derechos de la mujer

Las mujeres desde el propio triunfo de la Revoluciónhan sido sujetos activos y principales beneficiarias de las conquistas revolucionarias. Como parte de la lucha por la justicia social se inició la batalla por el ejercicio pleno de la igualdad de derechos y oportunidades de mujeres y hombres en todos los ámbitos y a todos los niveles de la vida nacional. El Gobierno Revolucionario desde 1959 adoptó una serie de medidas legislativas, judiciales y administrativas que garantizaron de inmediato el cumplimiento de los Derechos Humanos fundamentales de todo el pueblo y en particular de las mujeres, niños(as) y ancianos(as); creando con esto las bases necesarias para la implementación posterior de una legislación que proclamara y sustentara estos principios; entre los cuales ocupó un lugar prioritario luchar por erradicar cualquier tipo de desigualdad o discriminación, entre ellas la originada por motivo de sexo. En Cuba, abogamos por la no violencia contra la mujer, pero se sigue instituyendo de algún modo, justificada en nuestra idiosincrasia, velada en el tipo de cultura y en la cotidianidad. Aquí se publican historias de mujeres que han logrado ser exitosas gracias a los derechos que poseen, peor también casos de discriminación que sufren actualmente.

Las violencias de un Estado machista
Las mujeres cubanas son violentadas. Los instrumentos jurídicos, estrategias y políticas implementadas en los últimos años por las autoridades de La Habana para atender la violencia contra las mujeres han sido insuficientes.
En América Latina, varios países han promulgado leyes que tipifican el femicidio como delito. Sin embargo, la región del Caribe, incluida Cuba, se encuentra a la saga en este sentido.
La sanción a Fernando Bécquer no favorece el rechazo público a su conducta ni garantiza per se la restitución a las víctimas y las garantías de no repetición.
La muerte de Mahsa Amini, tras ser detenida por la llamada «policía de la moral», ha desatado una ola de protestas violentas y quema de velos en varias localidades de Irán.
Activistas de Yo Sí Te Creo en Cuba conversan sobre acompañamiento y justicia feminista, a propósito de las denuncias por abuso sexual contra el trovador Fernando Bécquer.
Amelia es un nuevo ejemplo de cómo las madres cubanas en los últimos tiempos levantan la voz para denunciar la precaria situación económica de sus familias y para acusar de ineficiente al Gobierno cubano.
La propuesta de Mariela Castro de incluir el feminicidio como delito en el nuevo Código Penal aspiró a reconocer la existencia de un problema que ha sido negado o, como mínimo, ocultado por las autoridades cubanas en otras oportunidades; incluso, por ella misma.
La forma de interpretar legalmente el acoso, el abuso y la agresión sexual varía de un país a otro. No todas las naciones asienten como delito las modalidades de acoso o abuso reconocidas por actores internacionales.
Bajo la lógica de la prescripción penal cubana muchos de los testimonios públicos contra Fernando Bécquer no podrían ser investigados. Sin embargo, la ley también establece casos en los que el término de prescripción puede interrumpirse.
En un caso como este, la reparación debe pasar por medidas contra el poder y los privilegios que permitieron la impunidad, que atiendan la violencia sufrida por las sobrevivientes, y establezcan vías más seguras para la denuncia de otras víctimas.
Aunque la sentencia (cinco años de limitación de libertad) no es firme, ha movilizado nuevamente el debate público sobre el acceso a la justicia y la reparación de víctimas de delitos sexuales.
Pareciera que la responsabilidad estatal sobre las maternidades tiene un carácter selectivo, al ubicar los recursos materiales y humanos en «sectores prioritarios». ¿Dónde quedan ubicadas las activistas, las periodistas independientes, y quienes no entran dentro de la cartilla de actividades aprobadas para el sector no estatal?
El acceso a la justicia en el caso contra el trovador Fernando Bécquer, acusado públicamente de varios delitos sexuales, ha estado mediado por la revictimización de las denunciantes y otros obstáculos.
Amelia Calzadilla no es la víctima perfecta que un sector de la opinión pública necesita para hablar de la ineptitud de los dirigentes. Pero, ¿se puede normar el derecho a la participación? ¿La participación pública es selectiva en la isla?
El anteproyecto del Código de las Familias establece una serie de requisitos: define que la gestación solidaria ocurre por motivos altruistas o ajenos a cualquier retribución monetaria o mercantil y que solo procede entre personas unidas por vínculos familiares o afectivamente cercanos.
Aunque se ha convertido en un tema de debate reiterado en el espacio público de las redes sociales en Cuba, no es un aspecto considerado en la reciente Estrategia integral de prevención y atención a la violencia de género y en el escenario familiar.
Visibilizar la lucha contra la violencia hacia las mujeres se hace cada vez más imprescindible.
Una de las enseñanzas del caso de Fernando Bécquer es que la diversidad de fuentes de información forma parte de las garantías institucionales de una poliarquía. Está claro que el régimen político cubano no es poliárquico.
Diez meses después de presentarse las primeras denuncias ante la policía, el trovador cubano Fernando Bécquer, acusado de delitos sexuales, fue hallado culpable.
Las denunciantes del caso Bécquer han buscado reparación de diversas maneras, tropezando con obstáculos institucionales y encontrando apoyos en diferentes espacios.
Denunciantes y activistas hablan sobre el acceso a la justicia en el caso contra el trovador Fernando Bécquer, con más de 20 denuncias públicas y varias legales, por delitos sexuales.
Que Amelia Calzadilla no sea la víctima perfecta no le resta el derecho a protestar ni credibilidad a su discurso. La credibilidad y los derechos no vienen por la libreta de abastecimiento ni están racionados.
Casa Palanca pretende reunir 25 mil euros para comprar una casa que sirva de refugio a mujeres de la prensa en Cuba.
Para entender el agravio perpetrado por Bécquer y las denuncias y subsiguientes reclamos de las víctimas es necesario entender el concepto de violencias de género o violencias machistas y sus diferentes manifestaciones contra los cuerpos femeninos o feminizados.
La denuncia pública, como la ocurrida contra el trovador cubano Fernando Bécquer, es suficiente de acuerdo con la legislación cubana para que las autoridades pertinentes inicien una investigación.