Twitter anunció recientemente la suspensión de 526 cuentas que compartían contenido sobre Cuba de manera irregular. En su blog, la red de microblogging adjudicó la administración de esos perfiles a “organizaciones juveniles vinculadas al Gobierno cubano, entre ellas la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y la Federación Estudiantil Universitaria (FEU)”. Solo un día después, el sitio de la UJC tildó a esta red social de alineada a la política del Gobierno estadounidense, pero no negó que las cuentas bloqueadas estuvieran bajo su coordinación. La cuenta de la UJC, abierta en junio de 2020 tras ser cerrada en varias ocasiones, no estuvo entre las suspendidas.

El cierre de cuentas pertenecientes a instituciones y figuras del Gobierno cubano no es exclusivo de Twitter. En los últimos años, Facebook y YouTube también han tomado medidas con usuarios cercanos al Gobierno cubano que han violado reglas creadas por esas compañías. Los motivos han sido varios: desde el uso de contenido que vulnera los derechos de autor hasta la publicación de un número de cuenta bancaria, que clasifica como información personal. A diferencia de lo que se dice desde varios medios estatales, solo en una oportunidad la suspensión se debió a leyes asociadas al embargo/bloqueo norteamericano.

Facebook, ¿el más permisivo en cuanto a violaciones de sus condiciones de uso?

Todas las redes sociales dejan bien claro en sus términos de uso que el empleo de sus recursos significa estar de acuerdo con las condiciones impuestas por la empresa. Facebook no es la excepción.

En sus condiciones, además de lo anterior, la compañía declara que no cobra por el uso de la plataforma, sino que otras empresas y anunciantes le pagan para que los usuarios vean publicidad. Esa es una de las razones por las que exige información precisa al usuario, que incluye su nombre real para adjudicárselo a la cuenta. En Cuba, no todos cumplen esa norma, sobre todo varios usuarios que comparten contenido afín al Gobierno cubano con periodicidad y quienes se les conoce coloquialmente como ciberclarias.

 

Sobre los contenidos, la compañía se reserva el derecho a eliminar o restringir el acceso a materiales que violen las normas comunitarias. Dentro de estas normas, por ejemplo, se prohíbe claramente la publicación de contenido “que facilite el robo de identidades al compartir información financiera privada de una organización o una empresa”. Esta cláusula fue aplicada a Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) en 2017 —la suspensión más notoria de un usuario cubano en Facebook en los últimos tiempos—. La causa fue la publicación del número de una cuenta bancaria abierta por el Gobierno cubano para recibir donaciones internacionales tras el paso del huracán Irma. La medida fue calificada por personas cercanas a la oficialidad, sin sustento, como una agresión de Facebook y su alineación a los intereses estadounidenses, aunque luego se supo que la funcionaria había recuperado los derechos para interactuar en la red social.

En cuanto al derecho de autor, Facebook explica que el material publicado con contenido descargado de Internet puede estar violando también las normas comunitarias de la empresa. En ese sentido, varias de las emisiones cubanas de noticias disponibles en la plataforma de Mark Zuckerberg estarían incumpliendo estas normas por incorporar imágenes de medios de prensa en las que se ocultan logos y ni siquiera se da crédito.

Hasta hoy, esos videos no han sido reportados.

Google: serio contra la piratería y dudoso ante el embargo

Uno de los aspectos que YouTube —empresa de Google— no tolera es la violación de los derechos de autor. Las condiciones de uso exigen a los usuarios poseer los derechos sobre todo video que compartan en la plataforma. En 2011, una cuenta oficial cubana violó tal disposición.

En ese año, el canal del medio estatal Cubadebate fue suspendido por utilizar, sin autorización, imágenes de la presentación del Fondo Legal Luis Posada Carriles. En la nota publicada a raíz del cierre, Cubadebate dijo que la suspensión ocurrió tras una denuncia por violación de copyright, según una notificación que Google les hizo llegar. Desde el medio de prensa argumentaron que las imágenes usadas formaban parte de “un material mucho más amplio que circuló en la red y había sido reproducido en varios sitios, sin autoría”.

Hasta 2020 no hubo suspensiones significativas de cuentas cubanas en YouTube. Ocurriría nuevamente en agosto, cuando las cuentas de la Mesa Redonda, Cubavisión Internacional y Granma fueron inhabilitadas temporalmente por “violar las leyes de exportación de Estados Unidos”. La misma razón la esgrimen otros servicios históricamente bloqueados a usuarios cubanos.

El porqué de la suspensión aún no está del todo claro. Google ha sido una de las compañías tecnológicas norteamericanas que más se ha acercado a Cuba. En 2016, el gigante de Internet estuvo vinculado a la apertura del Museo Orgánico de Romerilllo junto al artista Alexys Leyva (Kcho). Un año más tarde, los servidores de Google Global Caché entraron en funcionamiento para acortar el tiempo requerido por los usuarios cubanos al acceder a los distintos servicios del buscador. Asimismo, en marzo de 2019, bajo la administración de Donald Trump, Google y Etecsa firmaron un memorándum de entendimiento con el fin de “comenzar la negociación de un posterior acuerdo de servicio de intercambio de tráfico de Internet”. Además, los servicios de Google a los que no se puede acceder desde Cuba están bien delimitados: son recursos de productividad, como Google Cloud.

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Twitter: entre ciberclarias y cuentas oficiales

El reciente cierre de 526 cuentas cubanas en Twitter tuvo razones muy claras. Según una investigación independiente del Observatorio de Internet de la Universidad de Stanford (SIO, por sus siglas en inglés), y citada por el proyecto Inventario, muchas de las cuentas empleaban como foto de perfil imágenes robadas o generadas mediante inteligencia artificial. A ello se suma que varias utilizaban el hashtag #DeZurdaTeam en su descripción, o etiquetas lanzadas inicialmente por la cuenta @DeZurdaTeam, aún activa. Para llegar a estas y otras conclusiones, el SIO analizó 4 802 243 tuits publicados entre septiembre de 2010 y julio de 2020.

El análisis demostró que esas cuentas incumplen las condiciones establecidas por Twitter para emplear la plataforma. En las reglas, se manifiesta que los perfiles no pueden “usar fotos de perfil robadas o de archivo, en especial las que representan a otras personas”, ni tampoco la red social debe ser empleada para amplificar información. Con amplificar información, se refieren a “interacciones falsas que apuntan a hacer que las cuentas o los contenidos parezcan más populares o activos de lo que realmente son”. Esta es una práctica que han coordinado organizaciones políticas cubanas, incluida la Unión de Jóvenes Comunistas.

En los días previos al aniversario de la UJC en 2016, circuló un correo electrónico entre los trabajadores de varios medios de la prensa estatal cubana. En dicho correo —emitido por funcionarios del Partido Comunista y al cual elTOQUE tuvo acceso—, se emitieron una serie de hashtags para ser empleados en los tuits del 4 de abril de ese año, día en que la organización celebraba otro año de fundada. Igualmente, se mencionaban las cuentas de algunos directivos de la organización política cuyos mensajes se debían “retuitear, compartir o dar Me Gusta, a discreción”.

La amplificación de mensajes en Twitter desde cuentas asociadas al gobierno cubano se coordina por correo electrónico en eventos seleccionados, por ejemplo, aniversarios de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).

La amplificación de mensajes en Twitter desde cuentas asociadas al gobierno cubano se coordina por correo electrónico en eventos seleccionados, por ejemplo, aniversarios de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).

Según un análisis realizado por nuestro medio a una parte de los tuits examinados, algunas etiquetas fueron empleadas ese día, fundamentalmente a manera de retuit, por varias de las cuentas que Twitter eliminó a inicios de octubre de este año.

Algunas de las cuentas suspendidas por Twitter en octubre de 2020 retuitearon mensajes que tenían las etiquetas establecidas para los mensajes por el aniversario de la Unión de Jóvenes Comunistas en 2016.

Algunas de las cuentas suspendidas por Twitter en octubre de 2020 retuitearon mensajes que tenían las etiquetas establecidas para los mensajes por el aniversario de la Unión de Jóvenes Comunistas en 2016.

La eliminación o bloqueo de cuentas no es exclusivo de Cuba. En su blog, Twitter anunció que también había cerrado perfiles de Irán, Arabia Saudita, Tailandia y Rusia. Estas acciones, según la compañía, son consecuentes con “la responsabilidad de proteger la integridad de la conversación pública y hacer que el poder estatal rinda cuentas”.

Actualmente, la red del microblogging tiene identificadas las cuentas de los Gobiernos de los 5 miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, así como de los medios estatales que son editorialmente dependientes a los respectivos gabinetes presidenciales. La compañía no recomienda ni amplifica el alcance de los tuits de estas cuentas y pretende extender esta experiencia a los perfiles gubernamentales de los demás países.

Twitter y Facebook son las redes sociales que más acciones drásticas han tomado para frenar la desinformación entre sus usuarios. En mayo, la compañía de los 280 caracteres colocó advertencias sobre verificación de los hechos en dos tuits de la cuenta de Donald Trump, y en agosto suspendió temporalmente la cuenta del equipo de campaña del actual presidente de Estados Unidos por ofrecer información que catalogaron errónea sobre la COVID-19. Ese mismo mes, Facebook retiró un video en el cual el mandatario norteamericano decía que los niños eran casi inmunes al nuevo coronavirus.

Estas medidas no solo han ocurrido este año. En agosto de 2018, Facebook cerró 652 páginas, grupos y cuentas iraníes por “comportamiento no auténtico coordinado”, una de las prohibiciones explícitas en las condiciones de uso de la empresa y que se refiere, entre otros elementos, al aumento de la popularidad del contenido por medios artificiales. La eliminación desmanteló varias redes que habían declarado pertenecer a la prensa independiente cuando en realidad estaban afiliadas a medios estatales. Algunas páginas pertenecientes a la comunidad Liberty Front Press, por ejemplo, se habían enfocado en la política del Reino Unido y los Estados Unidos, y habían invertido más de 6 mil dólares en anuncios, todo sin revelar su ubicación a sus seguidores. Dos meses después, Facebook borró otras 82 páginas, grupos y cuentas del mismo país por igual razón, pero con material centrado en EE. UU.

También YouTube y hasta Tik Tok se han sumado a lo que llaman campaña contra la desinformación. En agosto de 2020, estas redes habían eliminado un video manipulado en el que Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes del Congreso estadounidense, aparecía ebria. El video apareció en mayo en Tik Tok y fue borrado por violar la “política de medios sintéticos”, según comunicó un portavoz de la red social a CNN en Español, al hacer referencia al material producido, editado y modificado con la intención de desinformar.

Al analizar los datos de los informes de operaciones de Twitter, desde octubre de 2018 la red social ha clausurado 85.268 cuentas asociadas a Gobiernos de unas 18 naciones. El país más representado es China (28.991 cierres), seguido por Serbia (8.558) e Irán (7.973). En esa lista solo aparecen tres países latinoamericanos: Honduras (3.104), Venezuela (1.993) y Cuba (526).

 

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