofrece más oportunidades para el mercado turístico. “A veces nosotros mismos tenemos que diseñar la escenografía, pintarla, hacer de atrecistas, las luces, ¡todo!”, comenta.

“Solo el Consejo Provincial de las Artes en Sancti Spíritus nos ha brindado algún apoyo institucional. Aquí en Trinidad, hemos tocado muchas puertas en vano”.

Fernando Gómez, director y actor de Teatro Dador. Foto: Glenda Boza.

Fernando Gómez, director y actor de Teatro Dador. Foto: Glenda Boza.

Haciendo currículo sobre el escenario

“Sin tener, al menos, una sede donde ensayar”, los actores —que en un principio fueron tres y hoy son solo Fernando y la actriz Mirielsi, su esposa— llegan hasta las escuelas, tienen espacios habituales en casas de cultura y se presentan también en la Maqueta de la Ciudad. Hasta este momento, han debutado con éxito en la mayoría de los escenarios que promueven el pequeño formato en el país.

Han sido aplaudidos en festivales de prestigio nacional como las Romerías de Mayo, en Holguín; Quinto Estudio de Primavera y Unión de Reyes, en Matanzas; el  evento Sin Fronteras, de Camagüey y; el René de la Cruz, en Sancti Spíritus, del cual cosechan un premio a la mejor puesta en escena y también a la mejor actuación femenina.

Formaron parte de las Guerrillas de Teatreros y de las Cruzadas Teatrales en los municipios de Granma y de su provincia de origen. Todo esto con solo unos tres años de actividad como agrupación.

“Un ejemplo de lo que podemos hacer con mayor apoyo es la experiencia con Aldaba. Esta empresa hace dos años nos financia un evento muy hermoso el día 8 de diciembre, en saludo a la declaratoria de Trinidad como Patrimonio de la Humanidad”.

Y no termina el parlamento, vuelve la mirada hacia Mirielsi. “Siempre remitimos invitaciones a los representantes del gobierno y del partido, porque nos gustaría que asistieran a nuestras presentaciones”, afirma la muchacha.

Teatro que “lucha” sus ingresos

—¿Aun así han realizado un periplo bastante amplio por el país? —les pregunto.

—Gracias a Silverio, quien ha sido el trampolín de Dador Teatro desde que nos descubrió en Trinidad en el 2016 —precisa Fernando.

El director del Centro Cultural “Mejunje” de Santa Clara elogió a los actores cuando en 2018 cerraron la edición del festival de teatro de pequeño formato que cada año se realiza allí. En sus palabras de presentación para El Currículum, Ramón Silverio reconoció el orgullo con que asistía a esa puesta. Agradeció la versión “tan fresca”, “que extrapola a problemáticas de actualidad” uno de sus propios libretos, “publicado por la Antología de monólogos cubanos en los años 80 del pasado siglo”.

Al parecer, durante la presentación del unipersonal en el festival Molinos de Cuentos de Ciego de Ávila, Flor Estrella (personaje protagónico) recibió una acogida aún más favorable que los aplausos santaclareños: “un personaje pintoresco, de pelo corto ensortijado y vestuario extravagante, que a través de la ironía y el doble sentido mostró las interioridades de los procesos de evaluación de los artistas”, sostiene TV Avileña en un artículo titulado Probar el currículo.

“El 9 de marzo de 2015 nos evaluamos en el Guiñol de Santa Clara y nos dieron tránsito acelerado al Primer Nivel”, cuenta Fernando respecto a este, el primer unipersonal para adultos, en que dirige a su esposa. “Solo después de un proceso, el 26 de abril de 2017, se hizo efectivo este dictamen, que entre otros aspectos, significaba un aumento salarial”.

“A raíz de esto, montamos esta obra que aborda el tema a través del conflicto de los actores que vienen de formación empírica y pasan aún mucho más trabajo para ser valorados como artistas”.

—¿Cómo escogen el repertorio?

—El teatro no puede ser otro que el reflejo de la sociedad en que estamos viviendo. Dador busca temas de actualidad, siempre para bien, pero temas que impliquen la realidad.

“Hay quien cree que este es un oficio fácil, pero no”, asegura Fernando.

Mirielsi Valdés durante la presentación del monólogo El Currículum en El Mejunje. Foto: Glenda Boza.

Mirielsi Valdés durante la presentación del unipersonal El Currículum en El Mejunje. Foto: Glenda Boza.

Peregrinos del arte

“Llevamos una doble vida: —explica Mirielsi— matrimonio de pareja y de trabajo. Ocupamos la misma cantidad de tiempo, el mismo lugar, los mismos intereses”, toma aire y continúa.

“Mi suegra nos cuida a nuestro bebé allá en su pueblito de Yaguajay, para nosotros estar hoy en un festival y poder hacer teatro. Es un sacrificio bastante grande. Nos perdemos momentos importantes de la vida del niño porque estamos trabajando”.

La sonrisa clara de Flor Estrella o Martina delata la presunción de esa edad en que un artista ansía conquistar el mundo a golpe de sueños; pero la profundidad de esa mirada solo ahora se me vuelve legible. Allí está la ternura indócil de la maternidad que apenas se transparenta en facciones de niña triste.

En cierta travesía en un paraje llamado Llanada Arriba, el semanario espirituano abordó a Dador Teatro y refirió en su páginas: “Tal y como Escambray los describió, los vuelve a encontrar: con el teatro a cuestas, desafiando mil molinos de viento, como peregrinos sin escenario y sin luces”.

“A veces vamos por la calle, sobre todo en mi pueblito natal, nos dicen: `mira a esa gente, qué fácil trabajan. ¡Trabajar yo… de sol a sol!´, y eso nos duele, ¡se creen que la vida de los artistas es fácil! Este es un trabajo que te desgasta física, intelectual y emocionalmente. Tan sacrificado y tan fuerte como cualquier otro”, dice Fernando.

─¿Quién escribe y quién corrige el libreto? —me entra curiosidad.

—Por lo general yo escribo y ella me dice siempre: ¡le falta algo, algo…! A veces estamos así traba`os en un tema por días y días. Es muy exigente, la verdad. Trato de lograr la perfección —asegura el director.

Se ríen, nos reímos, a la vez que nos despedimos.