Durante la cobertura conjunta sobre el coronavirus, en Periodismo de Barrio y elTOQUE estrenamos una tira cómica titulada Covidia y Pandemio. Estuvo basada en las experiencias de una pareja de ancianos que viven solos y que “sobreviven” en medio de una realidad de pandemia y crisis social desatada por el coronavirus SARS-CoV-2.

Aunque fruto de una idea colectiva, los personajes Covidia y Pandemio se hicieron realidad a través de la pluma del reconocido artista gráfico Ramsés Morales (Trinidad, 1970), miembro del semanario de humor gráfico Xel2.

Hoy tenemos el placer de conversar con el dibujante de la tira sobre el proceso de creación de los personajes, su significado y su probable futuro.

Covidia y Pandemio¿De dónde salen Covidia y Pandemio? ¿Cómo se escogió el formato?

Durante este período del “estar en casa”, por la crisis de la COVID-19, se me ocurrió un personaje bizarro, un señor mayor al que llamé El Puro Fula. Entonces, desde elTOQUE y Periodismo de Barrio (dos medios con los cuales colaboro desde hace algún tiempo) me contactaron y me preguntaron si estaba en condiciones de desarrollar una idea acerca de una pareja de ancianos, muy cercana al tono de El Puro Fula. Una pareja que, en su hacer diario, se refiriera a los temas que enfrenta el grupo de la tercera edad en medio de la pandemia.

Para mí esa siempre ha sido una interrogante: ¿cómo las personas de esa edad enfrentan los retos de la vida? Porque todos vamos hacia allá, aunque creamos a veces que somos eternos. La propuesta llegó justamente en un momento en el que estaba pensando y desarrollando esos temas. Y dije: adelante, me interesa hablar de este asunto.

Luego decidimos que Covidia y Pandemio tuviera un formato de tira cómica, que permite que una historia evolucione en el tiempo y pueda darse vida a los personajes. No es una historia que comienza y termina en el cuadro, sino que tiene su continuación en siguientes entregas.

Ha sido un trabajo de equipo. Los fui creando en diálogo con los editores; es de lo que más me gusta de esta experiencia con lo que yo llamo “nueva prensa cubana”. El trabajo de equipo es muy importante, el constante contacto con todos los realizadores. Eso lo hemos logrado a través de la distancia y gracias a la tecnología. Así fue como nació, un agraciado día, esa parejita tan entrañable para mí.

Covidia, Pandemio y el «nuevo pasaporte».

Covidia, Pandemio y el «nuevo pasaporte».

¿Quiénes son Covidia y Pandemio? ¿Cómo los describirías?

Son dos personas, adultos mayores, que tienen que adaptarse siempre a una situación imprevista. Les alcanza siempre algo inesperado, ya sea una pandemia, una cola, lo que sea. Pero Covidia y Pandemio no son personajes de la crisis del coronavirus, son personajes para toda la vida. Tienen que estudiar cada nuevo reto, aprender de él y comenzar a moverse sobre nuevas “leyes”, a pesar de ser personas mayores con una manera de ver la vida propia de la edad. También tienen que medicarse y no tienen una gran movilidad. Pero, sobre todo, yo los describo como mentes muy ágiles, que están “en la que se cayó”, “en la última”, en la calle, en interacción con los vecinos. Siempre los vi de esa manera, como unos personajes muy interactuantes con su entorno, pero que parten de los puntos de vista de personas mayores.

¿Cuáles han sido tus fuentes de inspiración? ¿Cuál fue tu experiencia como creador de esta tira?

 La vida de las personas de la tercera edad, sus avatares, sus guerras, en un mundo que va avanzando y los deja muchas veces al margen de todo… Es para mí un tema muy presente. Mis padres son mi primera fuente de inspiración. Pienso mucho en ellos. La distancia me hace ver estos asuntos desde una perspectiva que nunca tuve y eso hace que pueda “meterme” aún más en esos personajes. Yo soy también esos personajes, soy Covidia y soy Pandemio. Son mi nexo, mi lazo con mis raíces, con mis viejos, con la gente que me crió, que me levantó y por la cual estoy dibujando.

Mi experiencia ha sido muy personal, altamente emotiva, aunque use el recurso que he usado toda la vida, el humor. No puedo hacer algo si no incluyo, por lo menos, un soplo de humor. El sentir a la gente, sentir por el otro, esa afinidad, el compadecer… eso vino conmigo; es lo que me hace dibujar, tirar esas líneas que luego crean personajes. En este caso, dos personajes que se quedaron conmigo, que forman parte de mi vida.

¿Quedan temas por contar?

 Infinitos temas. No son solo temas locales, sino que trascienden el marco de la vida de estas dos personas. Vivimos en un mundo cada vez más interconectado, más pequeño; ergo, los problemas “locales” se hacen más universales. Siempre he concebido lo que dibujo con un tema mucho más universal.

Para mí el humor y las experiencias que vivimos a diario tienen sus raíces en la realidad cotidiana de una circunstancia o situación; pero nuestra manera de reaccionar es algo que nos conecta con la universalidad, con lo global. Por eso es que los temas salen por sí mismos. Vienen. Uno ve una situación, pero tiene tantas aristas, una madeja con tantos hilos que, a veces, por ejemplo, se me ocurren 10 o 15 ideas de algo que puede parecer no interesante. Y es que todo es interesante y todo es universal, porque se trata de la vida humana, sea en Cuba o en alguna otra parte.

Citando al viejo Kafka: “nada humano me es ajeno”.

Foto: Cortesía del artista.

Foto: Cortesía del artista.

¿Cuán difícil ha sido dibujar sobre la realidad cubana estando a miles de kilómetros, en Suiza? ¿Qué mecanismos permiten salvar esa distancia?

 Difícil no, intenso. Uno recibe muchísima información de todo lo que pasa en la isla. Uno no deja de estar en contacto con Cuba. No es que seamos cubanos “a ultranza” o que llevemos la bandera colgada al cuello, es que esa información va quedando en el subconsciente y uno va creando su propia imagen o idea de lo que quiere decir; no se pierde el hilo o el vínculo.

Lo que sí se me hace intenso, muy intenso. Estoy dibujando sobre temas que muchas veces no son para nada graciosos, aunque tienen su tragicomicidad. Por ejemplo, hay situaciones críticas con la comida, el agua, insumos… cosas que pasan en Cuba y que voy decantando y haciendo líneas sobre el papel. Por eso es que es intenso, no difícil. Eso es lo que me hace estar conectado con mis raíces, salvar la distancia. En la imaginación uno no se ha ido, uno permanece, sintiendo.

¿Qué satisfacción e insatisfacción te deja Covidia y Pandemio?

 ¿Satisfacción? Que pude participar de ese maravilloso proyecto periodístico que constituyen Periodismo de Barrio, elTOQUE, junto a Xel2, que para mí es único en la historia del periodismo cubano.

¿Insatisfacción? Que se acabó muy rápido. Apenas tuve tiempo de encender motores. En realidad, no se acabó, me dieron un “alto”. Espero que podamos continuar con Covidia y Pandemio porque a mí me encantan esos personajes. Son parte de mi vida. Me encantó conocerlos, disfruto mucho de su compañía. Yo los sigo dibujando, no los estoy publicando, pero los estoy guardando para mí. Es posible que hasta salga un libro de esos dos personajes. ¿Insatisfacción? Esa, quería seguir dibujando, como un niño quiere seguir jugando.

 ¿Está Ramsés preparado y/o deseoso para/por retomar la tira?

 Estoy más que preparado y muy deseoso. Quisiera… quiero. Hay más historias, muchas más, más allá de cualquier circunstancia y de este evento temporal de crisis por la pandemia. Hay muchísimos más temas, más complejos, sociales, económicos, hasta políticos… Estos dos personajes los veo esenciales para hablar de cualquier tema. Así que estoy más que preparado y deseoso. Quisiera que pudiéramos seguir con Covidia y Pandemio. ¡Esto me encanta!

Covidia y Pandemio en las redes sociales.

La interacción precavida de Covidia y Pandemio en las redes sociales.