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Aquí encontrarás todo lo relacionado con el séptimo arte en Cuba, desde entrevistas a actores y directores consagrados  hasta toda la producción independiente ajena al ICAIC. El cine de Cuba fue introducido a la isla a principios del siglo XX, con el inicio de la producción cinematográfica que produjo alrededor de 80 películas completas antes de la Revolución cubana en 1959. En su mayoría, estas películas trataban sobre melodramas. Después de la revolución, Cuba entró al período conocido como la «época de oro del cine cubano. El futuro del cine cubano es incierto, pero dada la tradición histórica de este género en el país es probable que la producción continúe, apoyada por la existencia de escuelas de cine como la del ISA, y San Antonio de los Baños, y festivales de gran prestigio internacional, como el Festival Internacional de Cine de La Habana. Actualmente los cineastas de Cuba discuten la creación de una Ley Nacional de Cine.

«Vivo» en La Habana. Cuba regresa a Netflix
El 6 de agosto de 2021 Netflix estrenó «Vivo», otro filme de esta plataforma relacionado con Cuba. Andrés, Marta Sandoval, Gaby y un kinkajú fungen como los personajes centrales de la película que se desarrolla entre La Habana y Miami.
Con el documental ¿Cómo educar a un niño?, aún en rodaje, Gretel se involucra en lo que considera un diálogo imprescindible para alcanzar «una justicia social real y la reconciliación y la fraternidad entre lxs cubanxs», después de años de «silencio e imposibilidad de debate» sobre el tema.
El realizador audiovisual Víctor Alfonso Cedeño (Vito) —autor de las series de dibujos animados Dany y el Club de los Berracos, Yesapín García y Willy y Filly— publicó en su perfil de Facebook una petición de ayuda para viajar a Estados Unidos e incluirse en un ensayo clínico contra el cáncer que padece.
El director de cine Pavel Giroud, coach de Penélope Cruz para el filme La Red Avispa, habla sobre la dedicación de la actriz, la cual le permitió lograr el acento cubano. “Es una profesional con una capacidad de trabajo impresionante.Tiene un oído admirable”, cuenta.
Si soy justa, debo reconocer que el cine ha valido cada libra perdida. Me mantendré lejos del espejo del baño por un tiempo. Si no termino como empecé, con música, es porque, como bien dice uno de los personajes de El cuento de las comadrejas, de Juan José Campanella: la vida no es como el cine.
En Parásito, como a los 40 minutos, lo que ocurre es que la película deja de ser apenas la simpática historia de una familia y empieza a ser la triste historia de una clase social.
Si los hombres menstruaran y, por tanto, pudieran embarazarse, en Cuba los abortos se practicarían con anestesia y respeto. Muchas mujeres no serían tratadas como puercas que van a ser sacrificadas para la cena de fin de año. O peor.
“Siento que La Habana y yo llegamos al final de algo. Por lo pronto, lo único claro es que queda mucho cine por delante.”, segunda entrega de la columna Vagabunda, de Mónica Baró.
Entre el dicho y el hecho ha transcurrido más de una década para tener este Decreto-Ley 373. Y todavía falta llevarlo a la práctica. Pero al cine cubano le sigue faltando una ley que regule el presente y el futuro del audiovisual en la Isla.
Me refiero a diez filmes cubanos cuyos personajes expresan el síndrome Quiero-irme-de-Cuba. Se trata de sujetos completamente poseídos por la ansiedad de romper con una cotidianidad muy concreta, insatisfactoria en cuanto al cumplimiento de expectativas materiales, sicológicas o espirituales.
El documental Skate en Cuba está en proceso de filmación. Las entrevistas realizadas hasta el momento han demostrado que los skaters cubanos que residen en los diferentes territorios de la Isla, fuera de La Habana, suelen tener problemas similares.
Sueños al pairo se acerca a la vida y obra de Mike Porcel: uno de los músicos cubanos contemporáneos más influyentes y creativos de su generación. Por diferencias político-ideológicas con su contenido, el ICAIC retiró a esta obra los derechos de uso de imágenes de archivo y pidió su exclusión de la Muestra Joven 2020.
Los espectadores cubanos suelen interactuar con los personajes bastante a menudo. Les reprochan comportamientos, les avisan de peligros, les dan o les quitan la razón, aplauden sus victorias o pronostican sus finales. También hay quienes tienen a mal hacer crítica de la película en tiempo real: me pasó en Vendrá la muerte y tendrá tus ojos y yo terminé en el rol de la tipa pesada que manda a hacer silencio.
Quien vaya al cine hoy y se crea que va porque quiere, porque es una libre, se engaña. Hoy nos van a dejar ir al cine, como mismo nos dejaron ir ayer y nos van a dejar, o no, ir mañana.
Esta semana Xel2 se une al evento más importante del mes, el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.
Le he puesto Vagabunda a esta columna porque un nombre tenía que tener. Vagabunda puede tener varias interpretaciones, yo me identifico con todas, pero si elegí este nombre es por Sin techo ni ley (1985), de la cineasta belga-francesa Agnès Varda
El Decreto-Ley 373 no es la Ley de Cine demandada por los cineastas cubanos, ni considera a las productoras independientes como los organismos autónomos que son; pero supone varios pasos de avance.
A pesar de que existen algunos pesimistas que intentan sabotear la gestión del Fondo de Fomento, y aseguran que el cine cubano solo puede garantizar su independencia fuera del ICAIC y de sus estructuras, es notoria y estimulante la participación de los cineastas independientes en estas convocatorias.
La productora Estudios X Animación (EXA) impulsa la videoanimación en Camagüey. Crímenes del corazón y Matando el tiempo, cortos inspirados y basados en obras del artista visual Osmar Yero, son dos de los títulos de su catálogo.
El ICAIC, institución estatal que rige la producción cinematográfica en Cuba, censuró una de las piezas de la selección de la Muestra Joven que se realizaría en abril. Como muestra de solidaridad, otros participantes decidieron retirar sus obras. El ICAIC terminó “posponiendo” el evento.
Mónica Baró cuenta en su columna de viernes que el documental A media voz la dejó en una especie de limbo donde solo existía la nostalgia. Más que la emigración, o la amistad entre dos mujeres, dice que la esencia de este material es la nostalgia.
Luego de Monos, ayer no vi nada más. Me fui de fiestas con unos amigos. Cada vez me interesan menos las noches y las madrugadas habaneras, es decir, sus fiestas, pero anoche necesitaba que el domingo fuera el sábado que no había tenido. Cuarta entrega de “Vagabunda”, columna de Mónica Baró.
Cuando me probé las tres piezas y me miré al espejo yo me sentí un personaje de Blade Runner (1982) -de la película original, no de la que se produjo en 2017, que merece todo el olvido del mundo- y pensé que ese atuendo podía ser una bonita manera de celebrar que estábamos en 2019, como en Blade Runner.
Según el cineasta Carlos Lechuga se puede hablar de un cine independiente en Cuba: “Toda mi obra como director la he hecho de una manera independiente y no ha sido para nada fácil, pero ha valido la pena”.
La expansión del espacio público que provoca un mayor acceso a internet, ha permitido que en 2018 hayan sido cada vez más las polémicas que protagonizan y visiblizan los ciudadanos cubanos.