Incendio en Matanzas, Cuba. Efectos medioambientales

El día después del impacto en el tanque 52, el humo negro se extendía sobre parte de la ciudad de Matanzas. Foto: José Leandro Garbey.

Pastos negros: La contaminación no declarada después del incendio en Matanzas

19 / agosto / 2022

Un tizne o polvillo negro que mancha la ropa y las manos y deja un aspecto inusual en el agua ha inquietado a los pobladores del Valle del Yumurí, a pocos kilómetros de la ciudad de Matanzas. El incendio en la Base de Supertanqueros ha mantenido la zona bajo una columna de humo que contamina el aire y languidece las plantas. La lluvia del 7 de agosto precipitó partículas que, según reporte del Dr. José Rubiera, se encontraban a 4.5 y 6 kilómetros de altura.

«Cuando ocurre un incendio como este, se produce toda una zona amplia de humo en la cual hay gases y partículas y, como es muy alta la temperatura, pesan menos que el aire por lo que suben hasta alturas de 4.5 y 6 km. El viento trae toda esa nubosidad de humo hacia el oeste, por eso es que hemos visto esa nube cruzar sobre la parte occidental de Matanzas, el norte de la provincia de Mayabeque, sobre La Habana y sobre el norte de Artemisa. Pero si hay lluvia que atraviese la parte central donde está la mayor concentración de contaminantes, entonces estos pueden ser arrastrados hacia el suelo de forma local», explicó Rubiera.

«Ya los animales no se quieren comer la yerba. Mastican y la botan. No tenemos de donde darle agua a los animales. Los ríos están contaminados después [de] que llovió», alerta en Twitter un poblador de San Adrián, ubicado entre Matanzas y Mayabeque. Pastos negros y hollín en la ropa son los primeros vestigios de una contaminación de la que aún no dan cuentas las autoridades cubanas.

En más de cuatro días de incendio, con cuatro tanques de combustible ardiendo, se espera un gran impacto medioambiental en lo que trascenderá como el evento más devastador en la historia de Cuba asociado al impacto de un rayo, según declaraciones del estudioso de la meteorología Luis Enrique Ramos.

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Foto: David López.

La historia tras los Supertanqueros de Matanzas 

De acuerdo con un reporte de la televisión nacional, la única base de supertanqueros de Cuba y el mayor almacenamiento de combustibles del país tiene una capacidad aproximada de 800 000 metros cúbicos, distribuida en 10 tanques al norte de la terminal. 

Su cercanía con el mar propicia que disponga de cinco muelles a los que llegan barcos de gran calado, convirtiéndola en una zona industrial estratégica. Los depósitos que la componen se construyeron diez años atrás como parte de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), con apoyo de Venezuela. Con 12 metros de altura y 74 metros de diámetro, estos depósitos estaban cubiertos con domos geodésicos. 

Una nota del semanario Opciones, fechada el 4 de septiembre de 2012, destaca como novedad tecnológica los domos de aluminio con una vida útil superior a los 25 años y cita la opinión del ingeniero Rafael Martínez Peláez, asesor técnico de la obra asumida por la Oficina de Representación en Cuba de la firma española Aplicaciones Tecnológica S.A., quien explicó que el sistema se componía por «piezas preelaboradas capaces de ensamblarse sobre el domo con el mínimo herramental y exiguas operaciones de montaje. Estos pararrayos son capaces de conducir a tierra y de forma segura la energía procedente de una descarga atmosférica». Sin embargo, en la práctica no funcionó así.

El incendio fue provocado cuando un rayo impactó el tanque número 52, ocupado al 50 % con reserva de crudo nacional. El tanque se encontraba en esa zona junto a otros tres, que luego también se incendiaron, a una distancia aproximada de 50 metros uno del otro.

Esta no es la primera vez que sucede un incidente en esta instalación. En 2018 se produjo un derrame de hidrocarburos causado por una avería durante la descarga de un buque en uno de los muelles de la base de supertanqueros. El vertimiento afectó la zona de la bahía de Matanzas, un anfiteatro amplio y abierto de unos 19 km. 

Incendios y derrames de petróleo: Efectos en el medio ambiente 

Las explosiones de combustible generan importantes daños económicos, medioambientales y humanos. El saldo medioambiental del incendio en la Base de Supertanqueros de Matanzas solo se podrá saber con seguridad luego de una evaluación ejecutada por una institución avalada, según dicta el protocolo internacional.

Según datos generales del informe «The Behavior and Effects Of Oil Spills In Aquatic Environments» (1999), la gravedad del impacto de este tipo de eventos, que involucran incendios o vertidos de petróleo, depende de diversos factores como las características del propio petróleo, su tensión superficial, la gravedad específica y la viscosidad, entre otros.

Las condiciones naturales, como la temperatura del ambiente, la dirección e intensidad del viento y la temperatura del agua, también influyen en la gravedad de las afectaciones ambientales. Por otra parte, cada tipo de hábitat puede ser más o menos sensible a los vertidos de petróleo. Ricardo Aguilar, director de Investigación de Oceana Europa, una organización que trabaja en la protección y recuperación de los océanos del mundo, comentó a BBC en 2010 que, por ejemplo, no sería igual su efecto en sistemas acuáticos costeros, que en alta mar. 

De cualquier manera, de acuerdo al World Economic Forum (WEF) en su reporte sobre el derramamiento de petróleo en Huntington Beach, California, en octubre de 2021, «los efectos de este tipo de accidente en el medio ambiente son duraderos y en algunos casos irreparables». Esto significa que pueden ser evidentes al momento, pero también a mediano y largo plazo.

Dentro de los efectos inminentes se encuentran los provocados por los humos como consecuencia de la combustión incompleta del producto. Según el propio informe de WEF, algunos humos petrolíferos, sobre todo los provenientes de los productos más volátiles como el queroseno o el combustible para aviones, pueden ser perjudiciales para los pulmones cuando se inhalan, además de provocar quemaduras, irritación de los ojos y problemas neurológicos en las personas expuestas.

Estos humos también afectan de varias maneras a animales y aves que circundan la zona. Las afectaciones pueden ser por contacto físico directo (quemaduras), contaminación tóxica (envenenamiento o asfixia), destrucción de fuentes de alimento y hábitats, e incluso ocasionar problemas en sus ciclos de reproducción. 

Las burbujas de petróleo que salen desprendidas como consecuencia de las explosiones impactan en la vegetación del lugar, provocando incendios que afectan a la fauna y la flora. En caso de que las explosiones lleven asociadas derrames de petróleo, a los animales se les impregna en la piel, lo que puede afectar, además, su flotabilidad e impermeabilidad natural. 

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Foto: David López.

Entre los efectos a mediano plazo se encuentra la incidencia de estos humos y derrames en los suministros de alimentos. Las poblaciones de criaturas más pequeñas, como el plancton, que se encuentran en la base de la cadena alimenticia, resultan gravemente afectadas; esto repercute en la desnutrición o envenenamiento de poblaciones de animales con el paso del tiempo. Si el daño es considerable, la cadena de alimentación puede afectar el abastecimiento humano. 

En el caso del incendio en Matanzas, a los posibles daños antes mencionados se suman los que traería consigo un derrame de petróleo en el área de la bahía; lo que ha sido negado hasta el momento por las autoridades cubanas. La propia investigación «The Behavior and Effects Of Oil Spills In Aquatic Environments» (1999) demuestra que las sustancias químicas tóxicas permanecen en el océano durante años, a menudo hundiéndose en el fondo marino y envenenando el sedimento.

Aguilar, en su entrevista a BBC dijo que en altamar hay menos praderas marinas y menos zonas de algas por lo que el vertido termina depositándose en el fondo marino. En las zonas cercanas a la costa como es el caso de la bahía de Matanzas, donde está el fondo arenoso o con piedras, el petróleo se puede ir infiltrando poco a poco en el sedimento y a veces permanecer por más de un siglo. «Cuando se acerca a la costa puede afectar a más especies y sobre todo a ecosistemas mucho más productivos», dijo el experto.

Además, los hidrocarburos repercuten en la cría y la reproducción, por ejemplo, contaminando los nidos de aves y animales marinos de la zona, en muchos casos asfixiando a los polluelos que no han nacido. Las hembras afectadas por los hidrocarburos pueden poner huevos con cáscaras más finas, más propensos a romperse.

Según expertos que analizaron el incendio de pozos petrolíferos en Kuwait, en 1991, los efectos medioambientales a largo plazo también incluyen la formación de nubes negras que impiden el paso de la luz del sol y «que pueden causar desde un cambio climático temporal regional a la aceleración del efecto invernadero a escala global», debido a su contribución a las emisiones de totales de anhídrido carbónico y a los ya mencionados subproductos de la combustión.

¿Qué han dicho las autoridades cubanas?

La ministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba, Elba Rosa Pérez Montoya, ha asegurado que no existen evidencias de afectaciones a la salud humana, ni de incremento de dificultades respiratorias, de acuerdo con monitoreos a las instituciones médicas. Pero sin la protección adecuada contra el humo y un sistema de salud deteriorado, carente de insumos básicos, los cubanos podrían enfrentar en el futuro las consecuencias que hoy no se reportan. Pérez Montoya confirmó en cambio un impacto ambiental de envergadura que se extenderá en el tiempo, e informó que hasta el momento un grupo de expertos trabaja en las zonas más vulnerables y varios equipos analizan la calidad del aire. 

La ministra pidió no exponerse a las lluvias oscuras y usar mascarillas. Similar recomendación realizó en el programa televisivo Mesa Redonda la doctora Susana Suárez Tamayo, especialista en Higiene y Epidemiología, quien ante la exposición al humo sugirió «humedecer ligeramente» el nasobuco para evitar el paso de las sustancias a las vías respiratorias.

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Foto: Hitch.

La mayoría de los cubanos no posee el tipo de mascarillas recomendadas por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) para incendios de grandes proporciones. Las máscaras contra partículas, conocidas como respiradores N-95 o P-100, constituyen el mejor mecanismo de protección. Las mascarillas quirúrgicas, en cambio, no protegen de los humos tóxicos. Esta organización explica que tampoco ayudarán las bufandas húmedas o secas.

La contaminación atmosférica por la combustión de hidrocarburos puede ser letal si se inhala en alta concentración. El humo, especialmente el negro, es el principal riesgo en un incendio. A medida que el penacho avanza hacia el oeste-noroeste se dispersa y disminuye la carga contaminante, pero los chubascos y lluvias aisladas podrían complicar la situación.

En declaraciones al Sistema Informativo de la Televisión Cubana, Oscar Luis García Martínez, delegado del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba (CITMA) en Matanzas, puntualizó que «alrededor de unas 6 300 toneladas de contaminantes se comenzaron a emitir a la atmósfera desde el primer momento de la explosión y que continuarán emitiéndose hasta que se apague el incendio».

Especificó que las sustancias que conforman estos contaminantes son óxido de nitrógeno, dióxido de azufre, monóxido de carbono y material particulado de distintas dimensiones, emitidos a la atmósfera en los procesos de combustión. Cuando la columna de humo se mueve a niveles tan altos, las concentraciones en la atmósfera baja son menores y no representarán una afectación directa a la salud de la población.

García Martínez identificó como lugares más vulnerables la barriada de Versalles y la zona del Valle del Yumurí, donde ya se ha comprobado la ocurrencia de lluvias negras.

Hasta el momento no se registran vertimientos de hidrocarburos a la bahía, producidos como parte del incendio, porque existen diques de contención que impiden la llegada al mar de estos contaminantes, según explicó el delegado provincial del CITMA. Las autoridades cubanas también niegan que se haya producido algún tipo de contaminación en el agua que llega a los hogares.

Los medios oficiales solo han explicado que un grupo multidisciplinario con expertos de diferentes instituciones científicas toman muestras que permitirán evaluar los daños ambientales y analizan la calidad del aire de las tres provincias que han estado bajo la nube: Matanzas, Mayabeque y La Habana.



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Yerys M. García
Licenciada en Periodismo por la Universidad de La Habana (2014). Master en Comunicación para el Desarrollo y Cambio Social por la Universidad de Sussex en Reino Unido (2018). Investigadora en temas de comunicación para el desarrollo y y cambio social.
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Laura Roque Valero
Periodista y realizadora. No busco lo extraordinario, sino lo que trasciende por la constancia del día a día. Me interesa la realidad con todos sus matices, de los más oscuros a los más resplandecientes, siempre enfocada en el sujeto que la disfruta o la sobrelleva
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Manuel

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