Todas las motos eléctricas que circulan en Cuba (las llamadas ‘motorinas’) deberán ser inscritas en el Registro de Vehículos antes de enero de 2020. Así lo establece la Resolución 35/2019 del Ministerio del Interior, publicada este 14 de octubre en la Gaceta Oficial de Cuba.

Para la inscripción, los poseedores legales mayores de 18 años de edad deben llevar el ciclomotor a inspección técnica. Es imprescindible que se presenten además con el carné de identidad y los documentos que acrediten la posesión legal del ciclomotor: factura o contrato de compraventa emitido por la entidad comercializadora autorizada, cuando se trate de aquellos adquiridos en el país; o el certificado de importación o el modelo de solicitud de inscripción emitidos por la Aduana General de la República de Cuba, si fueron importados.

Deben llevar también 40 pesos en moneda nacional (CUP) para pagar el impuesto sobre documentos públicos asociados a trámites o licencias de Registro de Vehículos.

La persona que posea un ciclomotor en la actualidad y no cuente con la documentación de propiedad o el vehículo esté a nombre de otra persona, debe realizar una declaración jurada ante el funcionario del Registro de Vehículos de las Unidades Territoriales de Trámites, con el objetivo de acreditar la posesión lícita del medio, la forma y fecha de adquisición y los datos registrales del vehículo.

“La declaración jurada a que se refiere el párrafo anterior no convalida los actos ilegales que pudieran haberse cometido para adquirir el bien, ni exonera a quien la brinda de la responsabilidad penal o administrativa en que pudo haber incurrido” , dice el texto de la norma legal, publicada en la Gaceta Oficial número 75.

A partir de febrero de 2020, los ciclomotores que se adquieran por medio de importaciones o en entidades comercializadoras dentro del país, solo podrán “ser inscritos por la persona natural o jurídica, a cuyo favor se emitió la factura o contrato de compraventa, certifico de importación o modelo de solicitud de inscripción”.

Si después de febrero de 2010 usted importa un ciclomotor a su nombre deberá pagar los impuestos de importación e inscribirlo personalmente en el Registro de Vehículos.

La Resolución alega que el cambio introducido en este aspecto y que entrará en vigor a partir de febrero de 2020 se debe a que: “la autorización de la importación de ciclomotores eléctricos a personas naturales… ha incidido en el incremento de la circulación de estos medios, los actos traslativos de dominio, su incidencia en hechos de robo o sustracción y en la ocurrencia de accidentes del tránsito, lo que aconseja mejorar las medidas organizativas y de control sobre los mismos, a fin de elevar la seguridad jurídica de sus poseedores legales y la seguridad vial”.

¿Cómo rastrear motorinas robadas?

A partir de la regulación se derivan dos preocupaciones fundamentales: ¿cómo redundaría la decisión en la disminución de los robos? y ¿cuánto se afectará la comercialización privada de ciclomotores con el requisito de inscripción registral previa?

Estas dudas pudiesen esclarecerse a la luz de las nuevas medidas económicas anunciadas este 15 de octubre que comprenden, entre otras, la comercialización de este tipo de vehículos por parte de las entidades estatales.

La dificultad para impedir robos de motos o solucionarlos es particularmente alta en este tipo de vehículos. Los bienes muebles para ser inscritos deben poseer características únicas que permita individualizarlos. En el caso de los automóviles y las motocicletas destacan los números únicos de carrocería y motor, datos imprescindibles al momento de la inscripción registral.

Las motos eléctricas carecen de esos elementos, al estar compuestas por partes desechables de fácil sustitución y ocultamiento, lo que favorece cualquier tráfico con sus piezas y partes.

Habrá que esperar a la implementación de la medida para conocer las estrategias de individualización que utilizarán las autoridades con el fin de identificar los vehículos y no solamente a sus propietarios.

La compraventa de motos eléctricas en Cuba se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos en los últimos tiempos. El aumento de la circulación de estos vehículos es notable en las calles del país, ya que constituye un paliativo más a la crítica situación del transporte en la Isla.

Acudir a las escuelas en las llamadas “motorinas” se volvió una moda en algunos lugares. En el municipio de Placetas, Villa Clara, estudiantes de preuniversitario aseguran su puntualidad gracias a este práctico medio de transporte. Así lo confirmaron tiempo atrás varios adolescentes a El Toque, entre ellos, Harold Rojas, quien explicó que “andar en motorina tiene tremenda pinta; además, todas las distancias dentro del pueblo te parecen cortas”.

La popularidad de estos ciclomotores ha ido incluso más allá de la circulación per se, existen experiencias de usuarios que se han organizado para compartir vivencias y pasar tiempo juntos. En La Habana, por ejemplo, existe el Club ME (Motos Eléctricas), que surgió para compartir el buen uso de las leyes del tránsito y la seguridad y eficacia de estos equipos, según explicó Reyniel Hernández, uno de sus fundadores.

“Nuestro objetivo es incitar a las personas a usar estos vehículos que no lanzan gases dañinos al medio ambiente como sí hacen los de combustión”, expresó Reynel. “Todos los sábados al terminar nuestra peña en La Piragua, armamos una caravana por las calles del Vedado o de otros municipios. Con esto buscamos darnos a conocer para que otros se unan”.

De esta manera, el ME pasó de ser en sus inicios el nombre de dos talleres de motos, a convertirse en el refugio de un grupo de amantes de las “motorinas” que pagó por registrar la marca como denominación de un club social, junto al taller de reparaciones.

Hasta el momento la Zona Franca de Panamá ha constituido uno de los puntos principales al que acuden los cubanos para comprar motos eléctricas, las cuales pueden ser adquiridas sobre los 800 o 900 dólares, para luego ser revendidas en Cuba por precios en torno a los 2 000 CUC. Dependiendo de la marca y las propiedades, los precios oscilan entre los 1 400 y los 2 500 CUC en Revolico, el sitio web más famoso de compraventa de productos y servicios en el archipiélago.

El Estado cubano inició la comercialización de motos eléctricas en el año 2008, pero no lograron sistematizar la venta en el tiempo ni con cantidades considerables de vehículos. Postdata.club reportó que en febrero de 2016 se había anunciado la circulación de 100 motos eléctricas ensambladas en Cuba con componentes chinos en su mayoría. Durante ese año se previó la producción de 5000 unidades que serían vendidas en 1261 CUC en las tiendas recaudadoras de divisas, un precio tentador, teniendo en cuenta el costo de las “motorinas” en el mercado informal. No obstante, el proyecto al parecer no llegó a concretarse, en vistas de que, en los meses siguientes, no se observaron las anunciadas motos circulando en las calles ni siendo comercializadas en la red de tiendas estatales.