Andy Bofill es uno de los mejores basquetbolistas en Cuba. Todavía es el puntal de los Lobos de Villa Clara, un equipo que fue campeón varios años de los torneos domésticos cuando reunía a los jugadores de la zona central y antes de las salidas inesperadas de sus atletas de mayor calidad.

En los mejores tiempos de Andy y Los Lobos, la Sala Amistad de Santa Clara se abarrotaba en cada partido. Hoy no pasa de la decena de asistentes. No obstante, Bofill resiste estos años a pesar de que confiesa una gran pena:

“Estoy excluido del equipo Cuba, sin ninguna justificación. Si van a buscar peros, podrán decir que pedí vacaciones un año del equipo nacional, un año donde reitero no había torneos internacionales. Parece que eso lo tomaron mal, pero no había por qué. Mi rendimiento siguió siendo el mismo y lo demuestro año tras año. Mi rendimiento habla solo, pero con eso no me conformo. Aquí me considero entre los mejores, solo es una lástima que en la situación del baloncesto nacional se hagan equipos sin mirar el rendimiento”.

Foto: Yariel Valdés

Andy empezó en el mundo del baloncesto cuando tenía ocho años, empujado un tanto por la poca fortuna en la pelota y el voleibol, las primeras disciplinas que entrenó. Pero está sentenciado: por más que Andy entregue, anote y sude en la cancha, los decisores no le volverán a abrir las puertas de la quinteta criolla.

Por estos días se conforma el seleccionado nacional para una gira por China, convocarán a algunos veteranos dijeron. Pero Bofill sigue con la raya roja pasada. Ni así.

“Mi rendimiento está por encima de cualquiera en el equipo nacional, de cualquier decisor. Jugar en una liga extranjera nunca está las manos de uno, si no en la de los jefes que son los que saben. Sucede que aquí hay gente que se va para contratos en el exterior sin tener buen rendimiento en el país, entonces, por eso te digo, ¿qué perspectivas puede tener el que rinde en este país? ¿qué sueños?”.

— ¿Un viejo de 33 años?

“Yo soy partidario de que de los 30 a los 40 en el baloncesto alcanzas toda la maestría, toda la malicia, te pones top. Aquí tenemos un sistema un poco complicado donde después de los 30, eres un viejo, un veterano. Yo no lo siento así y lo he demostrado y lo seguiré haciendo hasta que yo decida dejar el baloncesto.

“Hay una falta de estímulo sistemática, realmente el deportista no se siente con ánimos. El estímulo es un factor esencial en el deporte a nivel mundial. Es lo que te hace esforzarte todos los días un poquito más, levantarte pensando en que tienes que entrenar, prepararte y ser mejor cada día”.

Foto: Yariel Valdés

Las condiciones para la práctica del básquet en la Isla, no está muy alejada de la realidad de la mayoría de los deportes, con la excepción de la pelota. El béisbol es la capital, lo demás es áreas verdes. De ese axioma no escapa nada, ni nadie. A pesar de todo, hay jóvenes que prefieren seguir luchando y entregando sus esfuerzos a los de casa, a su gente. Bofill tiene a su esposa fuera del país, no quiere pensar que la exclusión del team Cuba se deba a eso.

“Ahí es donde se pierde la motivación, no obstante seguiré haciendo lo que amo. En lo particular tengo que hacer lo que me toca, no pretendo hacer ni más ni menos. Ser quien soy y seguir demostrando lo que valgo. Demostrarle a unos cuantos decisores que no están de acuerdo conmigo que no pasa nada, que Bofill seguirá rindiendo para los suyos, hoy y mañana. Alguien al final tiene que ver lo injustos que han sido conmigo, valorarme antes que se acabe mi carrera deportiva”.