Poco a poco la calle, cerrada, comienza a llenarse de adolescentes. Es sábado en la noche pero ellos visten como si fueran las 12 del mediodía: short, sandalias, blusas de tirante, camisetas. El calor es igual de insoportable.

Algunos como Manolito, Cristian y Diamela han caminado 5 kilómetros desde “El marabú” y vienen dispuestos a bailar y refrescar el calor al mismo tiempo.

“Nos avisaron que hoy había fiesta de espuma y corrimos para acá”, cuenta Diamela. “Desde que descubrimos esta ‘disco’ en los carnavales pasados, somos fijos”.

“Es muy rico bailar y refrescar al mismo tiempo”, la interrumpe Cristian. “Parece que estás en otro país”.

Preparados, apunten… burbujas

Un año atrás los miembros del Proyecto Audiovisual Play Boy —sí, se llama como el ícono de la industria del entretenimiento sexual— notaron que tenían una fuerte competencia con otros proyectos parecidos.

Querían hacer sus fiestas más exclusivas y no bastaba con una buena selección musical, un animador simpático o luces láser para iluminar la pista de baile. Necesitaban agregar efectos a sus presentaciones y decidieron armar, de manera artesanal, un cañón de espuma.

“Bajamos de Facebook los prototipos y construimos uno artesanal, con nuestras propias innovaciones y adecuándolo a los materiales que teníamos”, explica Eloy Mayedo Remedio, Dj del proyecto.

Poco a poco, a pedazos, con piezas inventadas a partir de materiales reutilizables, el cañón fue tomando forma.

La iniciativa fue todo un éxito. La euforia de las fiestas, el calor perenne en Cuba y la ausencia de equipos como estos, hicieron de Play Boy una de las discotecas preferidas en Las Tunas.

“Para hacer la espuma usamos detergente líquido. Ponemos el cañón a favor del aire, para que tenga más potencia”, cuenta Eloy.

Viviana Ramírez es estudiante de Medicina y “persigue” las fiestas de la discoteca Play Bloy.

“Desde que estuve en una fiesta de espuma hace unos meses, siempre averiguo dónde van a presentarse”, comenta. “Hay otra discoteca que también tiene pero la ‘potencia’ no es igual. Siempre me pongo bien cerca del cañón, para mojarme más”.

Los impulsores de la discoteca Play Boy decidieron hacer su propio cañón de espuma. Para que funcionara y rindiera más, le acoplaron un tanque con capacidad para 55 galones de agua.

Los impulsores de la discoteca Play Boy decidieron hacer su propio cañón de espuma. Para que funcionara y rindiera más, le acoplaron un tanque con capacidad para 55 galones de agua.

 

Fiestas de agua, fiestas de espuma

Las normas aduanales en Cuba no permiten la importación de cañones de espuma industriales. Algunos los entran al país, declarándolos como si fueran otro tipo de equipos pero se arriesgan a que puedan ser decomisados.

El precio de las máquinas para fiesta de espuma oscila entre los 60 y los 130 dólares en algunos sitios de venta en Internet como Amazon y Ebay. Adquirirlos en Cuba es mucho más difícil y más caro.

“Quienes tienen un cañón de espuma pocas veces lo venden”, explica Jorge Luis Ricardo, conocido como Dj Wycho. “Para la gente es más rentable alquilarlos para fiestas con otros equipos como amplificadores, juegos de luces, etc.”.

Ante la poca oferta, los dueños de estos pequeños negocios de “disco móvil” prefieren construirlos o encargarlos a otros.

Los impulsores de la discoteca Play Boy decidieron hacer su propio cañón de espuma. Para que funcionara y rindiera más, le acoplaron un tanque con capacidad para 55 galones de agua. Durante los carnavales y otras fiestas populares, el Gobierno les proporciona una pipa con agua para llenarlo. En otras ocasiones tienen que resolver por su cuenta.

“Aunque la gente prefiere la fiesta de espuma, también tiramos globos y agua”, cuenta Eloy. “El agua la echamos con un equipo que era originalmente para la limpieza de los carros. Lo trajo un amigo del extranjero y tiene un aspersor y una aspiradora”.

La utilización de ese equipo en una fiesta también es una innovación de los muchachos del proyecto. La intención es que las personas prefieran su discoteca por encima de las otras.

“Siempre que hacemos la fiesta, primero avisamos para aquellos que no quieran mojarse. Llamamos al orden: no se puede entrar con objetos punzantes, ni quitarse la camisa, ni fajarse”, aclara Eloy.

Fiestas con detergente

De acuerdo con la información consultada en Internet, para este tipo de dispositivo, se utiliza un líquido llamado espumógeno, cuyas características y composición no ocasionan riesgo para la salud al mezclarse en dosis específicas con el agua.

Sin embargo, en Cuba no se vende este producto ni puede importarse. La mayoría de los cañones de espuma “funcionan” con detergente líquido.

“Casi siempre compramos el de limón, que no da ardor en los ojos, no tiene mal olor y no mancha la ropa, ni moja”, cuenta Eloy. “Hasta ahora nadie se ha quejado ni hemos tenido ningún incidente”.

Viviana Ramírez, la estudiante de Medicina, entiende que puede existir algún riesgo —mínimo— de asfixia por la aspiración de las pompas, pero no cree que sea como para alarmarse.

“Este tipo de espectáculo no tiene licencia sanitaria, pero tampoco creo que sea necesaria”, dice. “Lo más peligroso pueden ser los resbalones o que a alguien le pueda provocar alergia algún componente”.

Ningunas de las licencias para el trabajo por cuenta propia como operador de audio, animador de fiestas u operador y/o arrendador de equipamiento para la producción artística —normalmente vinculadas a este tipo de “discotecas”— exige una licencia sanitaria.

“A veces trabajamos con proyectos dedicados a la organización de fiestas, pero a ellos solo les exigen licencia sanitaria si elaboran alimentos”, afirma Dj Wycho. “Nunca nadie nos ha pedido una licencia sanitaria en nuestras fiestas de espuma. Tampoco hemos tenido ningún accidente”.

El objetivo es la preferencia

Integrado por cinco personas (tres cantineros, un dj y su asistente), el proyecto Play Boy cobra por cada presentación y, durante el verano y los carnavales, recauda un extra por las ventas de cerveza, maltas y refrescos en algunas de sus carpas.

Ahora las fiestas de espuma son un valor añadido. “Ya estamos construyendo otro cañón. Así la gente nos prefiere, nos busca”, cuenta uno de sus cantineros.

Sin embargo, también tienen competencia. Otras discotecas en Las Tunas han agregado cañones de espuma y aspersores de agua a sus fiestas. En el resto del país también la iniciativa se ha extendido.

“Además del cañón tenemos una pantalla gigante que proyectamos en los edificios. Todo eso hace que en Las Tunas seamos de los preferidos”, concluye Eloy.

La potencia del equipo de audio, la selección de la música, la calidad y diversidad de las luces, ya no son suficientes para ser los preferidos y, por tanto, los más contratados. Hay que agregar originalidad y distinción.

“El objetivo es que la gente te prefiera y aquí hay que saber hasta de meteorología”, bromea Dj Wycho. “El cañón hay que ubicarlo siempre a favor del aire, para que tenga más potencia y ‘moje’ a más gente. En definitiva, la mayoría viene solo por eso”.

 

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