Carlos Fernández de Cossío, uno de los principales interlocutores del Gobierno cubano con Estados Unidos, acaba de realizar una admisión poco habitual en el discurso oficial de La Habana: el modelo económico de planificación centralizada y predominio estatal construido durante décadas en Cuba está «agotado».
La relación entre Estados Unidos y Cuba atraviesa uno de sus momentos más tensos en años, marcada por una combinación de presión económica, crisis energética y contactos discretos, de los cuales, en la mayoría de los casos, solo se conoce lo que se filtra a la prensa. 
Cuba Libre Social Club puede verse como un experimento social cuando debería ser la norma. Confieso que alguna vez soñamos con que el ejemplo del Cuba Libre Social Club se extendiera. Que en donde quiera que hubiera cubanos que desearan la libertad de su país, y en especial de sus compatriotas más arriesgados y sufridos, imitaran reuniones donde se da cintura heroicamente en pro de la causa común de la libertad.
Frente a la crisis el reporte propone comenzar por una amnistía general para los presos políticos, la descriminalización de formas de protesta y expresión, la eliminación de restricciones extralegales para viajar y regresar a Cuba y la derogación de normas que limitan derechos constitucionales.
El futuro político de Cuba suele reducirse a cuatro posibilidades: negociación, colapso del régimen, intervención militar y continuidad. Las dos últimas delimitan el rango más que agotarlo. Los dos escenarios que merecen atención sostenida son, por tanto, una transición negociada hacia una democracia de mercado alineada con Occidente, y un statu quo no gestionado cuyo costo se acumula en lugar de mantenerse estable.
Desde marzo de 2026, Leydis Aguilera ocupa una banca en el Parlamento uruguayo por el Partido Nacional y se convirtió en la primera diputada de origen cubano en integrar el poder legislativo de ese país suramericano. Aguilera conversó en exclusiva con elTOQUE.
El año comenzó con señales de posible cambio, pero el régimen sigue en pie mientras la crisis se profundiza. ¿Qué pasó con las expectativas de transformación? Y, sobre todo, ¿cómo opera la propaganda para sostener el relato del poder?
Medio año después de la extracción de Maduro de Venezuela y de las expectativas de que Cuba sería la próxima prioridad de Donald Trump, es momento de hacer un balance crítico sobre lo sucedido para entender por qué la caída anunciada en enero aún no ocurre. Intentemos despejar la niebla de los pronósticos iniciales.
Cuba se ha convertido en un país sin nietos. Mis amigos tienen hijos canadienses, mexicanos, españoles… o hijos que nacieron en Cuba pero que ahora solo se sienten cómodos cuando hablan en inglés y en francés. Me he preguntado muchas veces si esos nietos querían volver y vivir en una isla sin comunismo. Cuando se caiga aquello.
Fidel Castro no está muerto y su nieto, el doctor Fidel Antonio Castro Smirnov, dice que puede demostrarlo. Invocando principios de la biofísica molecular y la mecánica clásica, el hijo de Fidel Castro Díaz-Balart asegura, «con todo rigor científico», que la impronta energética de su abuelo, su luz, su magnetismo, no son metáforas sino «fenómenos observables».
El secretario de Estado, Marco Rubio, ofreció declaraciones a Axios en la que abordó a fondo la estrategia de la Administración Trump hacia Cuba y dejó una frase significativa: pese a la presión y las sanciones, su apuesta es que, como mínimo, la isla quede encaminada «de forma irreversible» hacia un futuro distinto dentro de dos años y medio.
Desde el inicio de la cooperación europea con Cuba, se han financiado más de 200 proyectos en la isla por un valor acumulado cercano a 300 millones de euros. Paradójicamente, uno de los principales destinos de esa cooperación ha sido el sector energético.
La Presidencia, el Partido Comunista, Gaesa y la influencia de la familia Castro: analizamos qué muestran los documentos, la Constitución y los hechos sobre cómo se ejerce el poder en Cuba.
Mientras la ONU volvió a respaldar un debate contra el embargo estadounidense, en Europa y América Latina crecen las críticas al régimen cubano por la represión, la falta de libertades y la crisis humanitaria.
Por el momento, las evidencias públicas sobre la relación de Mellor con el Gobierno cubano son incipientes y aspiracionales. El candidato por Rhode Island se ha encargado de poner el parche antes de que caiga la gotera. «No estoy actuando por canales extraoficiales ni voy a pasar por encima de Marco Rubio», insistió en declaraciones a USA Today.
Medios mexicanos alineados con la izquierda construyen una narrativa sobre la crisis cubana centrada en la ayuda humanitaria y el embargo estadounidense, mientras relegan las causas internas del deterioro y minimizan los problemas de represión en la isla.
El régimen cubano acaba de anunciar transformaciones económicas y sociales en una convocatoria extraordinaria de la Asamblea Nacional marcada por la urgencia. Entre reformas y promesas recicladas, el discurso oficial pone particular énfasis en una aclaración: procura preservar el «socialismo y la Revolución». ¿Quieren los cubanos un cambio que excluye la democracia y no altera el aparato de poder actual?
A estas alturas, lo único que podría rescatar a los cubanos de la desdicha en que viven no es una nueva promesa de cambio administrada desde arriba, sino una ruptura real con las estructuras que han producido y perpetuado esa tragedia.
El Gobierno cubano publica videos con deepfakes de Rubio: contenidos generados o manipulados mediante inteligencia artificial para alterar su imagen y su voz y hacer creer que pronunció declaraciones que nunca realizó.
Miguel Díaz-Canel, visiblemente desmejorado, insistió el viernes 12 de junio de 2026 en que el «país sigue funcionando» y Estados Unidos no se «lo perdona». Desde Washington, el mensaje fue mucho más directo: dicen estar preparados para cualquier escenario relacionado con el futuro de Cuba.
Un reciente análisis del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales evalúa algunos escenarios político-militares sobre cómo podría actuar Estados Unidos con respecto a Cuba.
La presión sobre Miguel Díaz-Canel se intensifica en un momento en que Cuba podría estar al borde del aislamiento total. Mientras las sanciones estadounidenses golpean al entramado empresarial vinculado a Gaesa e importantes cadenas hoteleras internacionales se repliegan, el gobernante opta por un giro revelador: convocar a los cubanos en el exterior a invertir en un sector turístico hundido.
Dos semanas después de que el general del Comando Sur pisara la Base Naval de Guantánamo y se retratara con oficiales cubanos, hoy llegó a ese territorio Pete Hegseth, secretario de Guerra de Estados Unidos. Este texto ensaya sobre el significado de la publicidad de esas visitas y sobre cómo es realmente la vida en Caimanera.
El discurso oficial presenta a Cuba como un «país de paz», pero las imágenes de protestas, detenciones y represión muestran una realidad marcada por el control estatal, la criminalización de la protesta y el uso de la fuerza contra el disenso.
En entrevista con el escritor cubano Xavier Carbonell, el diplomático polaco Adrian Chrobot —exfuncionario de la Embajada de Polonia en La Habana— habla sobre sus años en Cuba, el vínculo con la sociedad civil y las similitudes que observa entre el proceso polaco y una eventual transición cubana.