Apenas amanece en Cuba y el estridente sonido de una retroexcavadora rompe con la acostumbrada quietud de la ciudad de Pinar del Río. “Debe ser una  tubería rota”, dice un señor de mediana edad al pasar junto al ruido. “¡En esta provincia cada vez que rompen una calle es para arreglar un salidero!”, agrega con esa casi absoluta certeza que suelen dar los años.

Pero no es una fuga de agua la causa del  bullicio. Esta vez la calzada más concurrida de la urbe occidental experimenta una transformación desde su cimientos para celebrar los 150 años de la fundación de la ciudad. El diseño está en manos de tres jóvenes arquitectos que han puesto el talento de su pequeño negocio al servicio del gobierno local.

Le pusieron “Ágora” a su idea y la presentan como “oficina de guía y diseño arquitectónico en Pinar del Río”. Parece increíble, tanto cosmopolitismo no es común en estas tierras provincianas.

Foto: Alejandro Trujillo

“Surgimos en contra de la arquitectura kitsh. El típico fenómeno de la desinformación. Desgraciadamente en nuestro país hay muy poca cultura arquitectónica y en Pinar del Río, específicamente, ese fenómeno alcanza niveles superlativos.”

“Somos un poco de mito y un poco de ralidad. ÁGORA no es más que un sueño de tres jóvenes cubanos, pinareños, arquitectos que abogan por la edificación  vanguardista, con cierta inclinación al minimalismo. Debemos llevar esa realidad (la realidad de ÁGORA) al mito que han creído tantas generaciones de que esta es una provincia sin muchas pretensiones urbanísticas.”

“No es tarea fácil (…) enfrentarse a décadas de desinformación, a escaseces económicas, a dogmas arcaicos . Eso nos ha hecho revolucionarios…”

Foto: Alejandro Trujillo

-¿Revolucionarios?

-Sí, porque tratamos de romper la inmovilidad que existía en el campo del diseño y la arquitectura pinareña, mostrando que se pueden hacer cosas diferentes, fuera de las habituales empresas de proyectos bajo gestión estatal.

“Y eso que la sinergia entre actores privados y estatales aún no se concreta del todo. Existen materias pendientes. Ser trabajador privado, al menos en nuestra rama, es bastante complejo. Es muy espinosa la contratación entre un ente estatal y el sector privado, por lo que se dificulta enormemente la oportunidad para jóvenes que decidan emprender la vía del cuentapropismo.

“Todavía no hay esa unión, ese necesario complemento entre ambas partes”.

-¿Pero ahora están implicados en el proceso de reanimación de la ciudad por su 150 aniversario?

-Sí, pero ahí no fungimos como arquitectos, sino como decoradores… En Cuba la patente de arquitecto no existe. Hacemos toda la parte de diseño y otro grupo de arquitectos con patente de albañiles la ejecuta. Así funciona. Somos decoradores y albañiles con títulos universitarios de arquitectos luchando por un Pinar más…”contemporáneo”, por así decirlo…

“Vivimos en una ciudad plagada de provincianismos, de burocracia extrema, de casi nula divulgación comercial (…) ÁGORA busca el reconocimiento social.”

Hace apenas tres años José Luis Valdés, Oriesky Bencomo y Yaser Jiménez ni siquiera pensaban convertirse en los primeros profesionales en formar un proyecto capaz de transformar el entorno urbano en el “peculiar” contexto pinareño.

Hoy, sin embargo, se enfrentan al reto más difícil de toda su carrera: en menos de un año Pinar y su gente, por fin, tendrán un Boulevard.