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Emprendedores

En el mundo empresarial de hoy la figura del emprendedor está asociada a jóvenes con grandes ideas y negocios pequeños que pudieran llegar (o no) a ser historias de éxito comercial. Los emprendedores también caminan por las calles de Cuba. Solo que aquí tienen iniciativas y formas de hacer negocios muy diferentes a las del resto del mundo. Eso sí, y pese a las dificultades, se esfuerzan por lograrlo. En Cuba la financiación de proyectos emprendedores muchas veces cuenta con ayuda de familiares y en otras ocasiones con “inversiones extranjeras” de parientes y amigos que residen en otros países. Eso sí, los encargados del negocio en Cuba nunca reconocen que recibieron ayuda económica desde el extranjero, ya que es algo todavía “gris” en la legislación cubana. Todos estos son emprendedores cubanos que han sabido sacar adelante sus pequeños negocios privados en medio de una economía estatal compleja y marcada por el burocratismo. Pero sobre todo han demostrado que los cubanos pueden encontrar nichos comerciales y posibilidades de negocios donde otros solo verían problemas. Los emprendedores cubanos tiene su espacio aquí, mostrando sus negocios desde la idea inicial hasta el producto final.

Las pymes cubanas y América Latina
En América Latina las pequeñas y medianas empresas son claves para el desarrollo económico. Sin embargo, realizan una importación y exportación básicas; tienen poca experiencia en alianzas estratégicas y casi no cuentan con apoyo de inversión extranjera directa. Esta realidad señala un posible escenario para el renacimiento formal de las pymes cubanas.
Existen actividades que por razones evidentes deben ser reguladas en esta etapa inicial; pero hay un grupo importantes de otras que se encuentran limitadas en exceso, con la agravante de que descartan las mayores capacidades intelectuales del país; es decir, los profesionales.
Dos hemanas en medio del encierro por la pandemia convirtieron un pasatiempo en un emprendimiento familiar donde reutilizan corchos para manufacturar piezas sencillas y únicas.
Todavía no existe la regulación que fundamente el paso de las unidades gastronómicas estatales en funcionamiento en el país al sector privado, lo que dilata el anuncio de que «más de 4 000 centros de gastronomía pasarán a ser gestionados por formas no estatales».
Según el documento publicado en el portal del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, se trata de 124 actividades prohibidas, aunque advierte que “el listado pudiera ser modificado a partir del proceso de conciliación de las normas jurídicas”. Las normas aún están en elaboración.
“El emprendimiento privado en Cuba. Un paciente positivo a la COVID-19”, informe elaborado por AUGE, explica por qué los emprendedores cubanos se encuentran ante la mayor amenaza desde que el gobierno autorizó su actividad en 2010.
La sede de la cooperativa no agropecuaria Vitria, en la calle Aguiar de La Habana Vieja, se convirtió en días recientes en un bazar, en el cual emprendedoras cubanas se unieron para mostrar sus obras y productos. 
No hay ninguna estadística que refleje cuántas personas en la Isla utilizan el servicio de entregas de comida a domicilio, aunque la opción es cada vez más frecuente, principalmente en La Habana.
La Junta —como han llamado a este espacio de reflexión y debate creado por la agencia consultora AUGE— convocó a los trabajadores por cuenta propia para identificar los problemas comunes, reflexionar sobre ellos y trabajar juntos en la búsqueda de alternativas y posibles soluciones.
Annalisa Gallina, mujer y extranjera en Cuba, creó y gestiona Gao, un emprendimiento para promover «algo nuevo, lindo y original».
Aunque no se realice bajo la etiqueta de reciclaje inclusivo, Cuba ha dado pasos en el tema a través de negocios que elaboran sus productos con material recuperado.
La crisis en que Cuba se encuentra, sumada al ordenamiento monetario, ha impactado de lleno sobre los emprendimientos privados. El aumento en el precio de las licencias para operar, además de las restricciones y la caída de las ventas, convierten el día a día de los cuentapropistas en una batalla por la supervivencia.
El avance, aunque limitado, del sector privado en Cuba se ha logrado bajo importantes retos. Aun en esas condiciones, un pequeño grupo de actividades cuadriplicó su oferta laboral en 10 años, llevó los salarios a cifras más acordes al costo de la vida y desató la creatividad y la innovación.
Emprendendores cubanos han modificado sus negocios para adaptarlos a la situación por la COVID-19. En este texto puedes ver como se han adaptado algunos negocios.
FullGao es un proyecto nacido en Santa Clara que ofrece herramientas para posicionar los contenidos en plataformas de reserva online como Airbnb, Booking, Expedia.
Una lista elaborada con el concurso de muchos emprendedores cubanos para sugerir al gobierno cubano pasos concretos que fortalezcan el trabajo por cuenta propia y la pequeña empresa.
Las actividades económicas comprendidas en las formas de gestión no estatal se han ido consolidando como una opción laboral segura para muchas personas en la capital de Cuba. Las mujeres convertidas en emprendedoras han encontrado retos pero también oportunidades en el sector.
Con la residencia familiar convertida en un hogar temporal de animales sin techo, hace poco más de dos años Elizabeth pasó de ser voluntaria en una de las principales organizaciones animalistas de La Habana a dirigir la suya propia.
En febrero, el Gobierno cubano dio un golpe mediático sobre la mesa al anunciar una profunda reforma de su legislación para el trabajo por cuenta propia, y el establecimiento de un marco legal para las micro, pequeñas y medianas empresas. De concretarse ambas propuestas, la economía no estatal se vería ante una realidad completamente nueva.
MaxiBebé ofrece en La Habana compotas para bebés elaboradas con productos naturales, galletas de avena, mantequilla de maní y otras preparaciones caseras para la familia. Como otros negocios privados en Cuba, se tambalea cada día debido a la escasez de materias primas y la subida de precios.
Aunque estas iniciativas no han estado exentas de problemas con la calidad, cantidad y retraso en la distribución y comercialización de los productos, las personas reconocen que, en la mayoría de los casos, son un alivio ante el desabastecimiento existente.
Mujeres cubanas han tomado la iniciativa de coser nasobucos que regalan a familiares y vecinos o venden a precios accesibles. Al mover el pedal, agitan la solidaridad y mueven la economía cubana.
Organizado por la Red de Emprendimiento de la Universidad de La Habana (UH) y el Centro de Estudios de Administración Pública de la Universidad de La Habana, este jueves sesionó en la capital el primer taller “Gobernanza, desde una alianza público privada en Cuba”.
Beyond Roots cuenta con seis experiencias en Airbnb, más de 30 integrantes, la primera tienda de estética afro en Cuba y se relaciona con otros proyectos para organizar actividades relacionadas con la promoción de la afrocubanidad.
“A nadie le gusta pagar impuestos”. Esa fue la réplica que empleó un funcionario público para rebatirme cuando le dije, durante una discusión que sosteníamos, que la evasión fiscal y la subdeclaración entre los cuentapropistas se debían en buena medida a las deficiencias del marco regulatorio vigente. Traté de explicarle, sin éxito, que la avaricia […]