Luego de meses de especulaciones, por fin la reforma monetaria y cambiaria de Cuba tiene nombre propio (Tarea Ordenamiento) y una probable hoja de ruta (comenzará alguno de los próximos “día primero”).

La confirmación fue hecha recientemente por el presidente Miguel Díaz-Canel y varios miembros de su equipo ministerial en emisiones de la Mesa Redonda durante las cuales se habló mucho, pero se dijo bastante poco. A efectos prácticos, lo fundamental se explicó durante los encuentros del 13 y 14 de octubre, protagonizados por el ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, y el jefe de la Comisión de Implementación de los Lineamientos, Marino Murillo Jorge.

En elTOQUE hemos decidido organizar la información disponible y ofrecértela para que puedas sacar tus propias conclusiones. No debes olvidar, sin embargo, que este es un acontecimiento en desarrollo, por lo que las próximas semanas serán decisivas.

¿Qué sucederá con el CUP y el CUC?

La unificación monetaria y cambiaria implicará la eliminación del Peso Cubano Convertible (CUC) en un proceso de al menos seis meses, tras el cual quedará como única moneda de curso legal el Peso Cubano (CUP). En paralelo, tendrá lugar un radical incremento de los salarios a los trabajadores estatales. “Hoy el país paga unos 30.000 millones de pesos de fondo de salario, y eso va a crecer 4.9 veces”, detalló Murillo Jorge en la Mesa Redonda. Los precios de los productos y servicios que oferta el Estado también experimentarán alzas, aunque los dirigentes aseguraron que los nuevos ingresos permitirán pagar la canasta básica.

Los productos que se distribuyen mediante la Libreta de Abastecimientos formarán parte de esa cesta de bienes esenciales, pero los consumidores asumirán íntegramente sus costos; estos dejarán de estar subsidiados. A comienzos de la década el Gobierno estimaba que la población pagaba poco más de la décima parte de los 1.000 millones de dólares demandados por ese sistema de distribución normada.

Tras la reforma también se elevarán las facturas de electricidad y los servicios de abasto y saneamiento de agua, entre un largo etcétera de otras prestaciones que pasarán a ser sostenidas por la población.

Respecto al dólar estadounidense, se pretende fijar una nueva tasa de cambio, igual para personas naturales y jurídicas, con el objetivo de favorecer las exportaciones y desestimular las compras en el exterior.

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¿Cuál será la tasa de cambio dólar-peso cubano?

Hasta ahora, las autoridades han insistido en no revelar la tasa de conversión que regirá luego del “día cero”. Lo que sí definió Murillo Jorge es que “en un primer momento, nos mantendremos con un cambio fijo”. Futuras devaluaciones serán inevitables en el mediano plazo, agregó, pero “estamos esperando que sobre todo el sistema empresarial responda a lo que estamos haciendo [… que] se fortalezca y responda a las necesidades del país”.

El régimen de cambio es una variable fundamental. El Gobierno se ha propuesto eliminar la mayoría de los subsidios a los bienes y servicios que recibe la población, lo que implicaría que estos se vean sujetos a las oscilaciones de precios o en la cotización de divisas que se verifican periódicamente en el mercado internacional. Por poner un ejemplo, los alimentos distribuidos mediante la libreta de abastecimientos pudieran tener un valor a comienzos de año y otro, meses más tarde.

Apelando a los gráficos mostrados durante la Mesa Redonda del miércoles 14 de octubre, el economista y profesor de la Universidad Javeriana de Cali, Mauricio de Miranda Parrondo, calculó que la tasa inicial de convertibilidad estaría situándose en torno a los 22,28 pesos por dólar; una devaluación que considera insuficiente. “El mercado lo que está diciendo es otra cosa […] ¿es este el tipo de cambio de equilibrio? No lo creo. ¿Evitará la aparición de un mercado paralelo? Tampoco lo creo”, consideró. Una devaluación por etapas no es, por otra parte, algo tan raro como pareciera.

¿Qué pasará con el dinero depositado en los bancos y con los ahorros en general?

En esencia, perderá el valor en la misma proporción en que aumente la cantidad de efectivo en manos de la población.

Aunque al responder a preguntas sobre el tema, Murillo Jorge resaltó que algunos precios estatales no serán incrementados (sin detallar cuáles), y que las tiendas en CUC simplemente pasarán a operar en CUP sobre la base del cambio actual, un mayor volumen de circulante determinará una elevación del costo de la vida y, por tanto, una caída del valor real de los depósitos.

“No se puede pensar que vamos a tomar esos ahorros y multiplicarlos por tres, o cuatro, para que no pierdan capacidad de compra”, aclaró el jefe de la Comisión de Implementación y de Desarrollo de los Lineamientos. La única facilidad que tendrán los ahorristas cubanos será la de la conversión automática de sus depósitos de CUC a CUP. Y en teoría, la de poder canjearlos por MLC, pero esta última parece altamente improbable, toda vez que seguirá dependiendo de la disponibilidad de divisas por parte del Estado.

Las emisiones de la Mesa Redonda sobre el tema pudieran tener un efecto indeseado, sin embargo: que numerosos titulares de cuentas retiren su dinero de los bancos para destinarlo a la compra de bienes o servicios, como una forma de minimizar las pérdidas previsibles.

Entrevistado por elTOQUE, a comienzos de septiembre, el economista y profesor universitario Pavel Vidal Alejandro alertó: “En el mediano plazo, las medidas van a tener mucho beneficio, pero en el corto plazo va a haber un impacto importante en el valor de los ahorros en CUP y en CUC; va a haber una pérdida importante”.

En ese momento, el experto agregó: “Los que previeron de alguna manera esta situación y tienen una composición de ahorros más concentrada en monedas extranjeras pues tienen cierto tipo de respaldo, están menos expuestos, y también quienes tienen inversiones físicas”.

¿Se producirá un proceso inflacionario?

No resulta alarmista temer por una escalada de precios; sobre todo, si se tienen en cuenta las dificultades que afronta el país para satisfacer su demanda interna. Pero al igual que en julio de 2019 —cuando se anunció un inesperado aumento de salarios a los empleados del sector presupuestado— las autoridades son optimistas. “El empresariado nacional tendrá la oportunidad de entrar en un mercado hasta ahora nutrido mayormente por las exportaciones”, reflexionó el titular de Economía y Planificación, durante la Mesa Redonda del miércoles 14 de octubre.

Un año atrás, el propio Gil Fernández consideraba que no había “justificación técnica para el incremento de precios”, pese a que se pretendía incorporar al cono monetario más de 7.500 millones de pesos y la economía productiva mostraba signos de retroceso.

“No veo cómo es posible impedir la presión inflacionaria ante un incremento de la demanda […] sin que se incremente la oferta de productos”, advirtió por entonces el profesor universitario Julio Carranza Valdés, al poner en entredicho las proyecciones del Gobierno. Los acontecimientos posteriores le dieron la razón, y buena parte de los pagos adicionales terminaron licuándose ante los incrementos de precios que se sucedieron a lo largo del segundo semestre de 2019. Otro peligro es que la devaluación del CUP termine por propiciar una carrera por adquirir dólares y ampliar el pujante mercado paralelo de divisas.

Ninguna de las declaraciones oficiales ha planteado respuestas convincentes para esas inquietudes. De hecho, lo contrario: durante las emisiones mencionadas de la Mesa Redonda, tanto Murillo Jorge como Gil Fernández insistieron en latiguillos como los de que el proceso será “seguido muy de cerca para adoptar las rectificaciones necesarias”, y que nadie quedará abandonado. Ambas red flags indican hasta qué punto la alta dirigencia es consciente del impacto que tendrán las medidas y cuán limitada es su capacidad para minimizarlo.

Pero a juicio de especialistas como el doctor en Ciencias Económicas Oscar Fernández Estrada, “en algún momento hay que hacerla [la reunificación monetaria], de lo contrario no vamos a salir nunca de este marabú”.

La esperanza es que, luego del sacudón inicial, la economía enrumbe hacia mejor camino. ¿Será?

 

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