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Emprendedores

En el mundo empresarial de hoy la figura del emprendedor está asociada a jóvenes con grandes ideas y negocios pequeños que pudieran llegar (o no) a ser historias de éxito comercial. Los emprendedores también caminan por las calles de Cuba. Solo que aquí tienen iniciativas y formas de hacer negocios muy diferentes a las del resto del mundo. Eso sí, y pese a las dificultades, se esfuerzan por lograrlo. En Cuba la financiación de proyectos emprendedores muchas veces cuenta con ayuda de familiares y en otras ocasiones con “inversiones extranjeras” de parientes y amigos que residen en otros países. Eso sí, los encargados del negocio en Cuba nunca reconocen que recibieron ayuda económica desde el extranjero, ya que es algo todavía “gris” en la legislación cubana. Todos estos son emprendedores cubanos que han sabido sacar adelante sus pequeños negocios privados en medio de una economía estatal compleja y marcada por el burocratismo. Pero sobre todo han demostrado que los cubanos pueden encontrar nichos comerciales y posibilidades de negocios donde otros solo verían problemas. Los emprendedores cubanos tiene su espacio aquí, mostrando sus negocios desde la idea inicial hasta el producto final.

EducUp: una universidad online creada por cubanos con casi un millón de usuarios
EducUp fue creada por tres cubanos en Estados Unidos, un matemático, un ingeniero de software y un emprendedor de negocios en línea. El método combina los cursos de educadores de clase mundial con la personalización del aprendizaje a manos de un tutor y en un ambiente lúdico.
Los usuarios utilizan esta herramienta desarrollada por elTOQUE para saber si su idea de emprendimiento está permitida en Cuba según las regulaciones actuales.
Los proyectos fueron solicitados por altos funcionarios del Mintur en un encuentro celebrado el pasado 22 de septiembre.
En América Latina las pequeñas y medianas empresas son claves para el desarrollo económico. Sin embargo, realizan una importación y exportación básicas; tienen poca experiencia en alianzas estratégicas y casi no cuentan con apoyo de inversión extranjera directa. Esta realidad señala un posible escenario para el renacimiento formal de las pymes cubanas.
Con la residencia familiar convertida en un hogar temporal de animales sin techo, hace poco más de dos años Elizabeth pasó de ser voluntaria en una de las principales organizaciones animalistas de La Habana a dirigir la suya propia.
En febrero, el Gobierno cubano dio un golpe mediático sobre la mesa al anunciar una profunda reforma de su legislación para el trabajo por cuenta propia, y el establecimiento de un marco legal para las micro, pequeñas y medianas empresas. De concretarse ambas propuestas, la economía no estatal se vería ante una realidad completamente nueva.
MaxiBebé ofrece en La Habana compotas para bebés elaboradas con productos naturales, galletas de avena, mantequilla de maní y otras preparaciones caseras para la familia. Como otros negocios privados en Cuba, se tambalea cada día debido a la escasez de materias primas y la subida de precios.
Aunque estas iniciativas no han estado exentas de problemas con la calidad, cantidad y retraso en la distribución y comercialización de los productos, las personas reconocen que, en la mayoría de los casos, son un alivio ante el desabastecimiento existente.
Mujeres cubanas han tomado la iniciativa de coser nasobucos que regalan a familiares y vecinos o venden a precios accesibles. Al mover el pedal, agitan la solidaridad y mueven la economía cubana.
Recientemente, el Ministerio de Economía y Planificación publicó la cuarta «lista» de nuevas micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), elevando a 227 el número de ese tipo de emprendimientos aprobados en Cuba.
La posibilidad la ofrece Slyk, una plataforma e-commerce enfocada en teléfonos móviles, con la que un usuario puede abrir una tienda virtual gratis en pocos minutos.
Existen actividades que por razones evidentes deben ser reguladas en esta etapa inicial; pero hay un grupo importantes de otras que se encuentran limitadas en exceso, con la agravante de que descartan las mayores capacidades intelectuales del país; es decir, los profesionales.
Dos hemanas en medio del encierro por la pandemia convirtieron un pasatiempo en un emprendimiento familiar donde reutilizan corchos para manufacturar piezas sencillas y únicas.
Todavía no existe la regulación que fundamente el paso de las unidades gastronómicas estatales en funcionamiento en el país al sector privado, lo que dilata el anuncio de que «más de 4 000 centros de gastronomía pasarán a ser gestionados por formas no estatales».
Según el documento publicado en el portal del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, se trata de 124 actividades prohibidas, aunque advierte que “el listado pudiera ser modificado a partir del proceso de conciliación de las normas jurídicas”. Las normas aún están en elaboración.
“El emprendimiento privado en Cuba. Un paciente positivo a la COVID-19”, informe elaborado por AUGE, explica por qué los emprendedores cubanos se encuentran ante la mayor amenaza desde que el gobierno autorizó su actividad en 2010.
La sede de la cooperativa no agropecuaria Vitria, en la calle Aguiar de La Habana Vieja, se convirtió en días recientes en un bazar, en el cual emprendedoras cubanas se unieron para mostrar sus obras y productos. 
Entre las medidas antiinflacionarias tomadas por el Gobierno Marino Murillo, jefe de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo, mencionó las ventas de garaje, aunque admitió que los resultados no fueron los previstos.
En agosto de 2021 la Gaceta Oficial publicó las normativas para la actividad económica no estatal en Cuba. Estas prohíben la práctica de un amplio grupo de profesiones en el sector privado, incluida la arquitectura. Frente a esta puerta injustamente cerrada, Jorge Veliz es uno de los arquitectos cubanos que buscan alternativas.
Annalisa Gallina, mujer y extranjera en Cuba, creó y gestiona Gao, un emprendimiento para promover «algo nuevo, lindo y original».
Aunque no se realice bajo la etiqueta de reciclaje inclusivo, Cuba ha dado pasos en el tema a través de negocios que elaboran sus productos con material recuperado.
La crisis en que Cuba se encuentra, sumada al ordenamiento monetario, ha impactado de lleno sobre los emprendimientos privados. El aumento en el precio de las licencias para operar, además de las restricciones y la caída de las ventas, convierten el día a día de los cuentapropistas en una batalla por la supervivencia.
El avance, aunque limitado, del sector privado en Cuba se ha logrado bajo importantes retos. Aun en esas condiciones, un pequeño grupo de actividades cuadriplicó su oferta laboral en 10 años, llevó los salarios a cifras más acordes al costo de la vida y desató la creatividad y la innovación.
Emprendendores cubanos han modificado sus negocios para adaptarlos a la situación por la COVID-19. En este texto puedes ver como se han adaptado algunos negocios.
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