La conectividad a Internet en Cuba atraviesa uno de sus momentos más críticos, marcada por caídas sostenidas de la velocidad, interrupciones frecuentes y una creciente dependencia de un sistema eléctrico en crisis
La encuesta tiende un puente deliberado por encima de la polarización. Durante décadas, el régimen ha excluido y reprimido las opiniones divergentes; al mismo tiempo, quienes apoyan al Gobierno se sienten habitualmente alienados de los espacios mediáticos independientes. Este recurso quiere romper esa lógica y ofrece garantías técnicas de anonimato y confidencialidad.
Los cementerios son el último eslabón de una cadena de desgracias que viven los familiares cuando tienen un fallecido: ataúdes rotos, camiones o carretones tirados por caballos para transportar cuerpos, funerarias a oscuras, traslados que tardan horas…y otros calvarios que agravan el momento de dolor.
La activista exiliada en España ve cada vez más próxima la caída del régimen. Está segura de que el cambio ocurrirá a corto plazo y, con esa convicción, dice que la sociedad civil se debe preparar para reconstruir el país, donde sitúa su futuro más cercano: «Yo me veo regresando a Cuba».
En los últimos cinco meses, una bebé de tres días y otro de diez meses murieron en hospitales de Cuba por falta de medicamentos y recursos para ser atendidos, según denuncian sus familias. 
¿Mansiones abandonadas? ¿Un teleférico en La Habana? ¿Túneles secretos? Los lugares que Eduardo Ceballos Pérez, de 38 años, muestra en su programa Despingovery Channel sorprenden no por la opulencia del pasado, sino por su involución.
César* dice que él es el único cubano que emprendió la travesía al revés. Tomó un bus a las diez de la mañana desde el Pacífico jalisciense hasta la frontera de México con Guatemala. Pegado al asiento, sin saber muy bien cómo resistir un viaje de más de 33 horas, desandó de norte a sur el salvaje paisaje mexicano que, desde la ventanilla, parecía mucho más tranquilo de lo que es.
La nueva aplicación permite comunicarse a distancia utilizando el bluetooth, aunque con algunos requisitos.
Los habitantes de Mahahual, Islas Mujeres y Celestún —en el Caribe mexicano— no se asombran con las embarcaciones artesanales que recalan en sus costas. Acostumbrados en los últimos años al avistamiento y rescate de náufragos cubanos, se solidarizan con la situación de sus ocupantes. 
Protestas nocturnas, cacerolazos y manifestaciones siguen extendiéndose en varias localidades de la isla. El descontento social aumenta en medio de apagones masivos, escasez y represión.
Varios de los manifestantes, en un primer momento, se reunieron frente a la estación de la Policía. Luego, llegaron hasta la sede del Partido Comunista, allanaron el edificio y comenzaron a incendiar en la calle inmediata el mobiliario del lugar.
Tras el paso del huracán Melissa, Cáritas Cuba ha distribuido cajas de alimentos a familias vulnerables en varias provincias. Cada paquete incluye productos básicos como aceite, arroz o sardinas, cuyo valor en el mercado informal ronda los 20 000 CUP. Las donaciones, enviadas desde Estados Unidos, se reparten a través de parroquias y voluntarios. En la distribución también participan actores del sector privado que ayudan a llevar la ayuda hasta comunidades.
Ni el teléfono fijo ni los datos móviles funcionan. Millones de cubanos sufren un doble apagón. Con el agravamiento de la crisis energética, las telecomunicaciones también se han limitado (más) en la isla.
¿Qué llega a la población de las más de 2 000 toneladas de ayuda enviadas desde México? Hay reportes de una lata de atún, un jabón, aceite, papel sanitario o nada. ¿Cómo se distribuye la ayuda? ¿Por qué se centraliza sin fiscalización? El Estado cubano no rinde cuentas al respecto.
La pregunta que no responde el poder es fundamental: ¿cómo se garantizará el suministro de los productos en las bodegas estatales de las ciudades y campos? La cuestión no está resuelta porque el objetivo principal no es asistir a los «vulnerables», sino reducir la carga pública del Estado que prometía «no dejar a nadie desamparado».
La quema en las ciudades de la basura que no se recolecta y los efectos nocivos para la salud son los nuevos problemas que enfrentan los cubanos hoy, problemas que se suman a la crisis generalizada del país.
Debemos aprender a incidir en las grietas que se abren en el muro totalitario. La ciudadanía, dentro y fuera, debe agudizar su capacidad para identificar los momentos de debilidad en la narrativa de los «nuevos nombres» que asoman en el poder y aprovechar la inestabilidad de su legitimidad para presionar por demandas urgentes.
La prisión política de Ernesto Ricardo Medina y Kamil Zayas Pérez, así como el proceso arbitrario que se les impone, son evidencia (otra más) de que el Gobierno cubano es un régimen despótico que no encuentra límites en las leyes nacionales ni internacionales a la hora de castigar el disenso.
Todas las dictaduras caen. No hay una dictadura que no haya caído. La dictadura cubana va a caer, incluso aunque haya personas que no quieran que caiga. De lo que debemos preocuparnos es de cuán preparados estamos para cuando ese momento llegue y qué hace cada uno para contribuir a una transición democrática plena.
El libro que nació como alegato moral contra la dictadura batistiana, que fue concebido como una hoja de ruta para regenerar la vida republicana y devolver al país un horizonte de justicia, se ha convertido hoy, más de siete décadas después, en el libro más disidente que puede leerse dentro y fuera de la isla.
Cuba está tocando las puertas, probablemente, de la peor debacle en casi un siglo que pone en peligro, incluso, la sobrevivencia de la cultura, del espíritu y de la nación.
En principio, el escenario proyectado para la contingencia es de un mes, según comunicaron funcionarios a estudiantes de educación superior en la capital. Pero el panorama es incierto.
El 4 de febrero de 2026, luego de una de las madrugadas más frías que se recuerdan en Cuba en mucho tiempo, tres mujeres se dirigieron a una oficina de la Asamblea Nacional donde entregaron una solicitud para aprobar una ley de amnistía a favor de cientos de presos políticos.
Los esfuerzos deben concentrarse ahora no en celebraciones prematuras, sino en pensar todas y todos los cubanos, dentro y fuera de la isla, en cómo actuar y planear ante un colapso inminente que se torna inevitable, ante la falta absoluta de voluntad de las élites parásitas cubanas para conducir al país hacia un proceso de destotalitarización.
Puedo sugerir enfocarnos, en la isla y la diáspora, en que acompañemos alguna iniciativa e instancia social muy mínima, pero real y humana, que tenga a la liberación de los presos como primer objetivo.