En los últimos meses el comercio electrónico ha sido noticia en Cuba. Algunas instituciones estatales comenzaron a implementar iniciativas de este tipo para cubanos residentes en la Isla; sin embargo desde antes existieron otras experiencias desde el sector privado que se acercaron bastante a este modelo de compra/venta, aterrizado a la realidad cubana, aunque tampoco entren en dicha categoría.

Bulevar Cubano fue muestra de ello en un país que aún no cuenta con pasarelas de pago disponibles para las propuestas de los cuentapropistas.

El joven informático Gerardo Rodríguez se nucleó de un equipo de profesionales para dar vida a este proyecto: una plataforma online donde los clientes localizaban y solicitaban productos, aunque el pago debía realizarse físicamente en el momento de la entrega.

“Cada cuentapropista puede tener una tienda en nuestro Bulevar de manera gratuita y por cada venta que se genere, la plataforma cobra una comisión; es como un Amazon a lo cubano”, explicaba Gerardo algún tiempo atrás cuando la plataforma estaba activa.

Agrega que los usuarios podían buscar las mercancías por tiendas o por categorías. “El cliente hace la compra (pedido) y esa orden entra como una solicitud en nuestro sistema, después nos comunicamos para confirmar la compra (pedido) y finalmente se hace la entrega a domicilio a través de un mensajero”, aclaraba.

Bulevar Cubano cesó temporalmente cuando la Gaceta oficial del 10 de julio de 2018 anunció las nuevas regulaciones que regirían el trabajo por cuenta propia en Cuba, entre ellas la imposibilidad de tener más de una licencia. Estos emprendedores, al igual que otros que comercializaban sus productos en la plataforma, poseían más de una licencia para el ejercicio de su actividad. Dado que en el pasado mes de diciembre de 2018 esta normativa fue modificada por el Consejo de Ministros, al menos legalmente, el proyecto podría renovar su labor.

Foto de portada de la página de Bulevar Cubano en Facebook Foto de portada de la página de Bulevar Cubano en Facebook

Bulevar Cubano es el producto que Gerardo, junto a Yunier Soler —co-fundador de la plataforma— siempre aspiró tener. Cubre un canal de venta que no existía en Cuba, y en el tiempo en que estuvieron activos realizaron ventas de bolsas, jabones, producciones textiles, bisutería. Sin embargo, como tendencia, sus clientes no repetían la experiencia.

“El mayor obstáculo que tenemos es que las personas prefieren moverse que comprar online, creo que es un problema de idiosincrasia, los cubanos no están listos para consumir comercio electrónico. Los ciudadanos prefieren seguir yendo in situ que solicitar su compra por internet”, contaba Gerardo quien espera que las personas se adapten a la novedad. Él confía en la factibilidad de su negocio.

Otros ensayos para perfeccionar la fórmula nacional

Desde hace algún tiempo en Cuba también hemos podido reservar entradas para un espectáculo en el Teatro Nacional; localizar productos y servicios en repositorios en línea como Revolico, Cubísima y Porlalivre.

Varias empresas estatales han intentado acercarse al comercio electrónico —modelo de negocio que permite la adquisición, reservación, intercambio de información, bienes/servicios mediante el empleo de plataformas digitales; el pago electrónico entre empresas, gobierno y consumidores— aunque muy pocas han logrado cerrar el ciclo de la comercialización y entrar del todo en esta categoría.

La idea de que el cliente adquiera bienes y reserve y disfrute de servicios completamente desde dentro de la Isla a través de plataformas digitales, aún es una aspiración.

En el 2018 se pusieron en práctica varias acciones en aras de alcanzar la informatización de la sociedad cubana, término recurrente en las intervenciones del presidente Miguel Díaz-Canel.

Desde el 15 de diciembre, por ejemplo, el Grupo Empresarial Correos de Cuba implementó el servicio electrónico de giros nacionales. De esta manera, los remitentes pueden enviar dinero sin necesidad de presentarse en las oficinas, pero el destinario sí debe hacerlo para recibir el envío.

Para el servicio, que confluirá con el envío tradicional de giros, se utiliza la pasarela de pago de la banca cubana y los clientes deben tener acceso a la navegación nacional; disponer de una tarjeta bancaria en CUP y de la tarjeta de Telebanca asociada a esta; poseer correo electrónico y tener un usuario (creado por única vez) en el sitio web www.correos.cu.

Tras pocos días del comienzo de la iniciativa, los clientes se cuestionaban algunos detalles, sobre todo, relacionados con el costo de los servicios.

En un comentario sobre el tema en el periódico Granma, Alejo escribió: “Propicia un ahorro en costos a la empresa y a su vez da la posibilidad de que más usuarios envíen giros en un mismo periodo de tiempo y por tanto genera más ingresos a Correos de Cuba. Teniendo esto en cuenta, no comprendo por qué se debe aplicar un impuesto adicional de un 2% y por otro lado un importe de 0.50 centavos si el usuario quiere que se le notifique la entrega, cuando eso lo debería garantizar la empresa. O es que, ¿cuándo compramos en la tienda en los precios nos incluyen el importe por el comprobante?”.

Andrés Fleites Ortega, director del Centro Principal Tecnológico Postal de Correos de Cuba, dijo a CubaTV, que “el servicio que se ofrecerá de momento es la expedición de giros nacionales. No obstante, dentro de las proyecciones del grupo empresarial, está la de incluir otros que no dependan de la transportación como el envío de telegramas y cobros de servicios a nombre de terceros (electricidad, agua, telefonía, etc.)”.

Captura de pantalla del sitio de compras del centro comercial 5ta y 42

Captura de pantalla del sitio de compras del centro comercial 5ta y 42

Por otro lado, desde el 12 de diciembre de 2018 y después de un período de pruebas desde el verano, la Cadena de Tiendas Caribe puso a disposición del público el servicio de compras electrónicas  en el Centro Comercial 5ta y 42 en La Habana. Por el momento solo se pueden adquirir algunos productos en CUP.

Hasta el momento solo se ofertan por esta vía alimentos, bebidas y licores, y el pedido debe recogerse en la propia tienda, en un departamento independiente creado con ese fin.

Para que todo funcione según lo previsto, el Estado cubano debe asegurar, entre otras condiciones, una conectividad ideal para realizar los pedidos. Al respecto algunos clientes manifestaron en Cubadebate que “el servicio es muy lento, abrir una página demora una eternidad y así no hay quien compre nada”.

Otros como Lulu se quejan de que aún no han podido obtener su tarjeta de Telebanca: “ya se está anunciando que el servicio para sacar una tarjeta de Telebanca se brinda en las sucursales de los bancos, pero cuando vas te dicen que no están dando el servicio aún”.

Si bien estas iniciativas permiten ahorrar tiempo y garantizan disponibilidad, ventajas del comercio electrónico, no pueden definirse como tal todavía pues el usuario debe presentarse físicamente en la tienda o instalación para cerrar la transacción.

Para que esta modalidad se extienda por todo el país, Cuba precisa de garantizar el envío de paquetería y su transportación; desarrollar mecanismos de cobro y pago electrónicos; normativas para reglamentar la actividad y la autenticidad de los documentos emitidos por esta vía; protocolos de seguridad y protección de los datos.

Por sobre otras propuestas a medio camino, el recién creado Súper Fácil reúne las condiciones para ser catalogado como un ejemplo de comercio electrónico. Se trata del primer centro comercial virtual en Cuba, creado por la empresa estatal CITMATEL, que permite a cubanos comprar libros, audiolibros, películas y otros productos en línea y recibirlos en cualquier punto del país.

Cerrando el ciclo, pero ¿desde Cuba?

Tanto en el sector estatal como en el privado, las experiencias más completas de comercio electrónico se han desarrollado con una condición: solo están disponibles para quienes compren desde el extranjero.

Varias tiendas estatales como Carlos III y La Época comercializan productos en sus sitios web mediante tarjetas de crédito como VISA y MASTERCARD. Así logran completar todas las etapas: desde la compra hasta la entrega en manos del cliente, y el servicio posventa.

Otros ejemplos son el de la Aviación Civil (compra de billetes electrónicos); el del Ministerio de Turismo (adquisición de boletos, reserva de autos/ hoteles); CITMATEL con su tienda virtual y el sector de la cultura con Mall Cubano  y Soy Cubano.

Mientras, el Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera trabajan para lanzar la plataforma VUCE Cuba, una ventanilla única donde convergerán 31 organizaciones estatales y será posible el comercio electrónico entre Cuba y el mundo.

Clandestina, tienda no estatal de diseño cubano, también ha logrado resultados positivos con su plataforma online, aunque sus clientes por esa vía no son nacionales o, al menos, no viven en Cuba.

Hace más de un año que la española Leire Fernández y la cubana Idania del Río, propietarias de Clandestina, rompieron las barreras del bloqueo económico de Estados Unidos hacia Cuba y conquistaron el espacio digital para vender en cualquier parte del mundo sus productos con diseños nacionales.

“Tenemos clientes de todas partes, desde Singapur nos han comprado, y no creo que hayan sido unos cubanos porque tenían apellidos rarísimos”, cuenta con orgullo Leire.

Dice que vender en la plataforma online es bastante interesante. Aunque toda la parte de operaciones se hace desde Estados Unidos, el marketing se hace en Cuba, y eso es lo que más valor tiene.

“En cualquier parte del mundo un niño de ocho años puede montar una plataforma y vender —confiesa Leire. Es muy sencillo, contratas una plataforma que cuesta 29 dólares al mes y ya tienes un esquema operativo, pero lo complicado de la venta es el marketing, cómo le colocas el producto al cliente”.

La realidad es que venden, pero es muy difícil. Comprar desde afuera multiplica las posibilidades, existen un millón de opciones, entonces lo distintivo es posicionarse en ese millón.

“Tenemos muchos clientes y muchos repiten, pero eso nos obliga a estar todo el tiempo creando productos nuevos. Es una salvajada de trabajo porque no solo es crear el producto físico sino toda la campaña para posicionarlo. Tienes que halar al cliente, él está por ahí…navegando, entonces tienes que mostrarle lo que tienes y enamorarlo para que compre”, esa es la estrategia que han usado.

Captura de pantalla de la portada de la tienda online de Clandestina

Captura de pantalla de la portada de la tienda online de Clandestina

La experiencia de estas emprendedoras ha sido positiva. Se propusieron hacer el sitio web, y aunque llevó tiempo porque no tenían antecedentes ni existían homólogos que hubieran transitado el camino anteriormente desde el país, consiguieron su objetivo.

Leire confiesa que una vez terminado el sitio web pensó que la meta estaba cumplida, pero el reto grande ha sido mantener el ritmo de trabajo.

“Teníamos temor por el tema del embargo (bloqueo económico), por lo que se podía hacer y lo que no. Ha sido un año de mucho aprender, de meter la pata como todo principiante, pero la experiencia ha sido muy guay”, asegura la española.

Las propietarias de Clandestina y su equipo de trabajo hoy mantienen su tienda en línea, a pesar de que tiempo después de estas declaraciones, a finales de diciembre de 2018, precisamente los obstáculos del bloqueo que habían logrado sortear, les jugaron una mala pasada. Su sitio estuvo fuera de línea por un breve lapso.

¿Qué dicen las leyes cubanas sobre el comercio electrónico?

La Gaceta Oficial del 15 de marzo del 2006 recoge los lineamientos para el desarrollo del comercio electrónico en el país. El documento sentó bases para su regulación en el territorio nacional.

En la regulación quedaron definidas las modalidades por las cuales se apostaría: comercio entre empresa y empresa (estatales); entre empresa y consumidor; entre gobierno y empresa; entre gobierno y consumidor; y entre consumidor y consumidor.

Las empresas privadas, que tomaron auge en 2010, no han sido incluidas en la ecuación a través de normativas posteriores.

En la Resolución No. 54/2018 del Ministerio del Comercio Interior (Gaceta Oficial No. 26 Extraordinaria de 4 de mayo de 2018) se menciona, solo una vez, que “la protección a los consumidores que recurren al comercio electrónico es similar al otorgado en otras formas de comercio”, aun cuando posee características peculiares.

¿Cómo se protegen los datos de los usuarios tanto en el sector estatal como en el privado? ¿Cómo saber si se triangulan los datos para ofrecerlos a terceros en publicidad u otros asuntos? ¿Cuáles son las “terceras entidades que comercializan sus productos o servicios conforme a los contratos suscritos con ellas” mencionadas en los Términos y Condiciones de la tienda en línea Súper Fácil?

El comercio electrónico desde Cuba y para cubanos residiendo en la Isla aún es una asignatura pendiente. Las dudas se incrementan ante la opción de seleccionar “Acepto”, dado que las reglas del juego de la fórmula nacional para este tipo de experiencia siguen siendo difusas.