La primera vez que Jan-Willem Bult habló en La Habana sobre “estimular la imaginación de los más pequeños y mostrarlos como protagonistas de acciones cotidianas”, fue durante el encuentro “El Universo Audiovisual de la Niñez Latinoamericana y Caribeña”, que se celebraba en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y era organizado por el fallecido cineasta Pablo Ramos. 

Desde entonces, cada año regresa para impartir conferencias y talleres, a través de JWB Foundation, donde recuerda que los niños poseen más conocimientos de lo que creemos y es necesario brindarles espacios para manifestarlos: “Mientras más naturales sean, más se involucran. Solo tendremos una televisión moderna y atractiva para ellos si los apoyamos en sus necesidades, si se convierte en un lugar donde pueden expresar sus demandas con claridad”, explicó tras haber terminado las más recientes sesiones de intercambio en la capital cubana.

Luego de 16 años como director creativo del canal público holandés KRO, Bult ha comenzado a liderar la red WADADA News for Kids, integrada por programas de Europa, África, Asia y América Latina. Cuba aún no forma parte de la lista de 15 países que la integran y precisamente uno de los motivos de su más reciente visita fue formar colaboradores, interesados en producir noticias sobre el país dirigidas a los niños, que puedan ser transmitidas de manera independiente o como parte de una edición internacional que se realiza cada semana en Ámsterdam, Holanda. 

Según Bult, encargado de la sección de medios para niños y jóvenes de la ONG holandesa Free Press Unlimited, WADADA es “un grupo de intercambio en el que puedes encontrar noticias de diferentes puntos del mundo con los idiomas y temáticas locales pero de relevancia universal”. Espera ansioso que la Isla se una al proyecto porque es importante ayudar a los más pequeños a comprender lo que sucede en el mundo. “Hay que hablarles con la verdad, ubicar los incidentes en sus contextos, pero también transmitirles esperanza, que no se queden solo con los recuerdos horribles”.

Desea también que muy pronto pueda comenzar a filmar aquí sus cortos documentales que reflejan en 15 minutos “historias de muchachas y muchachos de 12, 13 y 14 años”. La realización de materiales de este género ha sido uno de los puntos fuertes de su carrera, en los últimos años los ha estado produciendo en Brasil y Bangladesh y próximamente,“con suerte”, en Cuba y Argentina. “Son narraciones desde sus perspectivas, donde aparecen sus problemas, alegrías y sueños”.

Esta idea de mostrar a los más jóvenes actuando naturalmente, hablando como lo hacen ellos y no como adultos, haciendo las cosas que les gustan y a veces, incluso, portándose mal, le ha traído muchas satisfacciones a Jan-Willem, entre ellas una vasta colección de premios; sin embargo, confiesa que copian y transmiten muy poco sus creaciones por aquello de que “los padres van a reclamar, van a ver peligroso un cuchillo en la mano de un niño que aprende a cocinar o trabaja con una caja de herramientas para hacer un invento”.

A lo largo de tantos años, ha confirmado que existen muchos temas considerados prohibidos para los chicos como la muerte o el acoso, aun cuando son fenómenos de los que pueden ser víctimas en cualquier momento. Por eso, más allá de lo que digan algunos, él se siente completamente comprometido con ellos y continuará haciendo lo que les gusta. “Mi labor es estimular su imaginación y hacerlos crecer a través de los medios. No interesa el tema que tratemos, lo importante es ser muy profesionales y lograr que nos entiendan”, dice y se despide. Va a caminar por La Habana, una ciudad que lo seduce como el primer día.