Sus párpados se cierran con dificultad, como si el simple acto de pestañar conllevase un esfuerzo extra, duelen,  como los músculos faciales y sus brazos inflados. Todo su cuerpo, marcado de rash, lo hace.

Ernesto conocía los síntomas que durante dos días lo habían mantenido en cama e imaginaba el origen.  En un policlínico cercano le fue confirmado.

“No me hicieron análisis. Solo describí mis síntomas y la médica intuyó que podía estar infestado. Me recomendó descansar,  tomar abundante líquido y me envió a casa”, recuerda el joven atleta con cierto aire de desconcierto.

Solo en su barrio, en el municipio Cerro, casi una decena de vecinos presentaron también un sospechoso cuadro de Zika simultáneo al suyo  aunque los mayores índices de infestación en la capital se localizan en Regla y Arroyo Naranjo.

“En la mayoría de las casas cercanas había al menos una persona enferma. Entre ellas  una joven embarazada con muy poco tiempo de gestación. A veces  parece que  solo es necesario  salir a la calle para infestarse”, dice Ernesto preocupado.

En febrero de 2016, importado por una médica venezolana, se diagnosticó en Cuba  el primer caso del virus. Desde entonces, la prensa nacional publicó periódicamente partes actualizados  y emitidos por el  Ministerio de Salud Pública sobre la situación en el país. Hasta agosto pasado.

Un año después poco, o casi nada, se ha divulgado al respecto en los medios estatales. El 18 de mayo el diario Juventud Rebelde compartió la última estadística en la prensa nacional: informaba en una de sus páginas sobre grandes riesgos y tasas de infestación en La Habana, Guantánamo, Cienfuegos y Camagüey. Se declaró que hasta esa fecha se reportaban 1 847 casos de Zika en la Isla.

Desde el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK) los pronósticos para el resto de 2017 no son optimistas. Los especialistas  advierten que se esperan condiciones muy favorables para elevar el número de focos del mosquito Aedes Aegypti.

Actualmente 83 % de los focos de mosquito se encuentran localizados dentro de las viviendas.  

Además, en el más reciente boletín epidemiológico del IPK, fechado el primero de septiembre, alertan una elevada probabilidad para las enfermedades transmitidas por este vector: dengue, zika y chikungunya, principalmente en La Habana.

Suciedad en las calles cubanas

Condiciones sanitarias desfavorables. Foto: Jessica Dominguez DelgadoSi a eso se le suma la actual amenaza de un desastre meteorológico con el huracán Irma la situación se agrava.

Preocupa también, la Conjuntivitis, una enfermedad que a partir de septiembre aumenta su incidencia en Centroamérica y el Caribe. En Cuba no se registraba una epidemia desde 2003, pero a finales de julio las autoridades de salud anunciaron un nuevo brote de conjuntivitis hemorrágica.

Para esa fecha, se habían notificado casos  en siete provincias y 46 municipios, con un acumulado de 1 427 pacientes.

En Pinar del Río, Roberto V., graduado como doctor en Ciencias Médicas, ha recibido de primera mano el incremento de la conjuntivitus en su región. Dos meses atrás, en el reporte de la OMS, no aparecía como las más afectadas.

“Actualmente  la provincia se encuentra en epidemia y la orientación que existe es la remisión a la Filial Simón Bolívar (Instituto Tecnológico de la Salud) donde se valoran los casos por un oftalmólogo y se decide  o no el ingreso. Aunque como generalidad los afectados no acuden a consulta y se automedican, se aplican fomentos fríos  y antibióticos, que no siempre son necesarios.”

El joven médico recomienda también el uso de algún antihistamínico como parte del tratamiento, los cuales escasean eventualmente en farmacias nacionales.

“En Cuba debería visibilizarse la situación epidemiológica del país para que la población conciba la magnitud del peligro”, opina Maite García desde el Cuerpo de Guardia del habanero Hospital Calixto García, donde acompaña a su hija con sospecha de Zika.

“Aún cuando se difundan los mensajes de bien público por la televisión, si no mencionan concretamente  cuantas personas están enfermas,  no se le pone un rostro al problema. Entonces no hay percepción de riesgo y se subvalora la situación”.

La conjuntivitis y el zika son las enfermedades más visibles este verano,  pero el H1N1, parainfluenza, influenza A, H3N2 y Rinovirus Coronavirus también circulan en el país y aumentan su incidencia.

Cuba tiene hoy una situación epidemiológica que lejos de aliviarse, puede convertirse en un verdadero reto para las autoridades sanitarias del país, en una época donde, además de las desfavorables condiciones climatológicas, comienza la temporada alta del turismo.